Abre nuestros ojos

Hermano Samuel Tavico

A veces cantamos al Señor que deseamos con todo el corazón verle, eso significa que obviamente no lo podemos ver con nuestros ojos naturales, lo sentimos pero nuestro deseo intenso es poderlo ver.

1 Corintios 2:9 (LBA) …sino como está escrito: COSAS QUE OJO NO VIO, NI OÍDO OYÓ, NI HAN ENTRADO AL CORAZÓN DEL HOMBRE, son LAS COSAS QUE DIOS HA PREPARADO PARA LOS QUE LE AMAN.

Esta es la promesa de Dios a nuestra vida para este nuevo ciclo profético.

2 Reyes 6:17 (BMN) Y Eliseo oró así: “Señor, ábrele los ojos para que vea”. Y el Señor abrió los ojos del muchacho, el cual vio el monte repleto de caballos y carros de fuego, que rodeaban a Eliseo.

Lo que necesitamos entonces es ver qué es lo que nos está impidiendo ver al Señor y una vez que lo focalicemos, podamos eliminarlo de nuestra vida porque solamente está sirviendo de estorbo impidiendo que veamos al Señor Jesucristo.

Job 31:7 (LBA) Si mi paso se ha apartado del camino, si mi corazón se ha ido tras mis ojos, y si alguna mancha se ha pegado en mis manos…

Una de las cosas que podemos ver aquí es que Job no había abierto totalmente sus ojos y eso había hecho que su corazón se desviara.

Salmos 6:7 (LBA) Se consumen de sufrir mis ojos; han envejecido a causa de todos mis adversarios.

David fue un varón de Dios que padeció mucha persecución por parte de Saúl y de otros enemigos; eso hizo que sus ojos estuvieran ocupados en ver cómo escapaba y no veía que el Señor estaba con él, como quizá nos puede estar sucediendo, por eso debemos dejar que Dios actúe a favor nuestro en todo para que no dejemos de verlo.

Salmos 27:13 (LBA) Hubiera yo desmayado, si no hubiera creído que había de ver la bondad del SEÑOR en la tierra de los vivientes.

Dios abrirá nuestros ojos de tal manera que no habrá nada que atrape nuestro corazón.

1 Samuel 16:7 (LBA) Pero el SEÑOR dijo a Samuel: No mires a su apariencia, ni a lo alto de su estatura, porque lo he desechado; pues Dios ve no como el hombre ve, pues el hombre mira la apariencia exterior, pero el SEÑOR mira el corazón.

El Profeta Samuel estaba esforzándose por ver las cosas espirituales con los ojos naturales, pero no lo lograría porque las cosas de la carne, carne son y las cosas del Espíritu, espíritu son. Por eso, si tenemos el favor de Dios y nuestros ojos espirituales han sido abiertos, debemos ayudar a nuestros hermanos para que a ellos también le sean abiertos.

Salmos 13:2-3 (LBA) ¿Hasta cuándo he de tomar consejo en mi alma, teniendo pesar en mi corazón todo el día? ¿Hasta cuándo mi enemigo se enaltecerá sobre mí? 3 Considera y respóndeme, oh SEÑOR, Dios mío; ilumina mis ojos, no sea que duerma el sueño de la muerte…

Notemos hasta dónde puede llevarnos el hecho de tener los ojos espirituales cerrados; esta cita es clara en hacernos ver que nos puede llevar a una muerte espiritual si le permitimos a nuestra alma que tome el control para estarnos aconsejando. Por eso debemos tomarnos de la mano de Dios en todo momento para que seamos guiados por el camino de la luz, de la revelación y entonces poder ver al Señor Jesucristo, pero para eso necesitamos dejar de ver a nuestros adversarios.

Mateo 13:14-15 (LBA) Y en ellos se cumple la profecía de Isaías que dice: “AL OÍR OIRÉIS, Y NO ENTENDERÉIS; Y VIENDO VERÉIS, Y NO PERCIBIRÉIS; 15 PORQUE EL CORAZÓN DE ESTE PUEBLO SE HA VUELTO INSENSIBLE Y CON DIFICULTAD OYEN CON SUS OÍDOS; Y SUS OJOS HAN CERRADO, NO SEA QUE VEAN CON LOS OJOS, Y OIGAN CON LOS OÍDOS, Y ENTIENDAN CON EL CORAZÓN, Y SE CONVIERTAN, Y YO LOS SANE.”

