La Época de lo Inmediato

Estamos en el Año del Renuevo y eso nos hace renuevos; y encontramos que la semilla cuando es sembrada antes de que brote pasa por una etapa de reposo, debido a que la ésta revisa su entorno antes de surgir en medio de la tierra, y para brotar toma la fuerza del germen, lo cual le permite abrir camino en medio de obstáculos. En ese sentido, vemos que viene sobre nosotros una fuerza para abrirnos el camino donde no lo hay, y eso es porque estamos dentro de una bendición que es el renuevo. 

Los renuevos tienen la característica de que mientras más se oprimen, más se multiplican; y en nosotros, mientras más desprecio recibimos, más fuerza tomamos para surgir, de esta cuenta, en este año se nos ha provisionado de germen espiritual para que surjamos en medio de la prueba y la dificultad. 

Parte del renuevo es constituirnos hijos, entonces tenemos que avanzar en nuestra vida para aprovechar la paternidad que se nos ha dado, porque el cuerpo de Cristo tiene pocos hijos, y es porque se tiene bajo el concepto de lo que significa poseer una paternidad ministerial y el poder sentir que un ministro ejerza paternidad sobre nosotros; sin embargo, no es algo que surja del alma sino es algo espiritual, y se logra por medio transmitir la Palabra y buscar constantemente el alimento y la revelación. 

De esta cuenta, lo que sale de la boca de un ministro es lo que debemos aprovechar porque somos renuevos, por eso, este año nos tiene que llevar a convertirnos en hijos.

Salmos 128:3 (N-C) Tu mujer será como fructífera parra en el interior de tu casa. Tus hijos, como renuevos de olivo en derredor de tu mesa.

En este pasaje se nos dice que los hijos son plantas de olivo alrededor de nuestra mesa, son renuevos que crecerán. La planta de olivo tiene varias propiedades, dentro de estas es antioxidante, que para nosotros significa poder de crecer y no envejecer como una religión, sino que siempre encontremos algo nuevo, lo que permitirá que tengamos fuerza para surgir. Estos renuevos de olivo están alrededor de una mesa en la que se encuentra un padre, que es lo que nos enseña la Palabra. En lo literal, encontramos que lamentablemente no son muchas las casas donde se comparte en unidad, por lo tanto, no reciben la bendición que provee la familia, esto sin lugar a dudas tiene implicaciones espirituales. 

Debido al estrés que provocan las ocupaciones diarias, hoy en día no existen muchas familias que se sienten a la mesa para compartir; esto nos lleva a meditar ¿si, en iglesia existen renuevos que se sientan a la mesa a escuchar la comunión paternal y ministerial? Y el problema de esto es la prisa, porque estamos sumergidos en un ambiente que va de prisa, donde todo demanda inmediatez. En los últimos años nuestra vida y la forma de percibir la vida cambió totalmente, una razón es que la tecnología ha avanzado increíblemente.

Ahora todo es inmediato, las reacciones son inmediatas, esta es la cultura de la inmediatez que pretende que todo suceda de prisa, y eso se convierte en una necesidad. Hoy vemos por ejemplo que el tiempo de atención de un restaurante de comida rápidas es de apenas un minuto. La gratificación instantánea nos lleva a experimentar un placer, pero si se demora provoca molestia, y es porque se nos olvida que existen procesos. El mismo Señor le dio las tablas a Moisés dos veces, y la primera fue dada, pero por una reacción de enojo las rompió, no obstante, El Señor se las volvió a dar repitiendo las instrucciones. 

La inmediatez también nos hace querer que las personas cambien con rapidez, sin llegar a comprender que es un proceso; un ejemplo de ello son las personas recién convertidas, quienes son asediadas queriendo ver resultados que no son posibles porque apenas inician el proceso de cambio de vida. Esta inmediatez hace que necesitemos ver resultados sin esperar los debidos procesos.

Todo esto está afectando la forma de ver la vida. Antes se hablaba de la etapa de pubertad y de la etapa de la adolescencia, el primero se trataba del cambio físico y el segundo del cambio emocional que experimentan las personas, ahora estamos hablando que la adolescencia primaria inicia a los diez años, la intermedia a los trece y la final a los dieciséis años, esto significa que los jóvenes viven la adolescencia en tres periodos; es decir que un niño de diez años tiene una serie de estímulos y su forma de pensar ha cambiado, pero físicamente es un niño aun; significa que cuando tiene el cambio físico ya lleva dos años de haber cambiado emocionalmente, lo cual conlleva a que reaccione negativamente.

Estamos viviendo la época de lo inmediato, pero para que haya renuevo tiene que haber reposo, es decir, tener esperanza, luego esperar que crezca; sin embargo, estamos sumergidos en un mundo donde todo acontece con rapidez, por lo que hoy en dia la espera nos afecta. Con la inmediatez nos perdemos de todo lo que sucede a nuestro alrededor, hasta la memoria se está perdiendo porque no hacemos el esfuerzo por recordar porque la tecnología hace el trabajo por nosotros. 

Existen cosas que sí deben ser inmediatas; por ejemplo, se nos habla de que el bautismo en agua debe ser inmediatamente después de que hemos recibido al Señor en nuestro corazón. La inmediatez nos puede hacer caer en errores al actuar sin pensar, porque estamos presionados de realizar las cosas con rapidez.

Proverbios 12:23 (BL95) El hombre prudente no dice todo lo que sabe, los tontos se dan prisa en manifestar sus estupideces.

Proverbios 12:23 (RVR60)  El hombre cuerdo encubre su saber; más el corazón de los necios publica la necedad. 

Este versículo dice que el hombre necio se apresura a publicar todo lo que tiene a su alcance, sin meditar ni filtrar lo que dará a conocer. No publiquemos todo lo que hacemos ni comentemos algo que no nos consta. Hay asuntos que son secretos y así los debemos mantener, como cuando oramos lo tenemos que hacer secretamente, porque cuando El Señor nos responda lo hará público. 

Deuteronomio 6:7 (RVG) Y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes:

Lo que expresa este verso, es un trabajo en la casa con nuestros renuevos, que son nuestros hijos. Nos pide como padres de familia mucho tiempo para instruir, porque cuando estemos en la casa, cuando vayamos por el camino y cuando comemos, debemos de instruir, pero hoy que todo es inmediato no hay tiempo para esto, no obstante encontramos en la tecnología una barrera, la cual va más rápido que nuestro aprendizaje, a tal grado que cuando llegamos a comprender alguna aplicación o uso de una herramientas, ya cayó en obsolescencia. 

Tenemos que tomarnos el tiempo para conocer al Señor, pero no lo logramos por la prisa con que vivimos. En el siglo pasado fuimos enseñados gracias a la dedicación y persistencia de nuestros padres, lo cual también iba reforzado con la reprimenda, pero hoy ya no sucede así. Tenemos que parar para enseñarle a los renuevos que están alrededor de nuestra mesa y abrir un espacio donde puedan manifestar su parecer, y así instruirlos para evitar que hagan lo malo. 

Jeremías 47:3 LBLA a causa del sonido de los cascos de sus corceles, del estruendo de sus carros y del estrépito de sus ruedas. No se vuelven los padres para cuidar a sus hijos, por la debilidad de sus brazos,

Al inicio de este verso vemos manifestada la prisa. Hoy sentimos que los días son más cortos porque vivimos bajo el estrés; sin embargo, si paramos las actividades y esperamos que el tiempo transcurra sin actividad, seguramente sentiremos que el dia se nos hace largo. 

Números 21:4 (LBLA) Partieron del monte de Hor, por el camino del mar Rojo1, para rodear la tierra de Edom, y el pueblo se impacientó2 por causa del viaje.

