Atraídos por Jesús

Pastor Héctor Dubón.

Todos los que nos congregamos lo hacemos porque hemos sido atraídos por el Señor Jesucristo, y a su llamado hemos respondido.

 

Juan 17:14-15 LBLA Yo les he dado tu palabra y el mundo los ha odiado, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. (15) No te ruego que los saques del mundo, sino que los guardes del maligno.

 

El Señor Jesucristo vino a expresar la Palabra del Padre, pero muchos despreciaron esta palabra, es decir, que no la recibieron. Ahora bien, muchos de los que recibimos la Palabra del Señor, es porque no somos de este mundo, y podemos escuchar la Palabra, porque ésta nos atrae a Él.

 

Juan 17:18-20 LBLA Como tú me enviaste al mundo, yo también los he enviado al mundo. (19) Y por ellos yo me santifico, para que ellos también sean santificados en la verdad. (20) Mas no ruego sólo por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos,

 

Jesús nos ha dado el privilegio de escucharle, Él vino a buscar a la gente que ya no tenía esperanza, y ahora ha levantado a predicadores que hablan de Su Palabra, quienes en Su nombre atraemos a aquellos que necesitan al Señor. Éste es el cumplimiento de la oración que hizo el Señor, pues oró por aquellos que iban a conocerle.

 

Juan 17:22-23 LBLA La gloria que me diste les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno: (23) yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfeccionados en unidad, para que el mundo sepa que tú me enviaste, y que los amaste tal como me has amado a mí.

 

Somos atraídos a Jesús, porque Él es atraído al Padre, y estaremos con Él por toda la eternidad. Una de las cosas por las que Jesús pudo despojarse y demostrarnos Su amor, fue porque el Padre nos amó primero. Es por ello, que podemos decir que la vida de cada persona es valiosa y tiene el precio de la sangre derramada en la cruz del Calvario.

 

Juan 17:24 LBLA Padre, quiero que los que me has dado, estén también conmigo donde yo estoy, para que vean mi gloria, la gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo.

 

Vemos la petición tan hermosa del Señor hacía el Padre: mostró Su anhelo de que todos aquellos que fueran salvos estuvieran a Su lado. Todos los que le hemos recibido somos una petición del Señor Jesucristo, para que estemos un día donde Él está. De tal forma que un día estaremos allí, a Su lado.

 

Juan 14:6 LBLA Jesús le dijo*: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.

 

Una cosa importante es que no podemos volver al Padre si no es a través de Jesucristo pues Él es el Camino. Solamente Jesucristo nos puede llevar al Padre, no existe una religión que lo haga, Él es la única puerta. Debe ser por medio de la revelación de esta verdad que se puede reconocer al Señor, pues nadie se salva por inteligente o por su conocimiento, sino que nada más por la revelación de que Él es el Señor y Salvador. Cuando leemos este verso en varias versiones podemos observar más profundamente lo que el Señor nos quiere enseñar:

 

Juan 6:37 LBLA Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que viene a mí, de ningún modo lo echaré fuera.

 

Este verso nos habla de un absoluto total del Señor: todos los que estamos a sus pies ahora, fue el Padre el que nos entregó al Hijo. Nos escogió antes de la fundación del mundo, y al estar en la tierra dijo que el que fuera de Él vendría a Él. Hoy es un día de salvación para aquellos que el Padre escogió y por medio de un predicador serán llamados para ser salvos.

 

Juan 6:37 BLS Todos los que mi Padre ha elegido para que sean mis seguidores vendrán a buscarme; y cuando vengan, yo no los rechazaré.

 

Nos regocijamos porque el Padre nos escogió para poder llegar a Su Hijo y ser salvos. Muchos no comprenden porqué anhelamos estar reunidos aprendiendo de la Palabra, aprendiendo a ser seguidores de Él; sin embargo es por ello que estamos acá, porque el Padre nos escogió para ser sus seguidores.

 

Cuando llegamos a Cristo no creíamos en nada, creíamos más en cosas de las tinieblas que en Dios, pero el Padre nos escogió y fuimos atraídos al Señor Jesucristo y más que aceptarlo, Él no nos rechazó, antes bien nos escogió para ser seguidores de Él. Posiblemente nunca pensamos en predicar, pero Él nos eligió para ser Sus siervos.

 

Juan 6:37 CDG Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí, y al que a mí viene, bajo ninguna situación lo dejaré afuera.

 

Esto significa que por ninguna circunstancia, el Señor dejará que aquellos que escogió se pierdan.

