El deleite del renuevo

Llegamos a la tierra en ignorancia sin recordar nada, es por ello que necesitamos a nuestros padres durante muchos años para aprender todo lo necesario.  Cuando nacemos no sabemos que traemos deudas espirituales y regalos generacionales, cosas buenas y malas espirituales.  Al empezar a funcionar nuestro entendimiento y voluntad nos damos cuenta que tenemos una deuda con Dios (Salmos 90:11), representada como temor o deuda espiritual con nuestro creador y que lo vemos en las Escrituras en muchos versículos como: temor a Dios, a Cristo, al Señor. 

Tenemos una promesa que a los que le tememos y es que le veremos y seremos arrebatados por Dios (Mal. 4:1-2)

Temor a Dios es guardarle referencia y procurar no ofenderlo, para no hacerlo debemos conocer que es lo que le agrada y que lo que le desagrada.  Este conocimiento viene por el oír la Palabra de Cristo que es la verdad.  Esto ajusta nuestra mente para recibir lo que viene del cielo, por el contrario, el conocimiento que aprendemos en la vida nos puede hacer errar y desagradarlo y auto justificar los pecados.  Por ejemplo, Dios quiere que no nos aprovechemos de nuestros hermanos (Lev. 19:14)

Recompensas del temor de Dios

  • Nos guarda las espaldas (Salmos 34:6)
  • Nos prospera (Salmos 34:9)
  • Abre nuestra mente, nos da revelación (Salmos 25:14)
  • Nos da sanidad (Proverbios 3:7-8)

Temor de Dios en el Nuevo Testamento

  • Evangelizamos y damos buen testimonio (2 Corintios 5:11)
  • Comunión (Efesios 5:20)
  • La obra crece (Hechos 9:31)
  • Santidad (2 Corintios 7:1) Debemos buscar la convivencia en pareja con respeto y amor (2 Corintios 7:1)

El temor de Jehová es amor, y esto implica que también amemos a nuestra cobertura. 

Evolución del temor

  • Se esconde (Proverbios 1:28-30)
  • Se aprende
    • El diezmo (Deuteronomio 14:23) 
    • La Palabra (Deuteronomio 17:19) 
  • Concepto de lo que debemos aborrecer (Proverbios 8:13) 
  • Se entiende (Proverbios 2:1-5)
  • Unción (Isaías 11:1-2) 

Cuando evolucionamos en estas facetas, luchamos en todo lo que deseamos y no es agradable a Dios, somos obediente, entonces nos deleitamos en el temor de Jehová.

Trae a nosotros Padre tu revelación, envíanos tu fuerza y poder, para que, al enfrentarnos con nuestro interno, podamos elevar nuestras peticiones a ti y escojamos hacer lo agradable para que venga tu entendimiento a nosotros y podamos entender y deleitarnos en tu temor.