La ternura

Pastor Willy Gonzáles.

Todos nosotros venimos de un familia, y hacia ella van dirigidos los ataques del enemigo del último tiempo, por ello vemos que en muchos países, a la hora de elegir gobernantes, una de las cosas que se propone como diferencia entre los contendientes es si están a favor o en contra del matrimonio gay.  El enemigo ataca a las familias pues es allí donde debemos aprender como caminar en nuestra vida, por ejemplo allí es donde aprendemos a resolver conflictos, y lo podemos aprender de la manera correcta o incorrecta.

 

Vemos en la escritura que cuando el pueblo de Israel caminó por el desierto, el campamento se detuvo porque Moisés tenía que resolver todos los problemas del pueblo y eso lo desgastaba.  En el libro de los Hecho también hubo problemas, porque se decía que había favoritismo en la atención a unas mujeres viudas, y los apóstoles le dijeron al pueblo que no era justo que ellos resolvieran esto, porque ellos debían dedicarse al ministerio de la palabra, por lo que la solución fue nombrar diáconos que se encargaran de la resolución de estos conflictos.

 

La mayoría de conflictos por los que atravesamos se derivan de las relaciones interpersonales, por lo que es importante que pongamos atención a lo que recibimos y damos en nuestro hogar al respecto.

 

Proverbios 4:3 BTA 2003  (3)  Porque también yo fui un hijo querido de mi padre, y amado tiernamente, como único de mi madre,

 

Salomón recibió ternura de parte de su madre.  La ternura no es más que la cualidad de una persona que muestra fácilmente sus sentimientos, especialmente de afecto, dulzura o simpatía.  Un estudio que se efectuó en diez mil hombres, mostró que los hombres cuya esposa les decía que los amaba, tenían menos problemas del corazón. Por eso, es tan importante que tomemos un tiempo para decirle a nuestro conyugue o a nuestros hijos que los amamos y no solo decirlo, sino poder expresarlo de diferentes formas.

 

Ahora bien, analicemos qué dicen las Escrituras sobre la ternura:

 

Salmos 40:11 DHH 2002  Y tú, Señor, ¡no me niegues tu ternura!
¡Que siempre me protejan tu amor y tu verdad!

 

Aquí observamos que existe una relación entre la ternura y la protección, y al decir “no me niegues tu ternura” significa que en todos hay una necesidad de recibir ternura.

 

Salmos 116:5 DHH 2002  El Señor es justo y compasivo;
nuestro Dios es todo ternura.

 

El hecho de que estemos en este lugar, es por la compasión que el Señor tuvo de nosotros. En casa, muchas veces recibimos compasión, porque es allí donde más nos equivocamos, pero cuando hay compasión y justicia, entonces se siente la ternura.

 

Salmos 119:77 DHH 2002  Muéstrame tu ternura, y hazme vivir,
pues me siento feliz con tu enseñanza. 

En casa hemos recibido muchas enseñanzas, por ello el Señor le dijo a los hebreos que debían estar enseñando a los hijos los principios eternos, por ejemplo despojarse, dar, ofrendar, diezmar, tener compasión, etc.  En casa debemos enseñar a nuestros hijos, y cuando lo hacemos ellos sienten que los amamos, de tal forma que la enseñanza hace sentir seguros a aquellos que la reciben.

 

1 Tesalonicenses 2:5-8 LBLA  (5)  Porque como sabéis, nunca fuimos a vosotros con palabras lisonjeras, ni con pretexto para lucrar, Dios es testigo,  (6)  ni buscando gloria de los hombres, ni de vosotros ni de otros, aunque como apóstoles de Cristo hubiéramos podido imponer nuestra autoridad.  (7) Más bien demostramos ser benignos entre vosotros, como una madre que cría con ternura a sus propios hijos. (8)  Teniendo así un gran afecto por vosotros, nos hemos complacido en impartiros no sólo el evangelio de Dios, sino también nuestras propias vidas, pues llegasteis a sernos muy amados.

 

Cuando estamos cubiertos y logramos reconocer la autoridad, eso es ternura. El principio de la autoridad es no imponerla, sino reconocerla.

