Los edificadores del renuevo

Job 14:7-9 LBLA  Porque hay esperanza para un árbol cuando es cortado, que volverá a retoñar, y sus renuevos no le faltarán.  Aunque envejezcan sus raíces en la tierra, y muera su tronco en el polvo,  al olor del agua reverdecerá y como una planta joven echará renuevos.

Hemos sido ministrados sobre este pasaje en muchas ocasiones, aún antes de que fuera proclamado este año del renuevo y sabemos que el agua de la que nos habla se refiere  al Rhema que recibimos de parte de Dios.  

Isa 11:1-2 LBLA  Y brotará un retoño del tronco de Isaí, y un vástago de sus raíces dará fruto.  Y reposará sobre Él el Espíritu del Señor, espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor del Señor.

1Co 9:9-10 LBLA  Pues en la ley de Moisés está escrito: no pondrás bozal al buey cuando trilla. ¿Acaso le preocupan a Dios los bueyes? ¿O lo dice especialmente por nosotros? Sí, se escribió por nosotros, porque el que ara debe arar con esperanza, y el que trilla debe trillar con la esperanza de recibir de la cosecha.

De la misma forma en la que se refiere este pasaje al buey, lo podemos aplicar a los árboles, por lo cual podemos afirmar que el retoño que brotará se refiere a nosotros, pues también aquel hombre al que el Señor le devolvió la vista, en Marcos 8:24,  al principio vio a los hombres como árboles.  Podemos afirmar entonces que hay una esperanza para nosotros, siempre y cuando dejemos que la lluvia caiga sobre nuestras vidas y hoy la unción profética rompe, arranca, desarraiga y destruye todo lo que no proviene de Dios, para luego plantar en nosotros lo que proviene de Él.

Isa 40:3-5 LBLA  Una voz clama: Preparad en el desierto camino al Señor; allanad en la soledad calzada para nuestro Dios.  Todo valle sea elevado, y bajado todo monte y collado; vuélvase llano el terreno escabroso, y lo abrupto, ancho valle.  Entonces será revelada la gloria del Señor, y toda carne a una la verá, pues la boca del Señor ha hablado.

Debemos prepararnos para la venida del Señor y como parte de esa preparación es necesario que nos dejemos ministrar por los cinco ministerios. El logo que representa el año del renuevo tiene una mano, que representa los 5 ministerios, de la cual cae el agua que hace reverdecer el tronco seco.  El renuevo también puede ser aplicado a la semilla, que representa la palabra de Dios y que bajo la unción de los cinco ministerios germina para llegar a dar fruto.

La palabra hebrea H1121 Ben se traduce 4,906 veces como hijo, 40 veces como renuevo y 40 veces como flecha.   Este año ha sido decretado apostólicamente como el año de los hijos.  La palabra Ben se deriva de la raíz H1129 Baná que quiere decir constituir, albañil, poner cimientos, edificador, edificar, edificio, maestro, obra, poner, reedificar, reparar, restablecer, restaurar.   Los padres son los encargados entonces de hacer todo esto con sus hijos.  

Mal 4:5-6 LBLA  He aquí, yo os envío al profeta Elías antes que venga el día del Señor, día grande y terrible. Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que venga yo y hiera la tierra con maldición.

El espíritu de Elías está ya en acción, pero necesitamos poner por obra lo que escuchamos para que sea efectivo en nuestro hogar.

Lucas 1:17 NTV  Será un hombre con el espíritu y el poder de Elías; preparará a la gente para la venida del Señor.  Inclinará el corazón de los padres* hacia los hijos* y hará que los rebeldes acepten la sabiduría de los justos. 

Oseas fue ejemplo para el pueblo, pues aunque su esposa era infiel, nunca la dejó, sino por el contrario, la volvió a redimir.  Dios muestra su misericordia a nuestras vidas y aunque seamos infieles Él permanece fiel. 

El espíritu de Elías viene para prepararnos para la venida del Señor y como padres nuestra prioridad debe ser restaurar a nuestras generaciones, así como probablemente los que nos antecedieron intercedieron por nosotros, debemos también interceder por nuestras generaciones, pues nosotros tenemos mayor responsabilidad, pues tenemos también mayor revelación.  Dios nos ha entregado una llave con la que podemos abrir aquellas puertas que creíamos que nunca se abrirían. 

Los ministros debemos ser administradores de la gloria que Dios nos ha dado y debemos anhelar, como hijos, imitar aquellas cosas en nuestra cobertura, en las que el imita a Cristo.  Siguiendo y enseñando la doctrina que hemos recibido.  

Nuestro primer ministerio es en nuestra casa, por lo tatno debemos ser congruentes en nuestras actitudes en la iglesia y en nuestra casa.  Somos los padres que debemos contruir y restaurar.a 

Mar 5:19 NVI  Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: —Vete a tu casa, a los de tu familia, y diles todo lo que el Señor ha hecho por ti y cómo te ha tenido compasión.

Nuestro problema no son nuestros hijos, sino el carácter que hemos formado en ellos, pues son nuestra responsabilidad.  No podemos actuar de forma piadosa en la iglesia y convertirnos en otros cuando llegamos a nuestra casa, pues esto hará que nuestros hijos dejen los caminos del Señor.  Dejemos estas actitudes para que nuestros hijos dejen de ser mal formados. 

Debemos meditar quién nos ha enseñado, para que dejemos las enseñanzas incorrectas y nos apartemos de la mala forma de vida que heredamos de nuestros padres y así adquiramos las enseñanzas de Dios para poder ser sus sacerdotes.  

Todo lo que aprendemos dentro de la iglesia necesitamos ponerlo por obra en nuestra casa primeramente.  Noé no entendió la lección que Dios le dio en cuanto al orden de su casa, pues Dios le dijo que saliera del arca primero él, luego su esposa, después sus hijos y sus nueras, sin embargo el salió primero, seguido de sus hijos y por último su esposa y nueras. 

Debemos meditar en cómo estamos actuando en nuestras casas, si estamos aplicando o no la palabra que hemos escuchado. 

En el año profético del Renuevo; tratamos de comprender que es lo que quiere decir esta palabra y hemos recibido bendiciones extraordinarias por medio de la Palabra de Dios, la creemos y la recibimos para nuestra vida. Si queremos caminar con Dios debemos estar dispuestos a creer. En el año del Renuevo debemos anhelar la transformación, milagros y prodigios.