Revelación para vivir

Raymundo Rodríguez.

Muchos de nosotros necesitamos revelación para poder vivir, pues probablemente no estamos viviendo lo que está escrito en el libro de las obras para nosotros. Esto debería ser desde el punto de vista de las acciones que el Señor nos asignó, como también para la vida. Recordamos el ejemplo que escuchamos de un hombre que en el libro de las obras no estaba escritos lo que había ejecutado y que había sido designado para ser columna de un ministerio y él quiso ser ministro, las obras que ejecutó fueron diferentes a las obras que estaban escritas que hiciera. Por ello, sabemos que hay una revelación de Dios para que vivamos y que vivamos bien de acuerdo a lo que debemos hacer estando en la Tierra.

Cuando no conocíamos al Señor hacíamos lo que queríamos, ahora, tenemos el deseo de cambiar para hacer las cosas que Dios quiere que hagamos. Por eso la revelación no es intuición, no es una corazonada, no es suerte. En la Biblia se menciona dos veces la suerte, cuando eligen al apóstol que sustituyó a Judas y cuando eligen a Jonás, en estas oportunidades Dios intervino en la elección que se hizo, ya que el Espíritu Santo aún no estaba en medio de nosotros, es decir, que la suerte como tal no existe.

La revelación no debe ser actuar a prueba y error, y tampoco es producto del conocimiento que tengamos, con el cual solo podemos llegar a conclusiones. Ahora bien, si nos sometemos al Espíritu Santo, el conocimiento nos puede llevar a conclusiones que son reveladas, por cuanto Dios sabe lo que necesitamos y nos lo revelará siempre que se lo pidamos.

Vemos que han habido inventos que han venido de forma accidental, por ejemplo los rayos X, pero las personas que hicieron descubrimientos de este tipo, no las estaban buscando, fueron realmente un tipo de revelación que llegó a ellos para que toda la humanidad se beneficiara. Podemos pedirle al Señor que nos revele el negocio que debemos emprender para que nos provea, sin embargo, no solo eso podemos pedirle en revelación. Ahora bien, también es importante estar en el lugar correcto y preparados, para poder obtener la revelación.

Mateo 6:31-33 LBLA Por tanto, no os preocupéis, diciendo: “¿Qué comeremos?” o “¿qué beberemos?” o “¿con qué nos vestiremos?” 32 Porque los gentiles buscan ansiosamente todas estas cosas; que vuestro Padre celestial sabe que necesitáis de todas estas cosas. 33 Pero buscad primero su reino y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

Dios ciertamente quiere darnos lo que necesitamos porque lo ha prometido, pero a veces no lo recibimos porque no estamos atentos a la revelación. Dios quiere revelarse como Salvador, como Rey, como Señor a todos nosotros, solo debemos creer y recibirlo.

Ahora bien, ¿qué es lo que Dios quiere revelarnos?. Por ejemplo, puede ser que nos revele un pecado ancestral, que viene a nuestra mente, pero como nos gusta pecar, nos justificamos y no nos atrevemos a desechar aquello que nos ha sido revelado que saquemos de nuestro corazón. La revelación está allí, pero lo difícil es poder verla, puede ser por medio de profecías, por medio de la palabra escrita que se convierte en rhema. Muchas cosas pueden ser reveladas, por ejemplo, un espíritu cíclico, un espíritu ancestral, que por medio de la revelación pueden ser rotos.

Debemos estar dispuestos a destruir aquellas cosas que están en nuestro corazón que han tomado el lugar de lo que solamente le corresponde a Dios, quizá un ejemplo puede ser el temor 

reverente al Señor. Debemos saber qué cosas son las que han tomado este lugar, pero para ello necesitamos revelación y entonces podremos ser libres toda idolatría.

Dios no es un Dios implacable, sino que es clemente y compasivo, pero nos previene, y nos revela lo obscuro y escondido que hay en nuestro corazón; cosas ocultas de las cuales debemos ser libres para agradarle a Él. Hay cosas que han estado dentro de nosotros, pero ahora Dios está utilizando la revelación para que podamos derribar cualquier trono que hayamos levantado en el lugar que le corresponde a Dios.

Romanos 1:17-18 LBLA Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe; como está escrito: MAS EL JUSTO POR LA FE VIVIRA. 18 Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres, que con injusticia restringen la verdad;

La Palabra nos está enseñando que necesitamos fe para poder creer que Dios es justo, incluso, por ejemplo, en el salario que recibimos, si lo comparamos con personas que tal vez ganen más que nosotros y trabajen menos; pero debemos tener fe para creer que lo que recibimos es justo, porque Dios es justo y entonces podremos dar gracias por las cosas que Dios nos da.

Salmos 19:2-3 LBLA Un día transmite el mensaje al otro día, y una noche a la otra noche revela sabiduría. 3 No hay mensaje, no hay palabras; no se oye su voz.

Hay revelación en el silencio de Dios también, no solo e la voz, y debemos estar preparados para escucharla.

Jeremías 33:3 LBLA “Clama a mí, y yo te responderé y te revelaré cosas grandes e inaccesibles, que tú no conoces.”

Dios puede revelarnos lo obscuro de nuestro corazón para poder sacarlo y agradarle.

Jeremías 33:6 LBLA he aquí, yo le traeré salud y sanidad; los sanaré y les revelaré abundancia de paz y de verdad.

La revelación de abundancia de paz nos servirá en medio de los problemas. La abundancia de verdad nos será útil en medio de la mentira, en medio de la ignorancia. Pero debemos saber pedir la revelación, pues la misma Palabra nos dice que no sabemos pedir como conviene.

Filipenses 3:15 LBLA Así que todos los que somos perfectos, tengamos esta misma actitud; y si en algo tenéis una actitud distinta, eso también os lo revelará Dios;

Dios puede tener algo mejor para nosotros, aunque nosotros tengamos una medida para lo que necesitamos y pensemos que está bien, Dios es especialista para exceder nuestro pensamiento, siempre quiere cosas mejores para nosotros, pero lo primero que debemos hacer es ser ordenados y tener disciplina para que vengan cosas mejores.

Para conocer la revelación que Dios tiene para nosotros, aquello que está oculto en nuestro corazón; debemos hacer lo siguiente: clamar para que Dios nos revele y conocer nuestros caminos 

y saber que está mal en nosotros; después debemos saber pedir, es decir, saber qué necesitamos para poder pedirlo adecuadamente.

Si queremos que Dios nos revele, debemos consagrarnos, es decir decidir no fallarle al Señor, y arrepentirnos como lo hizo David. Pablo fue un hombre sanguinario pero se arrepintió y entonces recibió revelación. Juan amó al Señor, por eso tuvo revelación.

Lo más importante que necesitamos es amar al Señor con el amor perfecto que solo Él nos puede dar, pero para ello necesitamos revelación.

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