La santa cena y el reposo sagrado

Pastor Julio Mencos

Hebreos 4:9-11 (LBA) Queda, por tanto, un reposo sagrado para el pueblo de Dios. Pues el que ha entrado a su reposo, él mismo ha reposado de sus obras, como Dios reposó de las suyas. Por tanto, esforcémonos por entrar en ese reposo, no sea que alguno caiga siguiendo el mismo ejemplo de desobediencia.

Este pasaje nos dejas ver de que ya hubo un reposo, pero quedó uno disponible para nosotros que es sagrado. Ese reposo es el Señor Jesucristo, Dios quiere que entremos en Su reposo para disfrutar de las bendiciones que conlleva reposar en Él. Este versículo nos explica que primero tenemos que tener esfuerzo para entrar en el reposo, pero también tenemos que tener cuidado de no caer en desobediencia. La palabra reposo se deriva del verbo reposar que significa: descansar de la fatiga o trabajo, descansar durmiendo un breve sueño, permanecer en quietud y estar enterrado o haber muerto.

Juan 18:13-14 (LBA) Y le llevaron primero ante Anás, porque era suegro de Caifás, que era sumo sacerdote ese año. Y Caifás era el que había aconsejado a los judíos que convenía que un hombre muriera por el pueblo.

Hubo necesidad que alguien muriera por nosotros, al leer Juan 18:3 podemos ver cómo se cumplió el propósito de Dios, aún en personas que fueron usadas para el mal. Jesús ya sabía el propósito de Dios para su vida y a sus discípulos fueron a los únicos que les dijo qué sucedería con él, porque ellos eran íntimos y porque dejaron todo lo terrenal para seguirlo. A los discípulos de este tiempo, Él Señor les va a revelar el proceso de Su venida.

Marcos 10:32-35 (LBA) E iban por el camino subiendo a Jerusalén, y Jesús iba delante de ellos; y estaban perplejos, y los que le seguían tenían miedo. Y tomando aparte de nuevo a los doce, comenzó a decirles lo que le iba a suceder: He aquí, subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y le condenarán a muerte y le entregarán a los gentiles. Y se burlarán de Él y le escupirán, le azotarán y le matarán, y tres días después resucitará.

Lucas 22:7-8 (LBA) Llegó el día de la fiesta de los panes sin levadura en que debía sacrificarse el cordero de la Pascua. Entonces Jesús envió a Pedro y a Juan, diciendo: Id y preparad la Pascua para nosotros, para que la comamos.

En estos versículos se está terminando una fiesta que el pueblo de Israel celebraba desde hace dos mil años. En aquella fiesta estaba ocurriendo una transición, porque se estaba cambiando la ley para un nuevo pueblo. Este es el reposo que Jesús habilitó para nosotros.

1 Corintios 11:23-25 (LBA) Porque yo recibí del Señor lo mismo que os he enseñado: que el Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan, y después de dar gracias, lo partió y dijo: Esto es mi cuerpo que es para vosotros; haced esto en memoria de mí. De la misma manera tomó también la copa después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto cuantas veces la bebáis en memoria de mí.

Vemos aquí como el Señor establece la Santa Cena como una nueva celebración para su pueblo para purificación de todo aquello que nos contamina. Vemos que el Apóstol Pablo vino y recibió esta revelación para trasladar a los gentiles para que entendieran el sacrificio de Cristo y el valor que tiene a través de la Santa Cena. Es interesante como la revelación que le fue dada al Apóstol Pablo alcanzó a gentiles incluso en los tiempos de hoy. Es importante que seamos ministrados y sobre todo con el ministerio apostólico, porque hay un desprendimiento de revelación hecha por un apóstol y su deber es trasladarla a las almas necesitadas.

1 Corintios 11:26-28 (LBA) Porque todas las veces que comáis este pan y bebáis esta copa, la muerte del Señor proclamáis hasta que El venga. De manera que el que coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será culpable del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, examínese cada uno sí mismo, y entonces coma del pan y beba de la copa.

El Apóstol Pablo decía que éramos los más dignos de lástima si solo trabajamos para esta tierra, porque lo que está en esta tierra va a pasar y se va a quedar. Pero lo que Dios nos ofrece es la eternidad y una vida eterna en reposo. Por eso debemos de ser responsables al participar de la Cena del Señor porque Dios nos está dando la oportunidad, y si somo negligentes seremos culpables del cuerpo y de la sangre del Señor.

