La buena tierra

Fernando Álvarez.

Hay palabras de parte de Dios para nuestra vida, con el fin de bendecirnos, pero muchas de ellas pueden estar codificadas o encubiertas como lo describe Proverbios 25:2 (LBLA) Es gloria de Dios encubrir una cosa, pero la gloria de los reyes es investigar un asunto. Por esa razón nuestra tarea como reyes y sacerdotes es buscar el conocimiento por medio del Espíritu Santo de lo que Dios tiene para nosotros.

En el antiguo pacto, entrar al templo estaba limitado al oficio sacerdotal, sin embargo nosotros podemos acceder confiadamente pues fuimos hechos reyes y sacerdotes para la gloria de Dios Padre (Apocalipsis 1:5-6). Por esa razón vemos el ejemplo de David que siendo un rey busca habitar en la casa del Señor, con el propósito de poder contemplar y meditar en él.

Salmos 27:4 (LBLA) Una cosa he pedido al SEÑOR, y ésa buscaré: que habite yo en la casa del SEÑOR todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del SEÑOR, y para meditar en su templo.

En este versículo, cuando se habla de meditar, se refiere a examinar cuidadosamente, pues sólo de esa forma podremos acceder plenamente a la bendición de Dios para nuestra vida, esto sólo sucede en la intimidad con Dios, en Su secreto.

Marcos 4:11-12 (LBLA) Y les decía: A vosotros os ha sido dado el misterio del reino de Dios, pero los que están afuera reciben todo en parábolas; para que VIENDO VEAN PERO NO PERCIBAN, Y OYENDO OIGAN PERO NO ENTIENDAN, NO SEA QUE SE CONVIERTAN Y SEAN PERDONADOS.

En este versículo vemos a otro grupo de personas a quienes les es concedido conocer los misterios de Dios, esto es a sus discípulos, a sus cercanos a los que estamos en la barca, es decir a los que formamos parte de Su iglesia. Vemos también cómo Jesús no sólo les hablaba en parábolas, sino también se las explica, por esa razón escudriñaremos a la luz de la palabra La Parábola del Sembrador (Mateo 4:3-9) ya que tenemos la promesa que entraremos a poseer una buena tierra en donde mana leche y miel.

En esta ocasión podemos decir que la buena tierra no solamente es un lugar físico, sino que también nuestro corazón debe ser una buena tierra donde fluya leche y miel, es decir doctrina y revelación, no para lucirla, sino para vivirla en todo lugar en el que nos desarrollemos. Por esa razón debemos escudriñarnos para ver cuál de los cuatro terrenos es nuestro corazón, porque puede ser que la palabra (semilla) esté siendo expuesta pero que no la estemos aprovechando debido a la condición de nuestro terreno.

Veamos los cuatro tipos de terrenos:

Junto al camino: El camino es un terreno que se pone duro debido al transitar de las personas, es decir que la semilla queda expuesta, y es allí donde el enemigo aprovecha para robar la semilla y esta queda sin fruto, es decir que la semilla puede haber estado siendo repartida, pero si la dureza del corazón no nos deja, no vamos a cobrar las promesas de Dios.

Pedregales: Es un terreno cuya profundidad de tierra es muy escasa, y que las piedras impiden que la raíz alcance el agua para sustentarla, por eso cuando se presenta una prueba no la soporta, retrocede y se marchita.

Espinos: Estos tipifican los afanes que nos pueden llegar a dominar, cuando la palabra de Dios dice que debemos buscar el reino de Dios y su justicia, y todo lo demás será añadido.

La buena tierra: Es donde cae la buena semilla y es donde logra crecer, y da fruto al 30% (muchos), 60% (pocos) y 100% (fieles) lo que va a hacer la diferencia en la cantidad de frutos es la fidelidad con la que sirvamos.

Dentro del proceso para llegar a ser buena tierra nos tendremos que definir, a la manera del ciego de Juan 9, a quien lo llamaron dos veces a testificar, y no tuvo miedo de decir lo que Dios ha hecho en su vida.

Ahora que sabemos qué es lo que está afectando nuestra tierra, veremos cómo combatirla:

• Junto al camino – Suavizar la tierra por medio del arrepentimiento
Apocalipsis 3:20 He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo.

• Pedregales – Despedregar
Hebreos 4:12 Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de dos filos; penetra hasta la división del alma y del espíritu, de las coyunturas y los tuétanos, y es poderosa para discernir los pensamientos y las intenciones del corazón.

• Espinos – Limpieza
Filipenses 4:6 Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios.

• Buena Tierra
Salmos 1:3 Será como árbol firmemente plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto a su tiempo, y su hoja no se marchita; en todo lo que hace, prospera.

Para fructificar debemos ser una tierra buena tierra y espaciosa.

Éxodo 3:8 (LBLA) Y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y para sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel, al lugar de los cananeos, de los hititas, de los amorreos, de los ferezeos, de los heveos y de los jebuseos.

Si somos buena tierra, debemos caracterizarnos por tener doctrina y revelación.

Sana doctrina

1 Pedro 2:1 Por tanto, desechando toda malicia y todo engaño, e hipocresías, envidias y toda difamación. Desead como niños recién nacidos, la leche pura de la palabra, para que por ella crezcáis para salvación, 

Revelación

1 Samuel 14:27 Pero Jonatán no había oído cuando su padre puso al pueblo bajo juramento; por lo cual extendió la punta de la vara que llevaba en su mano, la metió en un panal de miel y se llevó la mano a la boca, y brillaron sus ojos.

Brillar los ojos significa; aclarar, alumbrar, amanecer, es decir que la miel hará que nuestra mirada brille porque podremos ver claramente las promesas de Dios para nosotros, aunque estas no hayan sido cumplidas, sabemos que Dios no es hombre para mentir ni hijo de hombre para arrepentirse, sino que Él vela por su palabra para que esta se cumpla.

Publicado en Predicas..

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *