El reposo de un Pastor

Pastor Ramiro Monterroso

El Señor nos ha hecho Sus siervos por Su misericordia, sabiendo que no somos dignos de tan alto honor, nos reconocemos necesitados de la ayuda del Señor para desempeñar esta tarea. Sin embargo llegan momentos de flaqueza en los que no sabemos qué hacer con los problemas que se nos presentan, nos cansamos y en muchas ocasiones nos cargamos. Ante tales situaciones podemos acudir a las Escrituras, pues en ellas podemos encontramos las respuestas a nuestros problemas.

Hebreos 4:10 (LBLA) Pues el que ha entrado a su reposo, él mismo ha reposado de sus obras, como Dios reposó de las suyas.

Dios nos llama a reposar de nuestras obras para dejar que Él actúe. Es asombroso que la palabra shabath, que se refiere al día de reposo, uno de sus significados es cesar; esto significa que llega un momento en que debemos cesar de nuestras obras y dejar de hacer, reconociendo que los pastores tenemos límites, pues estos son necesarios, y debemos conocer hasta dónde debemos llegar para luego reposar de nuestras obras.

Efesios 6:9 (LBLA) Y vosotros, amos, haced lo mismo con ellos, y dejad las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos y de vosotros está en los cielos, y que para El no hay acepción de personas.

Este verso nos habla a quienes hemos sido llamados a ser cabeza, pues en ocasiones, cuando se cuestiona nuestra autoridad, podríamos entrar en contienda con las ovejas y tratar de imponer nuestra autoridad por medio de amenazas, por lo tanto nos debemos cuidar de ello pues, aunque es necesario corregir, lo debemos hacer con sabiduría, sin amenazar.

Hechos 5:38 (LBLA) Por tanto, en este caso os digo: no tengáis nada que ver con estos hombres y dejadlos en paz, porque si este plan o acción es de los hombres, perecerá;

Gamaliel estaba hablando en este verso en contra del avance del evangelio, pero él sabiamente dijo que aquello que era de Dios prosperaría pero si era de los hombres acabaría. En este verso también aparece la palabra “dejadlos”, que nos habla del reposar, de cesar. El Señor dejó instrucciones en Su Palabra sobre algunas cosas que debemos dejar y que tal vez, según nuestro criterio, pensamos que no deberíamos cesar en ellas.

Lucas 15:4 (R60) ¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla?

Si cualquier hombre nos hubiera dado el consejo de dejar 99 ovejas en el desierto, seguramente no le hubiéramos prestado atención, sin embargo el Señor mismo nos dice que es necesario dejarlas en ese lugar desolado, el desierto, y vayamos en búsqueda de aquella oveja que quizá se extravió porque no le pusimos la atención debida, como a las otras. El Señor nos lleva al desierto para hablarnos a nuestro corazón, así que si tenemos alguna oveja que nos está dando problemas, es necesario que la dejemos en el desierto para que el Señor la seduzca y la conquiste, y así se enamore del Señor y no de nosotros o de nuestra congregación. Necesitamos dejar a las que están en esa condición y buscar a aquellas que se han perdido por estarle poniendo atención a las otras. Debemos aclarar que no estamos hablando de dejar la iglesia, sino de dejar de preocuparnos y reposar, haciendo lo que nos corresponde, predicando la palabra, enseñando, ministrándolas, pero sabiendo que Dios terminará la obra que comenzó en ellas.

Juan 11:44 (LBLA) Y el que había muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadlo, y dejadlo ir.

El Señor resucita a aquellos que están muertos en sus delitos y pecados, y nos da la orden de desatarlos, pero puede ser que luego pretendamos hacerlos esclavos nuestros, es decir apropiarnos las ovejas, de tal forma que es necesario que los dejemos libres, para que sea decisión de ellos el permanecer en la congregación, Dios nos mostrará el momento en que la oveja está libre de ataduras, para dejarlos ir. Sin embargo también hay otros que aún no están desatados y se quieren ir, a ellos es necesario que les hagamos reflexionar sobre su estado y procurar terminar de hacer la obra que Dios nos llamó a hacer, que es desatarlos.

Mateo 19:14 (LBLA) Pero Jesús dijo: Dejad a los niños, y no les impidáis que vengan a mí, porque de los que son como éstos es el reino de los cielos.