Nosotros personalmente debemos examinarnos, y con más razón si Dios nos lo dice en su Palabra. Examinarnos de las situaciones que nos están impidiendo entrar a la bendición de Dios y que probablemente no nos deje ser partícipes del año que Dios proclamó. Al examinarnos debemos hacerlo con honestidad y abrirle el corazón a Dios. La palabra examinar en griego es dokimazo, G1381, que significa: designar, comprobar, poner a prueba, distinguir y examinar. ¿Será que en la Santa Cena ponemos a prueba nuestro corazón? ¿Cuántos venimos con esa expectativa?

La Biblia dice “Arrepentíos y convertíos”, ese arrepentimiento y conversión es de todos los días y, como pecamos, debemos ponernos a prueba y confrontarnos. No podemos seguir igual, el probarnos a nosotros es algo que requiere de valor, responsabilidad y compromiso.

Debemos enrfrentar nuestra capacidad de obedecer, para no caer en el error que el pueblo de Israel cayó, porque ellos oyeron, pero no le agregaron fe y como consecuencia no obedecieron y por eso no entraron en el reposo de Dios. Nosotros tenemos que oír la Palabra de Dios para ponerla en práctica. En la Biblia la palabra obedecía aparece como Schamá, que quiere decir oír o escuchar. En griego también hay equivalente de esta palabra, Hupakoe, que significa oír y atender. En ambos idiomas se puede ver que la palabra obediencia primero conlleva oír y hacer lo que se pide.

No hay sustituto para la obediencia, esto se ve claro en 1 Samuel 15:22, cuando Dios le dice a Saúl que mejor le es la obediencia que sacrificios, ya que Saúl había hecho lo que a él le parecía mejor; luego, Dios le dice que como pecado de adivinación es la rebelión y como pecado de idolatría es la obstinación.

La Biblia dice que si al traer nuestra ofrenda nos acordamos que alguien tiene algo contra nosotros dejemos nuestra ofrenda y hagamos paz. Esto es algo a lo que Dios nos manda, ¿será que lo cumplimos? Entrar en el reposo también es estar en paz con todos, pero primero debemos de hacer la paz con ese alguien y al hacer eso obedecemos y ponemos en práctica la palabra. En Números 14:28-30, dice que el Señor al pueblo de Israel de Egipto con mano poderosa. Pero a pesar de eso, ellos tenían a Egipto aún en su corazón y no le agregaron fe a lo que escucharon. Dios por su misericordia les dio maná y como no tenían fe pidieron carne. Se deleitaron en sus pecados y no obedecieron a Dios y Él no los dejó entrar en Canaán.

El ejemplo máximo de obediencia es Jesucristo porque por muchos sufrimientos aprendió obediencia, de tal forma que entregó su voluntad para hacer lo que su Padre quería. Es nuestro deber de poner nuestros ojos en el Autor y Consumidor de la fe e imitar su obediencia. Para obedecer debemos rendir nuestra voluntad muriendo a nuestros propios deseos y propósitos para que se cumpla el plan de Dios para nuestras vidas.

Hebreos 4:1-2 (LBA) Por tanto, temamos, no sea que, permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado. Porque en verdad, a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva, como también a ellos; pero la palabra que ellos oyeron no les aprovechó por no ir acompañada por la fe en los que la oyeron.

Participar en la Santa Cena es entrar en el reposo de Dios, porque en ella se nos da la oportunidad de morir a nuestros deseos, pasiones y cuerpo terrenal, por lo tanto debemos tomarla con la responsabilidad que se merece. Como Él subió en la cruz necesitamos subir simbólicamente con Él para que podamos morir y resucitar para entrar en el reposo eterno. Hay dos ordenanzas de las que tenemos que participar según la Biblia: la Santa Cena y el bautismo en agua. Ambas tienen que ver con morir, para que se muera en nosotros todo lo que no nos deja avanzar.

Hebreos 4:9-11 (CST) Esto significa que aún queda un descanso para el pueblo de Dios, porque todo aquel que entra en lugar de reposo de Dios descansa de sus obras, del mismo modo que Dios descansó al terminar su obra de creación. Así pues, esforcémonos con el mayor empeño por entrar en aquel lugar de reposo, y evitemos caer en el mismo ejemplo de desobediencia que nos dejaron los israelitas.

La Biblia es una fuente inagotable, entonces nosotros tenemos que esforzarnos con el mayor empeño para entrar en el lugar de reposo. Al altar de Dios venimos a morir y rendirnos a Él de tal forma que la Santa Cena es una oportunidad para recibir del cuerpo de Cristo para que Él crezca en nosotros y mengüemos.

 
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