Alabemos 4

Pastor Milton Méndez

Hemos estado hablando acerca de la alabanza porque fuimos diseñados para la alabanza de la gloria de Dios, aunque El no la necesita, nos deja el privilegio de hacerlo y es ahí donde podemos entrar a una dimensión extraordinaria con Dios. Claro que hay gente que adora cosas que no tienen por qué hacerlo, al punto que las llaman divinas, aun a personas o animales; cuando la realidad es que no lo son, aunque sea solamente un decir, no debemos ni siquiera pensarlo porque fácilmente podemos desviarnos de la realidad y entrar en cualquier tipo de idolatría.

Proverbios 18:21 (LBA) Muerte y vida están en poder de la lengua, y los que la aman comerán su fruto.

Cuando Dios bendice nuestra vida, lo hace por medio de Su voz, ahí es donde activa la bendición, es a través de las palabras donde se abren caminos, puentes; es a través de las palabras como se inician las relaciones, incluso para llegar al matrimonio.

2 Crónicas 20:1 (LBA) Y aconteció después de esto, que los hijos de Moab y los hijos de Amón, y con ellos algunos de los amonitas, vinieron a pelear contra Josafat.

A veces llegan malas noticias a nuestra vida para robarnos la paz. Este personaje, Josafat, estaba recibiendo una mala noticia porque los enemigos se habían levantado en su contra y su ejército no tenía los recursos para hacerle frente a aquella situación; como podría estar sucediendo en nuestra vida ante los problemas que jamás nos imaginamos que alcanzaríamos a tener.

2 Crónicas 20:3 (LBA) Y Josafat tuvo miedo y se dispuso a buscar al SEÑOR, y proclamó ayuno en todo Judá.

Notemos qué fue lo que hizo aquel personaje; buscó al Señor, ciertamente tuvo miedo, pero sabiamente buscó al Señor, ni siquiera intentó defensa alguna sino que acudió al mejor recurso que jamás nadie puede tener en otra persona o lugar.

2 Crónicas 20:12 (LBA) Oh Dios nuestro, ¿no los juzgarás? Porque no tenemos fuerza alguna delante de esta gran multitud que viene contra nosotros, y no sabemos qué hacer; pero nuestros ojos están vueltos hacia ti.

2 Crónicas 20:14-15 (LBA) Entonces el Espíritu del SEÑOR vino en medio de la asamblea sobre Jahaziel, hijo de Zacarías, hijo de Benaía, hijo de Jeiel, hijo de Matanías, levita de los hijos de Asaf, 15 y dijo: Prestad atención, todo Judá, habitantes de Jerusalén y tú, rey Josafat: así os dice el SEÑOR: “No temáis, ni os acobardéis delante de esta gran multitud, porque la batalla no es vuestra, sino de Dios.

Siempre que lleguemos delante del Señor pidiendo auxilio, debemos prestar atención para saber qué hacer cuando El nos responda porque nuestro Dios es Jehová de los ejércitos, nunca ha perdido una sola batalla, por consiguiente conoce todas las estrategias de guerra que pueda existir y es con lo que nos instruirá para ganar la batalla ante nuestros enemigos.

2 Crónicas 20:17-18 (LBA) “No necesitáis pelear en esta batalla; apostaos y estad quietos, y ved la salvación del SEÑOR con vosotros, oh Judá y Jerusalén.” No temáis ni os acobardéis; salid mañana al encuentro de ellos porque el SEÑOR está con vosotros. 18 Y Josafat se inclinó rostro en tierra, y todo Judá y los habitantes de Jerusalén se postraron delante del SEÑOR, adorando al SEÑOR.

Debemos tener cuidado con lo que hagamos porque si hacemos lo que dice el Señor, tendremos la victoria, pero si lo hacemos por nuestra alma o con humanismo, estamos en la línea de pérdida.

2 Crónicas 20:19 (LBA) Y se levantaron los levitas, de los hijos de Coat y de los hijos de Coré, para alabar al SEÑOR, Dios de Israel, en voz muy alta.

Aunque a veces las cosas en la batalla estén cambiando con la respuesta del Señor; debemos alabarlo porque tenemos Su respuesta, lo único que debemos hacer es esperar que El haga lo que prometió.

2 Crónicas 20:20 (LBA) Se levantaron muy de mañana y salieron al desierto de Tecoa; y cuando salían, Josafat se puso en pie y dijo: Oídme, Judá y habitantes de Jerusalén, confiad en el SEÑOR vuestro Dios, y estaréis seguros. Confiad en sus profetas y triunfaréis.

Dios delega ordenes para que Su pueblo obedezcamos a Su palabra, por eso es importante que estemos bajo sujeción porque de esa manera estamos honrando la palabra de Dios. Otro punto es que si no vemos el cambio que hemos pedido a Dios; por más urgente que estemos de recibir Su favor, no lo hace porque lo que desea es que ensanchemos nuestra fe, quizá El tarde en responder, pero mientras pasa ese tiempo, tenemos la oportunidad para fortalecer nuestra fe con el propósito que cuando vengan tormentas más fuertes, no desfallezcamos nunca, sino por el contrario, seamos cada vez más fortalecidos por la fe en nuestro Dios, con la seguridad que si hemos confiado en El, no seremos avergonzados por nuestros enemigos.

2 Crónicas 20:21-22 (LBA) Y habiendo consultado con el pueblo, designó a algunos que cantaran al SEÑOR y a algunos que le alabaran en vestiduras santas, conforme salían delante del ejército y que dijeran: Dad gracias al SEÑOR, porque para siempre es su misericordia. 22 Y cuando comenzaron a entonar cánticos y alabanzas, el SEÑOR puso emboscadas contra los hijos de Amón, de Moab y del monte Seir, que habían venido contra Judá, y fueron derrotados.

Notemos que las armas de defensa, no eran convencionales, pero pelearon de esa forma porque ellos estaban enfocados en Dios, tenían su corazón en el Señor con la convicción que El no los dejaría a medio camino. El agradecimiento a Dios nos lleva a que lo alabemos, eso es un arma contra los enemigos, ellos huyen incomprensiblemente.

2 Crónicas 20:26 (LBA) Al cuarto día se reunieron en el valle de Beraca; porque allí bendijeron al SEÑOR. Por tanto llamaron aquel lugar el Valle de Beraca hasta hoy.

Cuando estudiamos el término Beraca, podemos ver que significa bendición y agradecimiento.

Jueces 7:20 (LBA) Cuando las tres compañías tocaron las trompetas, rompieron los cántaros, y sosteniendo las antorchas en la mano izquierda y las trompetas en la mano derecha para tocarlas, gritaron: ¡La espada del SEÑOR y de Gedeón!

¿Qué es lo que tenemos de Dios en el corazón? Si llevamos agradecimiento, fluirá por nuestros labios.

Jueces 7:21-22 (LBA) Cada uno se mantuvo en su lugar alrededor del campamento; y todo el ejército echó a correr gritando mientras huían. 22 Cuando tocaron las trescientas trompetas, el SEÑOR puso la espada del uno contra el otro por todo el campamento; y el ejército huyó hasta Bet-sita, en dirección de Zerera, hasta la orilla de Abel-mehola, junto a Tabat.

Salmos 149:6 (SRV) Ensalzamientos de Dios modularán en sus gargantas. Y espadas de dos filos habrá en sus manos…

No hay nada ni nadie más poderoso que Dios, por eso vemos que cuando alabamos a Dios el pone espada de dos filos en nuestras manos.

 
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