 

Gálatas 6:1 NTV  Amados hermanos, si otro creyente* está dominado por algún pecado, ustedes, que son espirituales, deberían ayudarlo a volver al camino recto con ternura y humildad. Y tengan mucho cuidado de no caer ustedes en la misma tentación.

 

Cuando alguien se equivoca, debemos ayudarle con ternura y humildad para que reconozca su error y se vuelva del camino recto.

 

Génesis 50:21 NTV  No, no tengan miedo. Yo seguiré cuidando de ustedes y de sus hijos. Así que hablándoles con ternura y bondad, los reconfortó.

 

Los hermanos de José pensaron que cuando su padre muriera José se vengaría de ellos. Pero con ternura les hizo sentir que los perdonaba, y además les hizo saber que había entendido el propósito de Dios, al pasar por la tribulación que pasó, que era salvar una gran nación. Les hizo ver que los iba a seguir cuidando.

 

A veces los muchachos no tienen expectativa de futuro porque escuchan en su casa que no hay recursos para poder seguirlos cuidando, cosa que no debe suceder, sino que debemos hacerles sentir que seguiremos cuidando de ellos aunque cometan errores.

 

Nehemías 9:19 BLPH  Tú, por tu inmensa ternura, no los abandonaste en el desierto. No les faltó la columna de nube para guiarlos por el camino durante el día, ni la columna de fuego, para alumbrar por la noche la senda que debían recorrer.

 

Dios cuidó a su pueblo con ternura durante su paso en el desierto, pero no impidió que lo pasaran.  De esto debemos aprender que no debemos enseñar a nuestros hijos a no sufrir, porque la ternura que Dios nos muestra, es llevarnos al desierto para hablarle a nuestro corazón.

 

Oseas 2:14 NTV  »Pero luego volveré a conquistarla. La llevaré al desierto y allí le hablaré tiernamente.

 

En el desierto Dios nos hablará con ternura. Cuando estamos en el desierto es cuando más escuchamos consejos de otros.

 

Isaías 54:7 TLA  por un momento
te dejé abandonada,
pero con gran ternura
te aceptaré de nuevo.

 

Alguna vez cometimos un error, pero nuestros padres nos recibieron con ternura.  El Padre también lo hace, nos da oportunidades, al aceptarnos de nuevo. No solo sucede con los hijos, sino también con los padres, porque ellos también pudieron cometer errores, pero debemos recibirlos con ternura.

 

Salmos 145:8 RVC  El Señor es compasivo y lleno de ternura; lento para la ira y grande en misericordia.

 

Debemos examinar si somos lentos para airarnos o no, porque esto nos dice si somos tiernos o no. Si nos enojamos por cualquier cosa no ganamos nada, todo lo contrario, perdemos muchas neuronas, por ejemplo, al conducir un vehículo, nuestros hijos ven cómo nos comportamos, y ellos actuarán de la misma forma.

 

Salmos 25:6-7 TLA  6-7 Dios mío,
por tu amor y tu bondad
acuérdate de mí.
Recuerda que siempre me has mostrado
tu ternura y gran amor;
pero olvídate de los pecados
que cometí cuando era joven.

 

El salmista le pide al Señor que no se recuerde de sus errores.  Si perdonamos en casa, estamos enseñando a perdonar, si no perdonamos estamos enseñando a no perdonar, y eso trae amargura.

La ternura se manifiesta en que logramos perdonar a los demás y no recordamos a cada momento los errores que otros cometieron.

 

Isaías 40:2 NTV  Hablen con ternura a Jerusalén y díganle que se acabaron sus días tristes y que sus pecados están perdonados. Sí, el SEÑOR le dio doble castigo por todos sus pecados».

 

Es de gran bendición cuando alguien en casa se levanta con ternura a decir “se acabaron tus días tristes”.  Poder decirle con ternura a otro que ya no habrá tristeza, ni dolor en el corazón. El día que se nos dijo eso fue cuando recibimos a Cristo como salvador, recibimos la misericordia de Dios que fue derramada con ternura.  Hoy el Señor nos repite esta promesa y nos habla con ternura para decirnos que se acabaron nuestros días tristes. ¡Aleluya!

 

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