Séptimo desde Adán

Anciano Juan Luis Elías.

Cada día nos acercamos más y más al encuentro con nuestro amado, en lo que será el arrebatamiento, y hemos sido enseñados a la luz de la palabra que el final de los tiempos será muy parecido al principio, pues la biblia hace referencia que como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre (Mateo 24:37), de ahí partiremos para abordar este tema; pues en los días de Noé hubo un diluvio universal, que es figura de lo que vendrá a ser la gran tribulación, no sin antes la iglesia novia sea arrebatada de la tierra, de la misma forma en que fue arrebatado Enoc antes del diluvio.

En el contexto de este suceso encontramos a dos grandes personajes, Enoc que fue arrebatado antes del juicio que vino sobre la tierra y a Noé, que aunque se salvó y fue guardado junto a toda su familia, tuvo que pasar la tribulación, lo que nos enseña que en el final de los tiempos habrán dos grupos, los que seremos arrebatados, y los que serán guardados en la tribulación.

Ahora veamos la vida de ambos para entender mejor qué fue lo que hizo la diferencia para que uno fuera arrebatado y el otro fuera guardado, pues ambos fueron genuinos hombres de Dios.

Sobre Enoc conocemos muy poco, la biblia nos revela aspectos importantes de él en tres versículos:

  • Judas 1:14 Era profeta

  • Génesis 5:24 Caminó con Dios

  • Hebreos 11:5 Alcanzó testimonio de haber agradado a Dios

    Mientras que de Noé hay un registro más amplio, dentro de las cuales podemos citar:

  • Génesis 5:29 Nació con promesa

  • Génesis 6:9 Caminó con Dios desde el principio y perfecto en sus generaciones

  • Ezequiel 14:14 Hombre justo

  • Lucas 17:26 Fue un hombre señal

  • 2 Pedro 2:5 Predicaba, fue pregonero de justicia

    Si los comparamos, humanamente podríamos decir que Noé tenía más probabilidades de ser arrebatado que Enoc, pero Enoc teniendo todas las de perder, ganó y Noé teniendo las de ganar se quedó a cumplir su propósito, esto nos debe dar una esperanza, pues el participar del arrebatamiento no dependerá de cuán buenos seamos, sino de la gracia que vendrá (1 Pedro 1:13).

    Ahora bien, es necesario poner de nuestra parte lo que nos corresponda hacer, y una de las características más importantes que encontramos en Enoc es que era séptimo desde Adán,(Judas 1:14), puede ser que a simple vista no encontremos ninguna relación con el ser séptimos, pero el número siete está íntimamente relacionado con perfección y con juramento, es decir que para ser arrebatados a la manera de Enoc, debemos alcanzar esa perfección que solo viene como consecuencia del nuevo pacto en la sangre del Cordero. Antes no teníamos pacto, pero ahora nos hicimos parte de las promesas y del juramento de Dios, si tenemos el juramento podemos ser arrebatados, pero, ¿qué tenemos que hacer para ser séptimos desde Adán?, Enoc fue arrebatado porque era séptimo desde el primer Adán que era alma viviente; cuánto más nosotros seremos arrebatados si llegamos a ser séptimos desde el postrer Adán, que es espíritu vivificante.

Habiendo expuesto lo anterior, debemos analizar qué cosas hizo Enoc para poder hacerlas nosotros y así ser séptimos o perfectos, desde el postrer Adán.

En Génesis 5:21 vemos que Enoc engendro a Matusalén, y es necesario entender que las generaciones se encuentran en los lomos, esto lo podemos confirmar con el ejemplo de Abraham y cómo sus diezmos afectaron a Leví que aún no había nacido, pero ya estaba en sus lomos (Hebreos 7:9), ahora bien; cuando Enoc engendro a Matusalén, cuyo nombre significa el hombre del dardo, saco de sus lomos la violencia, por lo que para ser séptimos o perfectos, debemos erradicar de nuestra vida cualquier tipo de violencia, por pequeña que esta parezca, pues con una broma podemos estar haciendo violencia, aun a los que más amamos.

Algunas versiones de la biblia trataron de hacer coincidir para que Jesús fuera séptimo en sus generaciones, sin embargo no lo es, es por eso que estudiaremos a los seis personajes que aparecen como séptimos en su genealogía.

 

Aram: Altura, alteza (Mateo 1:4)
David: Bien amado, dejarnos amar por Dios (Lucas 3)
Ozias: Mi fuerza es Jehová, debemos aprender a confiar en Dios y dejar el afán. Jeconias: Preparación; debemos prepararnos, en todos los aspectos de nuestra

vida, para ser personas prosperas material y espiritualmente.
Aquin: Confirmado, vengador, debemos dejar de odiar, de acariciar la venganza,

dejar los recuerdos, pues la venganza es de Dios. Por otra parte también significa confirmado, es decir que podemos tener acceso directo a Dios por medio de la sangre de Su hijo, y estar conscientes que nada nos podrá separar de su amor.

Jesús: su raíz hebrea es Josué, que uno de sus significados es el que se entrega, y nos enseña que debemos entregarnos por completo, tal como Él lo hizo.

Aunque el proceso pueda parecernos difícil, la recompensa será grande, pues Apocalipsis 3:12 nos muestra que; Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo.

Publicado en Predicas..

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *