Revelación a los pequeñitos

Pastor Abraham de la Cruz.

Es maravilloso el tiempo que vivimos, desde finales del año pasado, Dios estuvo derramando una gloria sobre Su Iglesia, quizá como nunca antes la habíamos vivido; finalmente llegó el día de la proclama profética y ya estamos por concluir el primer mes del año de la revelación, donde hemos estado gozándonos en la presencia de Dios cada vez más y más, con lo cual también se está abriendo una ventana de bendiciones que son derramadas de una forma progresiva para todo aquel que está necesitado del Señor Jesucristo, para aquellos que en algún momento han sido olvidados por el mundo.

Mateo 11:25-26 (BTX) En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de sabios y entendidos, y las revelaste a los niños. 26 Sí, Padre, porque así fue de tu agrado.

Dios ha escogido a los pequeñitos, a los más necesitados de la presencia de Dios porque no podemos decir que estando confiados en nuestra propia prudencia hemos logrado muchas cosas; si algo tenemos es porque Dios es bueno, si algo hemos comprendido de la Biblia es porque el Señor nos ha tomado por dignos, porque a El le ha placido bendecirnos y revelarnos Sus misterios.

PERSONAJES CON REVELACIÓN

Lucas 1:5
Zacarías, sacerdote.
Podemos recordar la historia bíblica donde vemos que la esposa de este varón era estéril, pero también dice que era justo e intachable, a tal grado que mientras ejercía su oficio sacerdotal se le apareció un ángel para revelarle el nacimiento de su hijo Juan el bautista. Pero entonces notemos que siendo un hombre fiel en su servicio, Dios respondió finalmente su oración para que tuviera un hijo; no obstante se había convertido en un hombre incrédulo, lo cual hizo que se quedara sin habla hasta que nació su hijo. Pero esa situación tuvo que estorbarle su comunión con su esposa, aunque en el momento de preguntarle cómo se llamaría su hijo, escribió el nombre y después de eso pudo hablar porque volvió a creer en el poder de Dios. Todo esto lo que nos enseña es que Dios visitará a los pequeñitos, los que han sido justos como Zacarías.

Lucas 2:8
Los pastores.
Estaban cuidando los rebaños cuando se les presentó un ángel revelándoles que había nacido Jesús y todo eso fue en medio de un movimiento de alabanza; después de aquella gran experiencia, fueron a Belén donde estaba el niño. Es interesante que Belén era la ciudad más pequeña, sin embargo cuando nació el Señor dejó de ser la más pequeña porque lo que hace Dios es que donde El está, donde le permiten que sea manifestado, aquel lugar deja de ser pequeño y se convierte en un lugar insospechado, asombroso.

Lucas 2:25
Simeón, justo y piadoso.
Este varón no era levita, no era sacerdote pero el Espíritu Santo estaba sobre él y le reveló que no vería muerte sin antes ver al Señor, de tal manera que si alguien lo amenazaba de muerte, él había creído a la palabra de Dios y sabía que podía estar al borde de la muerte, pero no moriría sin ver 

antes al Señor, aquel varón creyó y se cumplió la promesa del Señor. Esto es lo mismo que debemos hacer; creer a la palabra de Dios, aunque los médicos digan que moriremos de una enfermedad terminal; si Dios nos ha prometido algo antes de irnos de la Tierra, primero se cumplirá Su promesa y después sucederá lo que Dios permita que así sea.

Una vez que Simeón había vivido el cumplimiento de la palabra de Dios, dice lo siguiente:

Lucas 2:29-32 (LBA) Ahora, Señor, permite que tu siervo se vaya en paz, conforme a tu palabra;30 porque han visto mis ojos tu salvación 31 la cual has preparado en presencia de todos los pueblos; 32 LUZ DE REVELACIÓN A LOS GENTILES, y gloria de tu pueblo Israel.

Esto lo que nos deja ver es que cuando hay revelación, somos trasladados a otra dimensión para tener mayor luz.

ANA

Lucas 2:36-38 (LBA) Y había una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Ella era de edad muy avanzada, y había vivido con su marido siete años después de su matrimonio, 37 y después de viuda, hasta los ochenta y cuatro años. Nunca se alejaba del templo, sirviendo noche y día con ayunos y oraciones. 38 Y llegando ella en ese preciso momento, daba gracias a Dios, y hablaba de Él a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.

Ana estuvo en el lugar preciso por revelación de Dios y aunque era ancianita, no dejaba de buscar a Dios porque había recibido en su corazón quién era El, ella sabía que fuera, de Dios nada podía esperar. Hoy tenemos la bendición del Señor de tener salud y fortaleza, debemos seguir poniendo toda nuestra vida en Su presencia para que El disponga de nosotros en todo momento.

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