Dios de oportunidades

Pastora Doris de Sandoval.

La palabra oportunidad se traduce del G874 aformé que significa causa, pretexto, ocasión, momento propicio para algo; circunstancia, momento o medio oportuno para realizar o conseguir algo. Esto quiere decir que Dios buscará cualquier forma para bendecirnos, en el momento propicio. En la escritura encontramos muchas ocasiones en las que Dios dio oportunidades, las cuales nos sirven de ejemplo, pues también las dará a nosotros.

Eclesiastés 9:11 (RV 1995) Me volví, y vi debajo del sol que ni es de los veloces la carrera, ni de los fuertes la guerra, ni aun de los sabios el pan, ni de los prudentes las riquezas, ni de los elocuentes el favor; pues a todos les llega el tiempo y la ocasión.

La oportunidad también es una ocasión, y en este verso podemos ver que, a pesar de que nos debemos preparar, Dios es el que da el tiempo y la ocasión.

Juan 7:6 (LBLA) Entonces Jesús les dijo: Mi tiempo aún no ha llegado, pero vuestro tiempo es siempre oportuno.

Este pasaje se da cuando Jesús está diciendo que su tiempo no ha llegado, pero el tiempo nuestro siempre es oportuno, pues Dios es el que abre toda oportunidad. Aún cuando nos equivocamos, Dios siempre nos da nuevas oportunidades como lo hizo con Moisés.

Éxodo 3:10-11 (LBLA) Ahora pues, ven y te enviaré a Faraón, para que saques a mi pueblo, los hijos de Israel, de Egipto. [11] Pero Moisés dijo a Dios: ¿Quién soy yo para ir a Faraón, y sacar a los hijos de Israel de Egipto?

Nuestro Dios conocía a Moisés desde la eternidad y el propósito por el cuál lo había enviado a la tierra, sin embargo Moisés se menospreciaba y no se creía capaz de cumplirlo.

Éxodo 3:12 (LBLA) Y El dijo: Ciertamente yo estaré contigo, y la señal para ti de que soy yo el que te ha enviado será ésta: cuando hayas sacado al pueblo de Egipto adoraréis a Dios en este monte.

Moisés fue criado como egipcio, es decir que sus características eran de egipcio. El Señor nos conoce y sabe qué oportunidades nos da a cada uno, según nuestras necesidades pues el trato de Dios es personal.

Éxodo 4:10 (LBLA) Entonces Moisés dijo al Señor: Por favor, Señor, nunca he sido hombre elocuente, ni ayer ni en tiempos pasados, ni aun después de que has hablado a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua.

Muchas veces somos los que no nos conocemos y no sabemos nuestras debilidades, sin embargo Dios conoce todo de nosotros. El es Omnipresente, y está atento, no solo a nuestras acciones, sino también a nuestros pensamientos.

Éxodo 4:11-12 (LBLA) Y el Señor le dijo: ¿Quién ha hecho la boca del hombre? ¿O quién hace al hombre mudo o sordo, con vista o ciego? ¿No soy yo, el Señor? [12] Ahora pues, ve, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que has de hablar.

En ocasiones dudamos de las cosas que haremos, pero debemos saber que si ponemos bajo cobertura del Señor las oportunidades que Él nos da, nos prosperará si lo que hacemos es para expandir su reino. Vivimos un tiempo difícil y es por eso que necesitamos de Dios, y para eso nos ha dejado la bendición de la Santa Cena pues por medio de ella se da un cambio de nuestra genética de tal forma que cada vez hay más de Él y menos de nosotros.

Gálatas 6:10 (LBLA) Así que entonces, hagamos bien a todos según tengamos oportunidad, y especialmente a los de la familia de la fe.

Debemos hacer el bien y no el mal; el bien por medio del amor de Dios manifestándose en nosotros, y ser como Dios que busca pretextos para bendecirnos.

Eclesiastés 12:14 (TLA) Un día Dios nos llamará a cuentas por todo lo que hayamos hecho, tanto lo bueno como lo malo, aunque creamos que nadie nos vio hacerlo.

Sabemos que la venida del Señor está pronta y por eso debemos prepararnos constantemente, quitando el acomodamiento de nuestra vida, siendo diligentes para hacer la obra de Dios.

Jeremías 18:2-4 (LBLA) Levántate y desciende a la casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabras. [3] Entonces descendí a casa del alfarero, y he aquí, estaba allí haciendo un trabajo sobre la rueda. [4] Y la vasija de barro que estaba haciendo se echó a perder en la mano del alfarero; así que volvió a hacer de ella otra vasija, según le pareció mejor al alfarero hacerla.

Si vemos la figura del alfarero como el Señor, este pasaje habla de una persona que se echó a perder a pesar de que estaba en Sus manos, pero el Señor le da una nueva oportunidad, hasta que llega a ser una vasija útil. Dios nos da nuevas oportunidades, pero debemos creer que somos capaces en Él. El tiempo que estamos viviendo es un tiempo de oportunidades de tal forma que si dejamos pasar alguna oportunidad por estar acomodados, debemos pedir al Señor volver a empezar y que la oportunidad que habíamos perdido, se vuelva a abrir.

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