La revelación de los hijos

Anciano Fernando Álvarez.

Juan 12:36 LBLA “36Mientras tenéis la luz, creed en la luz, para que seais hijos de la luz. Estas cosas habló Jesús, y se fue y se ocultó de ellos.” Nosotros somos hijos de la luz, porque Cristo es la luz por medio del sacrificio en la cruz nos dio el privilegio de ser llamados hijos de Dios. La luz de la palabra es la que nos muestra las cosas que tenemos que cambiar.

Nosotros somos hijos de la luz, porque Cristo es la luz y por medio de su sacrificio en la cruz nos redimió, nos salvó y nos dio el privilegio de ser llamados hijos de Dios. También la palabra de Dios nos da luz de tal forma que por medio de la ministración de la palabra seremos iluminados para que veamos aquellas cosas que están en desorden para que las ordenemos.

 

Nosotros como hijos de la luz, debemos ser como los hijos de Isacar, expertos en discernir los tiempos y con conocimiento sobre lo que Israel (nosotros como pueblo de Dios) debe hacer. De nada nos sirve conocer todo lo que acontece en el mundo si no sabemos como actuar en consecuencia de ello.

Sabemos que a partir de Apocalipsis 8 se describe la tribulación, específicamente en el verso 12 suena la cuarta trompeta y en el siguiente verso sale el águila volando anunciando los tres ayes para los moradores de la tierra. Nosotros no somos moradores de la tierra de tal forma que estos no son para nosotros, sino que en ese tiempo seremos transformados y llevados con el Señor.

Apocalipsis 9:1-4 (LBLA) El quinto ángel tocó la trompeta, y vi una estrella que había caído del cielo a la tierra, y se le dio la llave del pozo del abismo. [2] Cuando abrió el pozo del abismo, subió humo del pozo como el humo de un gran horno, y el sol y el aire se oscurecieron por el humo del pozo. [3] Y del humo salieron langostas sobre la tierra, y se les dio poder como tienen poder los escorpiones de la tierra. [4] Se les dijo que no dañaran la hierba de la tierra, ni ninguna cosa verde, ni ningún árbol, sino sólo a los hombres que no tienen el sello de Dios en la frente.

Este capítulo nos habla de otro período de tiempo al que hemos llamado pre-tribulacionario, al que anteceden los mencionados en Mateo 24, el principio de dolores y todavía no es el fin. La venida del Señor en secreto y el arrebatamiento de los más que vendedores es un evento que se tiene que dar antes del periodo tribulacionario.

Angustia de Jabcob:
Isaías 17:4 LBLA “4 Acontecerá en aquel día que la gloria de Jacob menguará, y enflaquecerá la gordura de su carne.”

Aquí hay un periodo muy dificl para el pueblo de Israel, que esta conformado en siete años divido en dos partes de tres años y medio. Según la profecia de Isaias 17, antes de esto sucederán varios acontecimientos:
1. Damasco dejará de ser ciudad

  1. Serán abandonadas las ciudades de Aroer (esta ubicada al este del Mar Muerto y coincide aproximadamente con Amán, capital de Jordania)

  2. Desaparecerá la fortaleza de Efraín (a Efraín le heredaron una región montañosa llena de arboles, difícil de conquistar, que corresponde al norte de Israel, llamados los Altos del Golán)

  3. Jacob menguará, es decir que no podrá defenderse (esto sucederá después de los otros tres acontecimientos)

Arrebatamiento de los más que vencedores

Al ver todos los acontecimientos que están sucediendo en el mundo debemos preguntarnos ¿Qué tan cerca estamos de ser arrebatados y de encontrarnos con el Señor en las nubes? Por lo que necesitamos conocer cuando sucederán estos acontecimientos pues con ellos también vendrá un plan del enemigo para hacernos perder la esperanza de nuestra redención.

Jeremías 1:14-15 LBLA “14Y me dijo el Señor: Desde el norte irrumpirá el mal sobre todos los habitantes de esta tierra. 15Porque he aquí, llamo a todas las familias de los reinos del norte — declara el Señor– y vendrán y cada uno pondrá su trono a la entrada de las puertas de Jerusalén, frente a todos sus muros alrededor y frente a todas las ciudades de Judá.”

