Distintivos de Filadelfia

El Señor trae abundancia de bendiciones para nuestra vida. Cuando hay oposición es porque se está abriendo una puerta grande, sin embargo, debemos de pedirle al Señor la guía para poder destruir al adversario, asimismo podemos ejemplificar la tribu de Isacar, ya que era experta en conocer los tiempos y en saber lo que Israel haría. 

En Juan 10, el Señor llamó a sus discípulos Apóstoles para cerrar la red, recuperando así el poder de Filadelfia. Cristo viene pronto y como Iglesia Filadelfia en nuestro corazón debe existir un anhelo profundo por ser arrebatados, donde la unción apostólica no puede evadirse. 

 “Y escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: «El Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y nadie cierra, y cierra y nadie abre, dice esto” (Ap 3:7). En este contexto de la Palabra podemos ver que el Señor se describe como Santo y Verdadero, dando a entender que Él hablará con lo que se necesita, es decir, como Iglesia debemos permanecer en lo verdadero (Flp 4:8) y santidad que solamente en Cristo podemos tener transformando nuestra mente, pensando en lo verdadero que es Santa Cena (Jn 6:55). 

ABRIENDO

En la Palabra podemos ver que el Señor abre 7 sentidos y para dar fruto. Cuando estos sentidos son abiertos podemos comprender que son más los que están con nosotros que los que están en tu contra. La mano, para poder dar (Dt 15:8), Matriz, para dar a luz (Is 66:9), Boca que entone salmos a su Nombre (Sal 119:31), Mente para recibir de su revelación (Lc 24:45), corazón (2 Co 6:11), Oído para escuchar su instrucción (Job 33:16), Ojos, es quitada la venda de los ojos (Gn 21:19). 

La llave no solamente se utiliza para abrir, sino también para cerrar, “El desamparado, pues, tiene esperanza y la injusticia tiene que cerrar su boca” (Job 5:16). “Luego entra y enciérrate junto a tus hijos. Ve llenando todas las vasijas y poniendo aparte las que estén llenas”. En medio de la pruebas se puede obtener unidad, pero se debe cerrar la puerta, es decir, reunirse en la intimidad del hogar cerrando la puerta y ser guiado en obras por medio del Espíritu Santo, sabiendo que Dios hace milagros en nuestra casa (2 R 6:32), hablándonos de protección para poder evitar mercaderes (Ne 7:3). 

“Guarda tus pasos cuando vas a la casa de Dios, y acércate a escuchar en vez de ofrecer el sacrificio de los necios, porque éstos no saben que hacen el mal” (Ec 5:1).

Como un acto profético recibimos la llave de David para abrir nuestros sentidos y la capacidad necesaria para poder cerrar la boca de leones. En el Santo nombre de Dios recibimos la entrega que el Señor le da a la Iglesia, anhelando poder tener la responsabilidad para bendecir, abriendo matrices, ojos, boca, mente, mano, corazones y también cerrando lo que no proviene del Señor. ¡Maranatha!