En nuestras congregaciones, hablar de los niños genera muchas opiniones, por ejemplo, al hablar del bautismo en agua, sobre a qué edad es adecuado que se bauticen, pero debemos considerar algunos aspectos, por ejemplo si un niño ya es bautizado con el Espíritu Santo, ¿quiénes somos nosotros para negarles el bautismo en agua? Esto lo decimos basándonos en que Pedro no negó el bautismo a los de la casa de Cornelio pues el Señor ya los había bautizado con el Espíritu (Hechos 10:47-48). Pidamos sabiduría al Señor para saber en qué debemos dejar a los niños.

Mateo 13:30 (LBLA) “Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega; y al tiempo de la siega diré a los segadores: ‘Recoged primero la cizaña y atadla en manojos para quemarla, pero el trigo recogedlo en mi granero.’ ”

Este verso nos habla del trigo y la cizaña, y el Señor nos llama a que dejemos que ambos crezcan juntos pues, según el relato bíblico, son tan parecidos nos podríamos confundir y arrancar junto con la cizaña, también el trigo. Si lo aplicamos a nuestras congregaciones, es posible que tildemos a alguien de ser cizaña cuando en realidad es trigo, por lo tanto no debemos poner calificativos pues el separar al trigo y la cizaña es trabajo de los ángeles en el tiempo de la siega.

Este puede ser una de las cosas que más nos pueden cargar en el ministerio, pues este pasaje nos dice que los dejemos crecer juntos, sin embargo si podemos hacer la labor pastoral de separar a las ovejas de las cabras, es decir tomar a la oveja y hablarle para que se separe de aquellos que todavía estañen su faceta de cabritas, mientras son restaurados.

Mateo 13:40-41 (LBLA) Por tanto, así como la cizaña se recoge y se quema en el fuego, de la misma manera será en el fin del mundo. [41] El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que son piedra de tropiezo y a los que hacen iniquidad…

Según este verso, los que son cizaña son los que son piedra de tropiezo y los que hacen iniquidad. Ya vimos que no debemos arrancar la cizaña, sin embargo si debemos identificarla, pues fueron los labradores los que alertaron al dueño del campo sobre la cizaña. Esto significa que debemos identificar a aquellos que, a la luz de la palabra, causan tropiezo.

Romanos 16:17 (LBLA) Y os ruego, hermanos, que vigiléis a los que causan disensiones y tropiezos contra las enseñanzas que vosotros aprendisteis, y que os apartéis de ellos.

Este verso nos deja ver que aquellos que van en contra de la doctrina que enseñamos pueden causar tropiezo.

Mateo 16:23 (RV60) Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.

Los que ponen su mirada en las cosas de los hombres son aquellos que quieren hacer la obra de Dios por medio del humanismo, y esto puede ser tropiezo para muchos.

Romanos 14:13 (RV60) Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano.

Una de las cosa que debemos vigilar es que las ovejas se juzguen entre ellas, pues esto puede provocar tropiezo a los hermanos. Primeramente debemos cuidarnos entre nosotros como siervos en no juzgarnos entre nosotros, pues esto puede traer contienda entre ministros. Debemos tener cuidado porque Dios mismo quitará a aquellos que son tropiezo. Enseñemos a las ovejas a no juzgar a sus hermanos y esto los guardará de caer.

Cantares 2:2 (LBLA) EL ESPOSO: Como el lirio entre los espinos, así es mi amada entre las doncellas.

La iglesia que es amada, crece en medio de los espinos, crece a pesar de las adversidades y la oposición, por lo tanto los pastores deben hacer su tarea en reposo y entender que la novia se embellece en medio de las pruebas.

Mateo 13:41 (KDSH) El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles a recoger y desechar de su Reino todas las cosas que ofenden (apóstatas), y a los rechazan la Toráh;

Si comparamos esta versión con La Biblia de Las Américas, notamos que a los que son piedra de tropiezo, los llama, las cosas que ofenden, por lo tanto los que son cizaña causan ofensa.

Proverbios 10:12 (VM2) El odio suscita rencillas, mas el amor cubre toda suerte de ofensas.
Si hay cizaña en medio de nuestra congregación, necesitamos enseñar a las ovejas a amar para

que el amor cubra las ofensas, y no haya tropiezo, de tal forma que todos sean trigo y no cizaña.