El hombre de Dios

Pastor Hilmar Ochoa.

2 Timoteo 3:16-17 (LBA) Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra.

El hecho que toda la Escritura es inspirada por Dios nos dá la confianza de que todo lo que leemos en la Biblia no vino por pensamiento humano sino de Dios, desde el primer versículo de la Biblia hasta el último. En este versículo se mencionan cuatro funciones de las Escrituras: es útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en justicia, Por lo que podemos preguntarnos ¿Cuál es el propósito que seamos enseñados, reprendidos, corregidos e instruidos?

En el caso de la reprensión, cuando nos desviamos del plan de Dios necesitamos la reprensión por medio de Su Palabra. Esa reprensión viene del Padre, que es amoroso y misericordioso, y que nos atrae con lazos de amor y misericordia. El propósito de que pasemos por esas cuatro cosas es que el “hombre de Dios” sea perfecto, aquí no está hablando del género masculino sino de todo aquel que por la gracia de Dios lo aceptó como Salvador, porque dice la Biblia que en Él no hay hombre ni mujer, porque somos uno en Cristo (Gálatas 3:28).

El Señor quiere que todos los que lo conocemos seamos perfectos, por la fe somos perfectos porque Él ve las cosas que no son como si fueran (Romanos 4:17). Entonces, Él va a terminar la obra en nosotros y a hacernos perfectos.

La primera vez que aparece la palabra Shabbat en la Biblia es el capítulo 2 del libro de Génesis, donde la Escritura dice que Dios el séptimo día Dios completó la obra que había hecho. Es interesante que cuando Dios creaba, supervisaba la obra que había hecho ese día y le llamaba buena. Al cerrar el ciclo de la Creación, llamó a las cosas buenas, pero no perfectas. Es por eso que, en el séptimo día, en el día que reposó, Él añadió lo que hacía falta para que la obra fuera perfecta, espiritualmente hablando en el día del reposo va a completar lo que nos haga falta. Lo que a nosotros nos va a hacer perfectos es la Palabra inspirada por Dios. Nosotros nos congregamos en la iglesia no para llenarnos de conocimiento ni porque nos vaya a venir una maldición si no lo hacemos, sino para que la Palabra de Dios nos cambie, nos transforme y nos ministre.

Para que nosotros lleguemos a ser perfecto tenemos que llegar a ser hombres y mujeres de Dios. Porque 1 Timoteo 3:17-18, dice que va a perfeccionar al “hombre de Dios”, es decir que no todos van a ser perfeccionados. La Biblia describe con nombres a quienes Dios les llamó perfectos, estos son siete. Al encontrar tan pocos en la Biblia, es preocupante porque quiere decir que es difícil llegar a esa estatura.

Jueces 13:6 (LBA) Y la mujer fue y se lo dijo a su marido, diciendo: Un hombre de Dios vino a mí, y su aspecto era como el aspecto del ángel de Dios, muy imponente. Yo no le pregunté de dónde venía, ni él me hizo saber su nombre.

Cuando le preguntaron a este hombre cual era su nombre dijo que era Admirable (Jueces 13:18), lo que nos indica que esta aparición era una Cristofanía (una aparición de Cristo) porque el que tiene nombre Admirable es Jesús. Al verlo tenía rostro como de ángel, pero era “hombre de Dios”.

Es decir que los hombres de Dios tienen rostro como de ángel, justo como le pasó a Esteban al ser apedreado.

Deuteronomio 33:1 (LBA) Esta es la bendición con la que Moisés, hombre de Dios, bendijo a los hijos de Israel antes de morir.

Moisés fue el primero al que llamarón hombre de Dios. Según este verso podemos decir que un hombre de Dios bendice. Sin embargo no entró a Canaán porque el pueblo de Israel lo exasperó, se enojó y desobedeció al Señor y a pesar de lo que había sucedido logró bendecirlos antes de morir, a esos que le habían causado daño, a esos que murmuraban contra de Él. El hombre de Dios es aquel que bendice a aquellos que le han hecho mal. Bendecir a los que nos bendicen no tiene mérito porque la Biblia dice que hasta los paganos hacen eso (Lucas 6:32-33). Es por eso que, aunque nos maldigan tenemos que bendecir, porque de esa manera no nos comportamos como los paganos.

1 Samuel 9:6 (LBA) Y él le respondió: He aquí que hay un hombre de Dios en esta ciudad, el cual es tenido en alta estima; todo lo que él dice se cumple sin falta. Vayamos ahora, quizá pueda orientarnos acerca de la jornada que hemos emprendido.