 

Juan 6:37 VM Todo cuanto me da el Padre, a mí vendrá; y al que viene a mí, de ninguna manera le desecharé.

 

De ninguna manera el Señor desechará a aquellos que han venido a Él, pues Él prometió que no ha de desecharnos. Tal vez los hermanos lo harán, pero si somos de Él y para Él, no nos desechará de ninguna manera.

 

Juan 17:12 LBLA Cuando estaba con ellos, los guardaba en tu nombre, el nombre que me diste; y los guardé y ninguno se perdió, excepto el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliera.

 

Enfatizamos que todos aquellos que son entregados en las manos del Señor Jesucristo, ninguno de ellos se perderá. Podemos tener convicción de que si somos de Cristo, de ninguna manera nos perderemos.

 

Juan 12:32-33 LBLA Y yo, si soy levantado de la tierra, atraeré a todos a mí mismo. (33) Pero El decía esto para indicar de qué clase de muerte iba a morir.

Si somos atraídos por Cristo, la primera manifestación, es que nos es revelado el porqué de Su muerte. Entendemos entonces el porqué de su sacrificio y entonces reconocemos que Él murió por nuestros pecados, somos atraídos por Él, por su amor, y después también nace el amor a su segunda venida.

 

1 Tesalonicenses 4:16-18 LBLA (16) Pues el Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con la trompeta de Dios, y los muertos en Cristo se levantarán primero. (17) Entonces nosotros, los que estemos vivos y que permanezcamos, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes al encuentro del Señor en el aire, y así estaremos con el Señor siempre. (18) Por tanto, confortaos unos a otros con estas palabras.

 

Acá en la tierra somos atraídos por Él para salvación, pero en su segunda venida seremos atraídos hacia Él en las nubes, como una esposa hacia su boda. Después de esto nadie nos separará de Él, es decir, que al ser un matrimonio fuera de la tierra, nunca habrá separación.

 

Filipenses 2:6-7 LBLA el cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, (7) sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres.

 

Para que fuéramos atraídos a Jesús, Él pagó un gran precio. Tuvo que dejar su forma de Dios y bajó a tener forma de hombre para poder atraernos hacia Él. Es por eso que no se avergüenza de llamarnos hermanos, porque no tuvo nada a que aferrarse para hacer lo que hizo. Acá en la tierra, se quitó lo divino y fue como uno de nosotros, se hizo el más pequeño para poder darnos salvación.

 

Si queremos ser grandes debemos hacernos pequeños como Él pues sabemos que todo aquello bueno que hay en nosotros, viene de Él; porque Él se despojó de todo para darnos el privilegio de seguirle y de servirle, por ello, cuando el Señor nos lleve de gloria en gloria, debemos despojarnos de ésta para dársela solo a Él. Jesús dijo de sí mismo que el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y este debe ser el propósito de nuestra vida, servirle, para que nos llame sus siervos.

 

Salmos 45:2 LBLA Eres el más hermoso de los hijos de los hombres; la gracia se derrama en tus labios; por tanto, Dios te ha bendecido para siempre.

 

Por ser el más hermoso de los hijos de los hombres, es que hemos sido atraídos hacia Él. La gracia se derramó en sus labios, eso significa que fuimos atraídos a Él por sus palabras, por la forma tan hermosa en la cual nos habló: con amor y sin reproches, porque la gracia estaba reposaba en Sus labios. Es por ello que el Evangelista debe tener gracia en su hablar, para atraer a los que no conocen a Cristo, hablarles con amor y misericordia para llevarlos a la salvación.

 

Romanos 5:20-21 LBLA Y la ley se introdujo para que abundara la transgresión, pero donde el pecado abundó, sobreabundó la gracia, (21) para que así como el pecado reinó en la muerte, así también la gracia reine por medio de la justicia para vida eterna, mediante Jesucristo nuestro Señor.

Al ser más pecadores, más fue la gracia de Cristo hacia nuestra vida. Hoy podemos bendecir al Señor porque no nos habló con juicio, sino con misericordia, y abundó la gracia para nosotros.

 

Lucas 4:22 LBLA Y todos hablaban bien de El y se maravillaban de las palabras llenas de gracia que salían de su boca, y decían: ¿No es éste el hijo de José?

 

Este versículo nos deja ver que la gente decía que las palabras de Jesús eran hermosas, y que se maravillaban porque era hijo de un carpintero, es decir que sus palabras eran muy hermosas siendo hijo de un hombre no muy culto, pero no sabían que quien le había enseñado era el Padre y sus palabras eran venidas del cielo, llenas de gracia.