Estamos en una época donde nos impacientamos porque deseamos que todo suceda de inmediato, es decir, nos sentimos más intranquilos, y una de las características que debemos poseer los cristianos es la paciencia, por cuanto el enemigo sabe que al ser impacientes cometemos errores y hacemos lo indebido. El pueblo de Israel se impacientó y el resultado fue que habló en contra de Moisés y contra Dios, esto mismo nos sucede cuando nos impacientamos, nos lleva a murmurar y a que nos llenemos de menosprecio.

Es necesario que seamos receptores para que la buena semilla germine en nosotros, y si alguien pretende murmurar con nosotros, solo tendrá efecto si participamos de ello. Por otra parte no debemos menospreciar lo que Dios nos da, y los rhemas que nos envía, porque si viene de Él es bueno. La inmediatez puede ser el factor que produzca el menosprecio, y el menosprecio se esconde, por eso debemos escudriñar si lo que nos está revelando la Palabra es para nosotros, porque la Palabra y la Santa Cena nos equilibran y revela. Un ejemplo de lo anterior lo encontramos cuando en la cena impartida por El Señor Jesús le fue revelado que alguno de los apóstoles lo traicionaría, seguramente en ellos surgió la duda porque cada uno le preguntó si él sería el traidor.

1 Samuel 13:11 (RVR 60) ¿Que has hecho? Y Saúl respondió: Porque vi que el pueblo se me desertaba y que tú no venías dentro del plazo señalado, y que los filisteos estaban reunidos en Micmas,

Saúl debió esperar a Samuel siete días, pero la impaciencia lo hizo desesperar el ultimo día, porque terminando de hacer el sacrificio llegó Samuel. Ya había iniciado la espera, debió esperar un poco más. La impaciencia lo llevó a usurpar, hizo lo que no debía, ante esto Samuel le dijo lo siguiente:

1 Samuel 13:13-14 (RVR60)  Entonces Samuel dijo a Saúl: Locamente has hecho; no guardaste el mandamiento de Jehová tú Dios que él te había ordenado; pues ahora Jehová hubiera confirmado tu reino sobre Israel para siempre.  (14) Mas ahora tu reino no será duradero. Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón, al cual Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que Jehová te mandó.

Aquí Samuel llamó loco a Saúl, porque la inmediatez nos hace cometer locuras, como Abraham que por no esperar el cumplimiento de la promesa que El Señor le había dado, cometió el error de procrear un hijo con otra mujer que no era Sara. Saúl por no esperar perdió el reino que sería duradero.   

Éxodo 32:1 (NBLH) Cuando el pueblo vio que Moisés tardaba en bajar del monte, la gente se congregó alrededor de Aarón, y le dijeron: «Levántate, haznos un dios que vaya delante de nosotros. En cuanto a este Moisés, el hombre que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido.»

El contexto del pasaje nos relata que pueblo de Israel se desesperó, sin considerar que recién habían sido participes de prodigios por parte del Señor. Se desesperaron y se convirtieron en idolatras al hacer un becerro de oro que podían ver y palpar. Esaú fue otro personaje que se desesperó y perdió la progenitura por un plato de comida para saciar el hambre que tenía, no supo valorar lo que le correspondía. Si tenemos una promesa de  parte de Dios no la podemos cambiar por un plato de comida ni ponerla en riesgo, es decir, cambiar lo espiritual por lo terrenal.

Nosotros pusimos nuestra esperanza en El Señor…pacientemente esperé a Jehová… Salmo 40:1 Debemos tener paciencia porque estamos en el Año del Renuevo, tomémonos el tiempo para oír la Palabra pacientemente alrededor de nuestra mesa. Estamos en un momento especial en nuestra vida, por lo tanto, convirtámonos en un hijo y no solo seamos oyentes, así tendremos un padre que nos enseñe y ello nos permitirá ministrar a nuestros renuevos en casa.