La dureza del corazón

Pastor Hilmar Ochoa.

En la segunda carta que el Apóstol Pablo le escribió a su discípulo Timoteo, le describe dieciocho conductas que los hombres del último tiempo tienen. Dieciocho es tres veces seis, es decir 666, y sabemos que en la Biblia este es el número que la Bestia tiene por marca. De esta manera, el espíritu del anticristo es representado por el número 18, es por eso que es importante desglosar cada una de estas conductas, pues así como Israel se contaminó con Babilonia, así también el espíritu del anticristo va a buscar la manera de contaminar a la iglesia con estas dieciocho conductas. Cuando Jesús vino, uno de los milagros que realizó fue liberar y sanar a una mujer que había estado encorvada por dieciocho años; ella al ser sanada fue liberada porque Jesús discernió que era un espíritu que la estaba estorbando, por lo que se puede especular que era el espíritu del anticristo que la tenía atada.

2 Timoteo 3:1 (LBA) Pero debes saber esto: que en los últimos días vendrán tiempos difíciles. Porque los hombres serán amadores de sí mismos, avaros, jactanciosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, irreverentes, sin amor, implacables, calumniadores, desenfrenados, salvajes, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, envanecidos, amadores de los placeres en vez de amadores de Dios.

La Biblia Arcas Fernández traduce duros de corazón en vez de sin amor, la palabra griega original es G794 astorgos, que significa falta de amor hacia los parientes, de los padres hacia los hijos y viceversa. Es decir que el espíritu del Anticristo va endurecer el corazón para que los padres ya no amen a sus hijos y que los hijos ya no amen a sus padres. Pero, Dios ya había anticipado esto porque en Malaquías 4:5, dijo que mandaría al espíritu de Elías para que el corazón de los padres se vuelva hacia los hijos y el de los hijos hacia los padres, y si es necesaria una reconciliación por parte del espíritu de Elías, significa que en algún momento sus corazones estaban endurecidos. El amor a los hijos es un afecto natural, y es por eso que el diablo va a enfermar el corazón de los padres y de los hijos para que ya no se amen; sin embargo, Dios dejó a su Espíritu Santo para reconciliar la relación de ambos.

Una de las promesas que Dios nos dejó en la Biblia es que iba a cambiar el corazón de piedra por uno de carne para poder seguirlo (Ezequiel 11:19). La dureza de corazón es una enfermedad espiritual que, como las enfermedades físicas, presenta signos y síntomas. En la Biblia hay ejemplos de estos síntomas, de los cuales podemos tomar para examinar si existe dureza en nuestros corazones.

Marcos 16:9-14(LBA) Y después de haber resucitado, muy temprano el primer día de la semana, Jesús se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado fuera siete demonios. Y ella fue y se lo comunicó a los que habían estado con El, que estaban lamentándose y llorando. Cuando ellos oyeron que Él estaba vivo y que ella le había visto, se negaron a creerlo. Después de esto, se apareció en forma distinta a dos de ellos cuando iban de camino al campo. Y éstos fueron y se lo comunicaron a los demás, pero a ellos tampoco les creyeron. Después se apareció a los once mismos cuando estaban sentados a la mesa, y los reprendió por su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado.

A pesar de ser discípulos de Jesús, de haber pasado tiempo con Él y de presenciar sus milagros no creyeron que Jesús había resucitado. Por cómo dice el versículo, se da a entender que no quisieron creer al principio de las apariciones de Jesús, sino que hasta que se les apareció a todos; por esta razón, Jesús les llamó duros de corazón. Es por eso que una evidencia de tener el corazón duro es no creer en Dios.

Hebreos 3:12-12 (LBA) Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado.

El pecado en nosotros hace que nuestro corazón se endurezca, pero también al tener incredulidad nuestro corazón se enferma. Es interesante que la Biblia dice que la incredulidad hace que nos alejemos del Dios vivo, ya que hay muchos dioses, pero solo hay uno vivo. Entonces la incredulidad causa idolatría.

Marcos 3:5 (LBA) Y mirándolos en torno con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y su mano quedó sana.

Los fariseos se oponían al poder de Dios porque tenían el corazón endurecido porque, aunque eran cuidadosos de la ley, eran idólatras y no vivían lo que predicaban porque eran religiosos. La religiosidad se opone al poder de Dios porque se rige por apariencias y normas humanas, no por la voluntad de Dios.

Mateo 19:8 (LBA) Él les dijo: Por la dureza de vuestro corazón, Moisés os permitió divorciaros de vuestras mujeres; pero no ha sido así desde el principio.

Este diálogo, también entre Jesús y los religiosos de la época, le estaban cuestionando acerca del divorcio. Jesús da a entender que el pueblo había hostigado tanto a Moisés que habían conseguido el permiso de divorciarse por cualquier motivo de sus esposas. Sin embargo, no es lo mismo tener permiso que tener consentimiento. Como un padre de familia cuando le piden permiso para algo que no está de acuerdo y da permiso solo por la insistencia, pero no está completamente de acuerdo ni es de su agrado. Es así con el matrimonio, Dios quería que este durara para siempre. Entonces, podemos afirmar que la dureza del corazón es la principal causa de divorcios en una pareja.

Salmos 81:11-14 (LBA) Pero mi pueblo no escuchó mi voz; Israel no me obedeció. Por eso lo entregué a la dureza de su corazón, para que anduvieran en sus propias intrigas. ¡Oh, si mi pueblo me oyera, si Israel anduviera en mis caminos! En un momento yo subyugaría a sus enemigos y volvería mi mano contra sus adversarios.

Si leemos el verso 12 en otras versiones podremos encontrar algunos sinónimos bíblicos de la dureza de corazón.

Salmos 81:12 (DHH) Por eso los dejé seguir con su capricho y vivieron como mejor les pareció.

Salmos 81:12 (PDT) Así que dejé que hicieran lo que quisieran, y vivieran como se les dio la gana.

Varias veces en este capítulo Dios dice que Israel no lo quiso escuchar, porque ellos ya tenían el corazón duro; por eso Dios dejó que siguieran con su dureza para que siguieron con sus propios caminos. Un corazón duro no escucha consejo y se cierra para vivir como mejor le parece.

Zacarías 7:11-12 (LBA) Pero no quisieron escuchar, antes volvieron la espalda, y taparon sus oídos para no oír; y pusieron su corazón como diamante, para no oír la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los profetas primeros; vino, por tanto, gran enojo de parte de Jehová de los ejércitos.

Es impresionante que alguien se tape los oídos para no escuchar, porque es un acto de irreverencia. El pueblo de Israel no quiso oír y rechazó al Espíritu de Dios que hablaba por medio de los profetas. Rechazar la voz de Dios y no querer escuchar son síntomas de un corazón endurecido.

Jeremías 7:23-24 (LBA) Mas esto les mandé, diciendo: Escuchad mi voz, y seré a vosotros por Dios, y vosotros me seréis por pueblo; y andad en todo camino que os mande, para que os vaya bien. Y no oyeron ni inclinaron su oído; antes caminaron en sus propios consejos, en la dureza de su corazón malvado, y fueron hacia atrás y no hacia adelante.

El retroceder por no querer escuchar a Dios también es una señal de un corazón endurecido, así mismo el que mengua y el que decrece en su búsqueda de Dios. Hay que examinar si vamos en aumento como el camino del justo, pero si vamos menguando probablemente tengamos el corazón duro.

Romanos 2:4-5 (LBA) ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento? Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios.

En este pasaje también encontramos otros términos con los que otras versiones traducen la dureza de corazón.

Romanos 2:5 (LPD) Por tu obstinación en no querer arrepentirte, vas acumulando ira para el día de la ira, cuando se manifiesten los justos juicios de Dios.

Romanos 2:5 (BLA 2005) Si tu corazón se endurece y te niegas a cambiar, te estás preparando para ti mismo un gran castigo para el día del juicio, cuando Dios se presente como justo Juez.

Estos versículos nos muestran que no querer arrepentirse y no querer dejar el pecado hará que acumulemos ira para el día del Señor, que es un día terrible. El tener el corazón duro es una enfermedad seria porque hace que haya división en las familias, falta de arrepentimiento, religiosidad y hace que la gente involucione.

Así como el corazón del rey Josías se enterneció al encontrar la Palabra de Dios (2 Crónicas 34:27), Él lo perdonó porque no rechaza al que tiene un corazón sencillo y humillado. En Deuteronomio dice que al hermano necesitado hay que darle, porque si cerramos nuestra mano y no le ayudamos somos de corazón duro; por ejemplo Nabot murió porque tenía un problema en el corazón, la Biblia describe que murió porque su corazón se le puso como de piedra, justo después de no querer ayudar a David en su necesidad.

Jeremías 23:29 (LBA) ¿No es mi palabra como fuego —declara el Señor— y como martillo que despedaza la roca?

Muchas veces necesitamos que la Palabra de Dios nos despedace la piedra que tenemos por corazón, para que este se pueda volver a quebrantar ante la voz de Dios. No podemos endurecernos como el Faraón que endureció su corazón al estar cesar la plaga, por lo tanto debemos cuidar de no endurecer nuestro corazón cuando estemos en paz.

Publicado en Pastor Hilmar Ochoa.

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