Destruyendo el espíritu de orfandad

Pastor Hilmar Ochoa.

Pablo le menciona a Timoteo en una de sus cartas (2 Timoteo 3), las características de las personas en los últimos tiempos. Habrá hombres amadores de sí mismos, ingratos, salvajes, avaros, irreverentes, enemigos de lo bueno, jactanciosos, sin amor, traidores, soberbios, implacables, impetuosos, blasfemos, calumniadores, envanecidos, desobedientes, desenfrenados, amadores de placeres; los cuales devienen del espíritu del anticristo, y estas características inician con un tipo de amor y finalizan con otro tipo de amor. Esto quiere decir, que en los últimos tiempos el amor será fuertemente atacado, por eso, el Señor Jesucristo en su palabra nos dice que, a causa de la maldad, el amor de muchos se enfriará.

La palabra Astorgos G794 significa: de corazón duro hacia los parientes, la cual, al dividirse en dos partes, A: es igual a sin; y Storge es igual al amor de parentesco, especialmente de los padres a los hijos y de los hijos a los padres. El espíritu del anticristo busca separar a los padres de los hijos, por lo que uno de los ataques más fuertes en estos tiempos, es el espíritu de orfandad. Es por eso que hay muchos hijos viviendo con sus abuelos, tíos o con cualquier otra persona, pero no con sus padres.

Los diccionarios seculares, nos definen a huérfano como: niños cuyos padres están ausentes o muertos, o los abandonaron. Alguien privado de sus padres por pérdida, abandono o separación. Esto significa que hay tres tipos de huérfanos: aquellos cuyos padres están ausentes, aquellos cuyos padres está muertos y aquellos cuyos padres los abandonaron. Aunque debemos entender, que la orfandad no solo deviene por aquellos padres que no estén presente físicamente, sino también de aquellos que, aunque estén allí, no cumplen con sus funciones e ignoran a sus hijos.

Salmos 68: 5, 6 (RV60) Padre de huérfanos y defensor de viudas. Es Dios en su santa morada.
6 Dios hace habitar en familia a los desamparados; Saca a los cautivos a prosperidad; Mas los rebeldes habitan en tierra seca.

El Señor es Padre de huérfanos y provee de familia a quien no la tiene, porque Dios no nos deja solos. La palabra desamparados también puede ser traducida en algunas biblias como los abandonados, desvalidos y solitarios.

Un ejemplo de orfandad es Ester, cuyos padres fallecieron, por lo que Dios levantó a un hombre llamado Mardoqueo, dándole un espíritu de paternidad, quien la preparó y formó para convertirse en una reina. Esto significa, que aunque hallamos quedado en orfandad, Dios es poderoso para convertirnos en personas exitosas.

Ezequiel 16:4-6 En cuanto a tu nacimiento, el día que naciste no fue cortado tu cordón umbilical, ni fuiste lavada con agua para limpiarte; no fuiste frotada con sal, ni envuelta en pañales. 5 ‘Ningún ojo se apiadó de ti para hacer por ti alguna de estas cosas, para compadecerse de ti; sino que fuiste echada al campo abierto, porque fuiste aborrecida el día en que naciste. 6 ‘Yo pasé junto a ti y te vi revolcándote en tu sangre. Mientras estabas en tu sangre, te dije: “¡Vive!” Sí, te dije, mientrasestabas en tu sangre: “¡Vive!”

PDT versículo 5 Nadie te mostró la menor compasión ni te consoló. El día en que naciste fuiste rechazada y abandonada.

Esta mujer fue aborrecida desde su nacimiento, y el Señor, cuando ella moría, pasó y la rescató. Hay personas que fueron despreciadas desde su nacimiento, sin embargo, debemos saber que Dios nos guarda desde el vientre, y nos rescata aún de la misma muerte. El nos hace vivir para que seamos testimonio a los demás.

Salmos 27:10 (LBLA) Porque aunque mi padre y mi madre me hayan abandonado, el SEÑOR me recogerá.

Aunque nuestros padres nos hayan dejado huérfanos, el Señor nuestro Dios nos levantará y no nos dejará solos.

Mateo 27:46 (LBLA) y alrededor de la hora novena. Jesús exclamó a gran voz, diciendo ELI, ELI ¿LEMA SABAC TANI? Esto es: DIOS MIO, DIOS MIO, ¿Por qué ME HAS ABADONADO?

En este verso, vemos como el mismo Hijo de Dios se consideró en orfandad. Es impresionante, porque Jesús toda su vida se refiere a Dios como su Padre, sin embargo, aquí vemos como ya no se refiere a él como Padre sino como Dios. Esto quiere decir que, Jesús en la cruz momentáneamente quedó huérfano, y esto lo hizo por nosotros, para sacarnos de la orfandad. Aquí se abrió una oportunidad para que dejáramos de ser huérfanos y convertirnos en hijos de Dios. Esto quiere decir que, para ser hijo, debemos recibir a Jesucristo en nuestro corazón.

2 Samuel 4:4 (LBLA) Y Jonatán, hijo de Saúl, tenía un hijo lisiado de los pies. Este tenía cinco años cuando de Jezreel llegaron las noticias de la muerte de Saúl y Jonatán, y su nodriza lo tomó y huyó, pero sucedió que en su prisa por huir, él se cayó y quedó cojo. Su nombre era Mefiboset.

En este hombre podemos aprender de todas las secuelas que deja la orfandad. Su padre y abuelo biológico fallecieron, al igual que toda su familia. Mefiboset se quedó solo a los cinco años de edad, y el día que le llevaron esa noticia, la persona que debía cuidarlo, lo dejó caer. Desde del punto de vista espiritual, las personas que quedan en orfandad, quedan lisiadas. Sin embargo, Dios no lo dejó solo y le levantó a un David para que lo protegiera (2 Samuel 9:1-9).

Cuando David preguntó por Mefiboset, le dijeron que se encontraba en casa de Maquir, cuyo nombre significa, vendedor o comerciante, por lo que vio a Mefiboset como mercancía, queriendo sacarle ganancia, así como le sucedió a Jacob con su tío Labán. Lo anterior, puede ser la historia de muchos hermanos, que al quedar en orfandad, fueron abusados por aquellos que debían supuestamente protegerlos.

Vemos como David al llamarlo, hace misericordia con él y le restituye todo lo que había sido de su padre y abuelo, llamándolo también a comer a la mesa del rey. Es interesante de como le responde Mefiboset a David, al oír lo que él le decía, pues se consideraba como un perro, lo que significa que su orfandad le tenía lastimada el alma, a pesar de que tenía un linaje de rey. Sin embargo, David le demuestra que no es un perro, invitándolo a comer en su mesa y no comiendo de las migajas.

Los que son huérfanos, muchas veces mendigan migajas, o bien piden limosnas, como aquel hombre cojo que estaba afuera del templo cuando Pedro, tomándolo de la mano, lo levanta y el que no podía caminar, entró saltando al templo; por lo que vemos que esto hace la ministración apostólica.

Dios quiere destruir en nosotros el espíritu de abandono y orfandad, no específicamente solo a los huérfanos biológicos sino también a los espirituales. Cristo quedó huérfano para que nosotros tengamos Padre en los cielos, dándole un lugar en nuestros corazones. Si hemos sufrido de abandono, lo cual nos ha provocado heridas en el alma, es tiempo que nos acerquemos a Dios y lo dejemos entrar en nuestras vidas para que sea Él quien, por medio de su paternidad, destruya el espíritu de orfandad.

Publicado en Pastor Hilmar Ochoa.

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