Dios está señalando a un pueblo que rehusó abrir sus ojos; El nos los forzó, sino que fue y decide abrir los ojos a un pueblo que no era pueblo, a un pueblo que no tenía pacto, es ahí donde entramos para gozarnos de las bendiciones del Señor porque vio en nosotros un corazón sensible para recibir Su palabra, para perdonar y pedir perdón de todo corazón para que no llegue la amargura a estorbarnos, es ahí donde empieza nuestra relación con El.

1 Juan 2:16 (LBA) Porque todo lo que hay en el mundo, la pasión de la carne, la pasión de los ojos y la arrogancia de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.

Cuando vemos en el libro de los Salmos, dice que por poco tropieza el pie del salmista a causa de la prosperidad de los impíos; es ahí donde debemos dejar de pensar como un pueblo sin Dios porque El nos ha tomado como Su pueblo y ha hecho de nosotros reyes y sacerdotes.

Salmos 121:1-2 (LBA) Cántico de ascenso gradual. Levantaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi socorro? 2 Mi socorro viene del SEÑOR, que hizo los cielos y la tierra.

Cuando Dios abre nuestros ojos, no vemos la tormenta, sino que vemos al Señor porque nos ama.

Job 19:25-27 (LBA) Yo sé que mi Redentor vive, y al final se levantará sobre el polvo. 26 Y después de deshecha mi piel, aun en mi carne veré a Dios; 27 al cual yo mismo contemplaré, y a quien mis ojos verán y no los de otro.

Sin importar lo que estemos padeciendo, nuestros ojos estarán puestos en el Señor.

Salmos 92:11 (LBA) Mis ojos satisfechos han mirado a los que me acechaban, y oyen mis oídos de los malhechores que se levantan contra mí.

Cuando son abiertos nuestros ojos podemos comprender que sin importar quién se levante en contra nuestra, Dios está por nosotros y si el con nosotros, ¿quién contra nosotros? No hay quién pueda enfrentar el poder de nuestro Señor Jesucristo.

Salmos 145:15-16 (LBA) A ti miran los ojos de todos, y a su tiempo tú les das su alimento. 16 Abres tu mano, y sacias el deseo de todo ser viviente.

Los ojos de nuestro corazón deben estar en Dios porque de El viene todo cuanto necesitemos, pero si ponemos nuestros ojos en el hombre, seremos como aquel que edificó su casa en la arena. Debemos esperar en Dios porque de El sabe de qué tenemos necesidad.

Proverbios 23:26 (LBA) Dame, hijo mío, tu corazón, y que tus ojos se deleiten en mis caminos. Nuestro ojos deben estar en deleitarnos para hacer la voluntad de Dios, en forma exclusiva deben estar en El.

Miqueas 7:7-8 (LBA) Pero yo pondré mis ojos en el SEÑOR, esperaré en el Dios de mi salvación; mi Dios me oirá. 8 No te alegres de mí, enemiga mía. Aunque caiga, me levantaré, aunque more en tinieblas, el SEÑOR es mi luz.

Si hemos caído porque el enemigo fue más astuto y quiere hacernos creer que no tenemos esperanza; debemos pedirle a Dios que abra nuestros ojos para poner toda nuestra esperanza en El y recibir de Su fortaleza para levantarnos en el nombre de Jesús y seguir adelante.

Malaquías 1:5 (LBA) Vuestros ojos lo verán, y vosotros diréis: Sea engrandecido el SEÑOR más allá de la frontera de Israel.

Sin importar quién hayamos sido, Dios nos ama, no ve nuestro pasado sino el futuro que nos espera con El.

Juan 9:25 (LBA) Entonces él les contestó: Si es pecador, no lo sé; una cosa sé: que yo era ciego y ahora veo.

Los analistas del mundo quieren tener una lógica de cómo trabaja el Señor, y nosotros hemos creído sin cuestionarlo, por eso nos ama y está a favor de nosotros porque sin verlo, hemos creído en El.

 

 
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