Renovados por la pluma del escriba

Isaías 11:1-5 (TA) Y reposará sobre él el espíritu del Señor, espíritu de sabiduría y de entendimiento, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de ciencia y de piedad; y estará lleno del espíritu del temor del Señor. El no juzgará por lo que aparece exteriormente a la vista, ni condenará sólo por lo que se oye decir; sino que juzgará a los pobres con justicia, y tomará con rectitud la defensa de los humildes de la tierra, y a la tierra la herirá con la vara de su boca, y con el aliento de sus labios dará muerte al impío. Y el cíngulo de sus lomos será la justicia; y la fe el cinturón con que se ceñirá su cuerpo.

Este pasaje refiere a la profecía sobre Cristo, pero también describe un tiempo de tribulación, donde habrá una segunda venida de Cristo para vencer al espíritu del anticristo. La Palabra refiere que, en su venida, herirá a las naciones de la tierra con su boca; pero es impresionante ver que, en las Escrituras, también se señala que todo lo que sale de la boca de Cristo es para vida, Deuteronomio 8:3.

Sin embargo, es necesario notar que también fue declarado que todo aquel que lo rechace será juzgado, no por él sino por su Palabra. Es decir, que esa misma espada que ha sido para vida para nosotros, también será para destruir a quienes se le opongan. 

Estas son las cosas que salen de la boca de Dios, relacionadas con la vida:

  • Palabra- Lucas 4:4
  • Aliento- Salmos 33:6
  • Espada- 2 Tesalonicenses 2:8
  • Espíritu- Apocalipsis 19:15
  • Vara- Isaías 11:4

Ahora bien, cuando Dios habla de la vara que sale de su boca, sin lugar a dudas se refiere al renuevo. La palabra vara, según refiere H2215 Choter, también es retoño (renuevo), ramita, vara delgada.

La palabra Shebet, también refiere como vara echar ramas o brote (literalmente) vara (para castigar, escribir, gobernar, andar, etc.) o (figurativamente) clan: vara, báculo, cetro, familia, gobernador, tribu,

Asimismo, la palabra Macquél también se relaciona a vara como retoño, brote, vara (con hojas, o para caminar, golpear, guiar): bordón, cayado.

Por ello, la importancia de que la iglesia esté siendo renovada por la vara pastoral, pues la obediencia tiene mucho que ver.

Así también, la palabra Cané, la cual se puede traducir como caña, por semejanza vara (especialmente para medir), tubo, vástago, balanza, brazo, cálamo. 

Apocalipsis 11:1-2 (BTX) Y me fue dada una caña semejante a una vara, diciendo: Levántate y mide el santuario de Dios, el altar, y a los que adoran en Él; pero el atrio del santuario déjalo fuera y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles, y ellos hollarán la ciudad santa durante cuarenta y dos meses.

Ambos versículos refieren el principio de la tribulación, pues se solicita que se mida al santuario, al altar y los adoradores, lo que significa que seremos medidos previo a la tribulación. Ser medidos nos permitirá tener una oportunidad para cambiar lo que estamos haciendo mal, por lo que no debemos de tener temor al ser medidos y juzgados.

Este pasaje refiere a una caña de medir, la cual viene del griego G2563 Kalamos: caña, vara, pluma (para escribir).

Esto representa la necesidad que tenemos de ser medidos, pues algunos ya sabemos cómo estamos, sin embargo, otros aun ignoran su caminar, 1 Timoteo 5:24, por lo que es una bendición que nos midan. Nos es necesario alcanzar la estatura que el Señor quiere que tengamos, a través de la renovación por medio de su Palabra.

2 Corintios 10:12 (LBLA) Porque no nos atrevemos a contarnos ni a compararnos con algunos que se alaban a sí mismos; pero ellos, midiéndose a sí mismos y comparándose consigo mismos, carecen de entendimiento.

No podemos resolver el problema de la medición, midiéndonos a nosotros mismos, por lo que tenemos que aprender que Dios dejó una vara para ser medidos, antes de que venga el día grande y terrible del Señor. Como ministros del Señor, tenemos la tarea de medir a nuestras ovejas, pues dentro de nosotros mismos, debe haber quienes nos juzguen; éstos deben tener amor sobre los suyos, corrigiendo a todo hijo que ama.

Solamente nos debe juzgar quien nos ama. No podemos tener como jueces a quien no es nada, es decir, a quien no tiene amor.

1 Corintios 10:11-12 (LBLA) Estas cosas les sucedieron como ejemplo, y fueron escritas como enseñanza para nosotros, para quienes ha llegado el fin de los siglos. Por tanto, el que cree que está firme, tenga cuidado, no sea que caiga.

La palabra profética más segura es la Palabra, la cual, es la que nos juzga en su totalidad. Todo lo escrito en ella es para medirnos, tanto lo que está en el nuevo testamento, pero también lo escrito en el antiguo.

Medida de los que dejan ejemplo

Hebreros 6:12-14 (LBLA) a fin de que no seáis perezosos, sino imitadores de los que mediante la fe y la paciencia heredan las promesas. Pues aun cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por uno mayor, juró por sí mismo, diciendo: ciertamente te bendeciré y ciertamente te multiplicaré.

No podemos dejarnos medir por cualquiera, sino debemos hacerlo por aquellos que por la fe y la paciencia han heredado promesas, pues tenemos que ser imitadores de sus acciones. Nos debe medir aquel que ha perseverado en la doctrina y en la obediencia. 

Dios nos ha bendecido para ser ejemplo y que todo aquel que no lo conoce nos imite, así como nosotros debemos imitar a nuestras autoridades, siguiéndolos y observando como Dios los ha levantado y bendecido.

Midiendo al adorador

Mateo 4:10 (LBLA)entonces Jesús le dijo*: ¡vete, satanás! porque escrito está: “al señor tu dios adoraras, y solo a ‘’él servirás

Uno sirve al que adora, es decir que, quien no ha podido servir al Dios vivo, a otro dios sirve, pudiendo ser nuestro trabajo, familia o cualquier otra cosa o circunstancia que hemos puesto en primer lugar, dejando a Cristo en segundo plano.

El servicio al Señor es adoración hacia a él, porque al que adoramos, servimos. No podemos ser adoradores sin servicio, lo cual implica predicar su palabra por todo lugar y no solamente el servicio en un pulpito.

Medidos por el tiempo de salvación

2 Corintios 6:1-2 (LBLA)  Y como colaboradores con El, también os exhortamos a no recibir la gracia de Dios en vano; pues Él dice: En el tiempo propicio te escuche, y en el día de salvación te socorrí. He aquí, ahora es el tiempo propicio; he aquí, ahora es el día de salvación.

Ahora es el tiempo de salvación, por lo que seremos medidos si estamos predicando de su Palabra, testificando de las cosas que Jehová ha hecho por nosotros, por ello nos es necesario, salir y predicar las buenas nuevas a todo aquel que no le conoce.