 

Juan 6:66-68 LBLA Como resultado de esto muchos de sus discípulos se apartaron y ya no andaban con El. (67) Entonces Jesús dijo a los doce: ¿Acaso queréis vosotros iros también? (68) Simón Pedro le respondió: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.

 

Puede ser que muchos hemos sido invitados, a causa de diferentes circunstancias, a ya no congregarnos, pero en nosotros está el decidir permanecer a Sus pies, porque no hay nadie que nos hable como Él, con palabras de vida eterna.

 

Jeremías 31:3 LBLA Desde lejos el SEÑOR se le apareció, diciendo: Con amor eterno te he amado, por eso te he atraído con misericordia.

 

Hemos sido atraídos por Cristo, porque nadie más tuvo misericordia de nosotros. Sabemos que la palabra misericordia es amor a la miseria, amar lo que no sirve, pero esto solo Dios lo puede hacer, ya que Él es llamado Padre de Misericordias; Él metió su mano en el estiércol para sacarnos de allí y atraernos hacia Él, salvarnos y restaurarnos.

 

Pensemos dónde estaríamos ahora sino fuera por su misericordia, sin embargo sabemos que la tuvo porque nos amó con amor eterno, y ahora Su misericordia nos persigue. Dios no deja de amarnos, aunque seamos malos y cometamos errores, de tal forma que si Él dijo que nos amaría, nos va a amar hasta la eternidad.

 

Oseas 2:13-14 LBLA Y la castigaré por los días de los Baales cuando ella les ofrecía sacrificios y se adornaba con sus zarcillos y joyas, y se iba tras sus amantes, y se olvidaba de mí–declara el SEÑOR. (14) Por tanto, he aquí, la seduciré, la llevaré al desierto, y le hablaré al corazón.

 

En este verso podemos contemplar la mayor misericordia del Señor, pues Israel se fue tras ídolos, sin embargo Dios no dijo que los dejaría de amar sino, por el contrario, dijo que no los dejaría de amar, porque Él es bueno, y entonces los llevaría al desierto para que se volvieran a enamorar de Él. Dios nos puede llevar a momentos difíciles para que escuchemos su voz y en ese momento veamos Su misericordia, nos enamoremos de Él y regresemos a Su camino.

 

Juan 7:37 LBLA Y en el último día, el gran día de la fiesta, Jesús puesto en pie, exclamó en alta voz, diciendo: Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba.

 

La sed a la que se refiere este pasaje, es la sed del alma, la sed del Dios vivo. El que tiene sed de Dios, pide más y más, ya que necesita llenar su necesidad; es por ello que le buscamos insistentemente de día y de noche.

 

Mateo 11:28 LBLA Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar.

 

Solo los justos tienen reposo, porque Jesucristo es el Reposo de Dios, y si venimos a Él estaremos en reposo.

 

Mateo 17:14-15 LBLA Cuando llegaron a la multitud, se le acercó un hombre, que arrodillándose delante de El, dijo: (15) Señor, ten misericordia de mi hijo, porque es epiléptico y sufre terriblemente, porque muchas veces cae en el fuego y muchas en el agua.

 

En medio de toda la gente, hubo uno que se acercó a Cristo porque tenía un hijo enfermo. Esto nos habla de que muchas veces Dios usa los problemas con los hijos para acercar a Él a los padres y doblegar nuestro corazón.

 

Lucas 8:43-44 LBLA Y una mujer que había tenido un flujo de sangre por doce años y que había gastado en médicos todo cuanto tenía y no podía ser curada por nadie, (44) se acercó a Jesús por detrás y tocó el borde de su manto, y al instante cesó el flujo de su sangre.

 

La enfermedad también es un medio que Dios usa para que nos acerquemos a Cristo.

 

Mateo 26:7 LBLA se le acercó una mujer con un frasco de alabastro de perfume muy costoso, y lo derramó sobre su cabeza cuando estaba sentado a la mesa.

 

Aquellos que saben y reconocen que mucho es su pecado pero que sienten el amor de Cristo, se acercan a Él para poder recibir Su misericordia. Este puede ser un día de salvación, de tal forma que, a aquellos que Dios quiere que sean salvos, Dios los atraerá hacia Él. Solo Él puede darnos vida eterna, puede darnos perdón y reconciliación, solo necesitamos acercarnos a Él, confiando en que no nos desechará porque prometió que al que se acerca a Él con un corazón contrito y humillado, no lo rechazará.

 

Publicado en Pastor Héctor Dubón, Retiro Internacional.

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