Felicidad

Diácono Rolando Pineda.

Podemos estar pasando pruebas y circunstancias difíciles, quizás hemos enterrado esos sueños que teníamos porque el enemigo nos ha debilitado, pero Dios nos da fuerzas y viene a cumplir aquello por lo que habíamos esperado. Tenemos que aprender a esperar y confiar en las promesas que Dios nos ha hecho, dejando de lado la tristeza y la amargura. Puede ser que nos suceda como a José, a quienes sus mismos hermanos le truncaron sus sueños; quizás la felicidad desapareció en su vida, pero Dios lo habilitó y lo hizo salir de donde estaba, dándole gozo porque el gozo del Señor es nuestra fortaleza.

Dios nos dice que derramará felicidad sobre nuestra vida. No podemos estar apagados porque nosotros somos la luz del mundo, por lo que debemos alumbrar a donde quiera que vayamos. El quiere sanar nuestro corazón y cambiar nuestra tristeza en baile.

Felicidad proviene del latín felicitas, que puede traducirse como fértil. Es un estado de ánimo que supone satisfacción. Felicidad en hebrero ésher de H833; ¡cuán feliz!, bienaventurado y dichoso.

La única solución para ingresar a la felicidad es aceptar a nuestro Señor Jesucristo, y de habernos alejado reconciliar con Él, pero es necesario que nos preguntemos dónde perdimos nuestra felicidad, quizás lo hemos perdido en el hogar.

Gálatas 4:15 (BTA 2003) ¿Dónde está, pues, ahora aquella felicidad en que os gozabais? Porque yo puedo testificar de vosotros que entonces estabais prontos, si posible fuera, a sacaros los ojos, para dármelos a mí.

Hay mucha gente que perdió la felicidad de servirle a Dios, la felicidad de adorarle y de exaltarle, pero abogado tenemos en el Señor para perdonarnos, y quien también prolonga sus misericordias cada mañana. Cada día tenemos una nueva oportunidad para arreglar lo malo que hemos hecho.

Job 9:25 (PDT) Mis días pasan más rápido que un corredor veliz. Vuelan y no hay felicidad en ellos.

Dios nos saca de la cautividad, de lugar de tristeza para darnos felicidad. El Señor quiere que salgamos de su presencia cantando, dando voces de júbilo y llenos de alegría.

Job 30:31 (PDT) Mi alegría se ha convertido en tristeza; mi felicidad en lamentos.

No importa lo que estemos pasando, debemos aferrarnos a la promesa de que el Señor es nuestro Pastor y nada nos faltará, tal y como lo establece en el Salmo 23. Él nos proveerá porque somos sus hijos y además es el dueño del oro y de la plata. La maldición se cierra para nuestras vidas y abre las puertas de bendiciones.

Job 8:6 (NTV) si eres puro y vives con integridad, sin duda que él se levantará y devolverá la felicidad a tu hogar.

En este pasaje vemos que, si hemos perdido la felicidad en nuestro hogar, Dios quiere devolvérnosla, pero como requisito nos pide que andemos en integridad.

Proverbios 18:22 (NVI) Quien halla esposa halla la felicidad: muestras de su favor le ha dado el SEÑOR.

Nuestra felicidad está en la pareja que Dios escogió para nosotros, por lo tanto no debemos buscar en otros lugares o en otras personas, y si no la hemos tenido, hoy el Señor la quiere restaurar.

Lucas 6:24 Que aflicción les espera a ustedes, los que son ricos, porque su única felicidad es aquí y ahora.

La gente que pone su confianza en su dinero solo piensa en el aquí y ahora, pero a nosotros los que tememos el nombre del Señor, nacerá en sol de justicia y traerá salvación.

Eclesiastés 5:10 (NVI) Los que aman el dinero nunca tendrán suficiente. ¡Qué absurdo es pensar que las riquezas traen verdadera felicidad!

No nos afanemos, porque Dios es nuestro proveedor y nada nos faltará.

Eclesiastés 2:3 (BMN) Resolví en mi corazón regalar mi cuerpo con el vino, guiando mi corazón con la sabiduría, y entregarme a la necedad para ver dónde está la felicidad de los hombres y lo que hacen debajo de los cielos durante los días de su vida.

Dios quiere libertanos de todo vicio, ya que este da una felicidad pasajera, pero la felicidad de Dios es permanente. No podemos escondernos en la bebida, porque no es el camino correcto, y el Señor quiere sanarnos a través de su palabra, que es como espada de dos filos.

Isaías 60:18 (BTA) No se oirá ya hablar más de iniquidad en tu tierra, ni de estragos ni de plagas dentro de tus confines; antes bien reinará la salud o felicidad dentro de tus muros, y resonarán en tus puertas cánticos de alabanza.

Dios ya no quiere más luto en nuestras vidas, Él quiere que en nuestra boca hayan cánticos de alegría; no habrá mas tristeza en nuestro hogar ni en nuestra tierra, sino solamente felicidad.

Job 11:16-18 (TLA) Olvidarás tus sufrimientos por completo, y si acaso los recuerdas, será como recordar cosas sin importancia. [17] Tendrás una vida muy feliz. ¡Tus pesadillas más horribles, se convertirán en dulces sueños! [18] 18-19 Vivirás en paz y protegido por Dios; dormirás confiado y lleno de esperanza, sin miedo a nada ni a nadie, y muchos querrán ser tus amigos.

Dios pone ungüento en las heridas que hay en nuestra alma y nos da felicidad. El Señor quiere que tengamos paz y hoy extiende su mano para ser nuestro amigo.

Isaías 65:18 (NTV) Alégrense; regocíjense para siempre en mi creación. ¡Y miren! Yo crearé una Jerusalén que será un lugar de felicidad y su pueblo será fuente de alegría.

Somos fuente de alegría y debemos compartirle al mundo que hay esperanza. Fuimos escogidos para publicar que hay un lugar celestial que nos espera, donde hay fiestas celestiales y donde la felicidad no termina.

Jeremías 15:11 (BTA2003) entonces el Señor me respondió: Yo juro que serás feliz el resto de tu vida; que yo te sostendré al tiempo de la aflicción, y en tiempo de tribulaciones te defenderé contra tus enemigos.

Dios juró que seriamos felices y lo debemos de creer. El peleará por nosotros y nos defenderá de nuestros enemigos. Tenemos que abrir nuestros oídos y nuestros corazones para recibir cánticos de alegría, cantos de victoria y de bendición.

Hebreos 12.2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.

Cuando Jesús murió por nosotros, él tenía felicidad porque sabía que su muerte haría que sus hijos salieran victoriosos y fueran salvos. Confiemos en el autor y consumador de la fe, porque Él murió para que nosotros también fuéramos llenos de felicidad.

Publicado en Predicas..

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