En este versículo no dice que en esa ciudad habían muchos hombres de Dios y que se recomendaba a uno nada más, sino que dice que había uno solamente; al decir que los hombres de Dios son de alta estima, significa que son respetados. A Samuel le ocurrió que el pueblo de Israel le dió carta de despido para que los gobernara un rey, y Dios le dice “no te han desechado a ti, sino a mi”. Samuel, a pesar que lo despreciaron como juez de Israel , les dice que no va a dejar de orar por ellos, dando fruto como hombre de Dios que bendice aunque lo maldigan (1 Samuel 12:23). Esto quiere decir que el que rechaza a un hombre de Dios rechaza a Dios mismo, así como Jesús dice en la Palabra que el que lo recibe a Él recibe al que le envió. Otro aspecto que se sucede con los hombres de Dios es que todo lo que dicen se cumple, es decir que hacen lo que prometen.

1 Reyes 17:22 (LBA) El Señor escuchó la voz de Elías, y el alma del niño volvió a él y revivió. Y Elías tomó al niño, lo bajó de la cámara alta a la casa y se lo dio a su madre; y Elías dijo: Mira, tu hijo vive. Entonces la mujer dijo a Elías: Ahora conozco que tú eres hombre de Dios, y que la palabra del Señor en tu boca es verdad.

Aquí no solo habla del testimonio que Elías daba, sino que en base a la manifestación del poder de Dios, la mujer tomó esa conclusión cuando resucitó a su hijo. Esto quiere decir que el hombre de Dios tiene experiencias sobrenaturales y las vive, no solamente está lleno de letra, sino que alrededor de él se dan eventos poderosos en donde el Espíritu Santo trabaja. Nosotros debemos de considerar si se está presentando del Poder sobrenatural de Dios, que cuando oremos por alguien se mueva la sobrenaturalidad de Dios.

2 de Reyes 5 :16-17 (LBA) Y regresó al hombre de Dios con toda su compañía, y fue y se puso delante de él, y dijo: He aquí, ahora conozco que no hay Dios en toda la tierra, sino en Israel. Te ruego, pues, que recibas ahora un presente de tu siervo. Pero él respondió: Vive el Señor, delante de quien estoy, que no aceptaré nada. Y Naamán le insistió para que lo recibiera, pero él rehusó.

Este versículo habla de Eliseo, y lo interesante es que por medio de su vida y lo que se movía en él, logró presentar al evangelio a un pagano. El hombre de Dios tiene la facultad de presentar a los paganos quién es el verdadero Dios. También en este versículo habla de que, como Eliseo era un hombre de Dios, no quiso recibir dádiva por lo que Dios había hecho por Naamán. Entonces, en el hombre de Dios no hay codicia ni ningún tipo de amor a lo material; porque él sabía que era Dios el que lo sostenía. El hombre de Dios no sirve por lo que le van a pagar por su servicio, sino que sirve por amor y por gratitud en el corazón.

2 de Crónicas 8:14 (LBA) Y conforme a las ordenanzas de su padre David, designó las clases sacerdotales en sus servicios, a los levitas en sus deberes de alabar y ministrar delante de los sacerdotes según lo prescrito para cada día y a los porteros por sus clases para cada puerta; porque así lo había ordenado David, hombre de Dios.

De David hay muchas cosas hermosas que se pueden decir, pero el énfasis en este versículo que él hace es que le daba mucha importancia a la alabanza y adoración a Dios. Entonces, el hombre de Dios le da importancia a la alabanza y adoración; y se deleita como lo hacía David en la presencia del Señor.

1 Reyes 12:22-24 (LBA) Pero la palabra de Dios vino a Semaías, hombre de Dios, diciendo: Habla a Roboam, hijo de Salomón, rey de Judá, y a toda la casa de Judá y de Benjamín, y al resto del pueblo, diciéndoles: “Así dice el Señor: ‘No subiréis ni pelearéis contra vuestros hermanos los hijos de Israel; vuelva cada uno a su casa, porque de mí ha venido esto.’” Y ellos escucharon la palabra del Señor, y se volvieron para irse conforme a la palabra del Señor.

Roboam iba a hacer una emboscada a sus hermanos los israelitas, y por medio de la boca de Semaías se le profetiza para que no suban ni peleen contra ellos. Eso quiere decir que el hombre de Dios es un pacificador. Así como dice la Biblia que los que procuran la paz son bienaventurados.

1 Timoteo 6:11-12 (LBA) Pero tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la perseverancia y la amabilidad. Pelea la buena batalla de la fe; echa mano de la vida eterna a la cual fuiste llamado, y de la que hiciste buena profesión en presencia de muchos testigos.

En el Nuevo Testamento al único que se le menciona como hombre de Dios es a Timoteo, y es impresionante que debido a su testimonio su cobertura le llamó hombre de Dios. Pablo se tomó la molestia de escribirle de las cosas que tenía que hacer a Timoteo para guardarse a sí mismo del mal y le habla de que huya de todas las cosas que no edifican sino que hacen caer, para así ser testimonio y ejemplo a los demás. Pidamos al Señor que podamos cumplir con estas características para ser verdaderos hombres de Dios.

 
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