Apocalipsis 16:12 LBLA “12El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Éufrates; y sus aguas se secaron para que fuera preparado el camino para los reyes del oriente.

Estas profecías también deben cumplirse. Cuando vemos los sucesos de Siria, nos imaginamos que el siguiente evento que debería suceder es que la ciudades de Aroer sean abandonadas, es decir Jordania. Todas estas ciudades atacarán a Israel pero lo que les acontecerá a ellas será mucho peor de lo que ellos harán.

Los hijos de Isacar tenían el conocimiento que debía hacer el pueblo de Israel, por lo tanto nosotros lo que debemos hacer es velar, para que este día no nos sorprenda.

2 Tesalonicenses 2:1-3 LBLA “1Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo y a nuestra reunión con El, os rogamos, hermanos, 2que no seáis sacudidos fácilmente en vuestro modo de pensar, ni os alarméis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera de nosotros, en el sentido de que el día del Señor ha llegado. 3Que nadie os engañe en ninguna manera, porque no vendrá sin que primero venga la apostasía y sea revelado el hombre de pecado, el hijo de perdición.”

Los tesalonicenses tenían un tema en común, vivían pensando, meditando y platicando sobre la venida de Señor Jesucristo. El propósito del engaño es robar la esperanza de que el Señor viene, esto ocurre por falta de palabra pues esta es la que nos alumbra, si esto llegara a sucedernos seriamos presa fácil del enemigo. La esperanza en la que nosotros hemos confiado es tan grande que incluso transciende hasta el lugar santísimo y esa esperanza se llama Cristo Jesús.

1 Tesalonicenses 5:1-2 LBLA “1Ahora bien, hermanos, con respecto a los tiempos y a las épocas, no tenéis necesidad de que se os escriba nada. 2Pues vosotros mismos sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como un ladrón en la noche.”

Para los que somos hijos de la luz tenemos la certeza de que el Señor vendrá.

1 Tesalonicenses 5:4-8 (LBLA) Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que el día os sorprenda como ladrón; [5] porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día. No somos de la noche ni de las tinieblas. [6] Por tanto, no durmamos como los demás, sino estemos alerta y seamos sobrios. [7] Porque los que duermen, de noche duermen, y los que se emborrachan, de noche se emborrachan. [8] Pero puesto que nosotros somos del día, seamos sobrios, habiéndonos puesto la coraza de la fe y del amor, y por yelmo la esperanza de la salvación.

Como hijos de Isacar, una cosa que deberíamos hacer es no dormir como los demás sino estar alerta; también ser sobrios, es decir no dejarse embriagan con nada, pues no solo la bebida embriaga sino también el pecado la lujuria, etc. El Israel espiritual debe armarse con toda la armadura de Dios: ceñirse los lomos, colocarse la coraza, el yelmo, la espada, el calzado, el escudo de la fe; porque en este tiempo en cuando se nos va a demandar mucho. La única manera en la que no vamos a ser objeto del enemigo para el engaño, de los burladores o falsos maestros es teniendo bien puesto nuestro equipo de combate.

Características de los hijos de la luz:

Así como la Biblia nos describe las dieciocho características de los hombre del final de los tiempos (2 Tito 3), también encontramos dieciocho características que deberíamos tener los hijos de luz para no ser objeto del engaño del enemigo, en 1 Tesalonicenses 5:9-23

  1. Alentaos

  2. Edificaos

  3. Reconocer autoridades

  4. Vivir en paz

  5. Exhortaos

  6. Amonestar

  7. Animarse

  8. Sostener

  9. Pacientes

  10. No devolver mal por mal

  11. Estar gozosos

  12. Orad sin cesar

  13. Dad gracias en todo

  14. No apaguéis el Espíritu

  15. No menosprecies las profecías

  16. Examinadlo todo

  17. Abstenerse de todo mal

  18. Que todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo sea preservado irreprensible para la venida de

    nuestro Señor Jesucristo.

Si tenemos estas características estaremos conscientes de los tiempos y nos daremos cuenta cuando el enemigo nos quiera engañar.

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