¿A quién se le ministra la Santa Cena?

Pastor Mario Barrios

Hemos estado siendo enseñados acerca de los altares; interesantemente vemos entonces la vida de Abraham y el momento cuando se encuentra con Melquisedec y todo lo que relata la historia bíblica; pero entonces si somos hijos de Abraham por la fe, de alguna manera también podemos ver que hay algunas cosas que deberíamos analizar con entendimiento respecto a lo que él hizo, porque si en aquel momento hubo altares, es porque hay una situación que necesitamos alcanzar la revelación que ahí haya. También hubo partición de pan y vino, pero debemos ver por qué lo hizo.

También podemos ver en algun momento, cuando Jesús se encuentra con aquella mujer a la cual le llama perrilla, no le dice que fuera hija porque no era de Su pueblo, por consiguiente se ubica como dándoles primeramente la oportunidad que se merecía Su pueblo aunque finalmente ve la fe de aquella mujer y le concede su petición, pero el punto es que había una ministración de pan.

Por otro lado vemos la mujer del flujo de sangre que sin estar insistiendo tanto, se humilló y solamente tocando el borde del manto de Jesús, fue sana; eso significa que no se trata tanto de estar insistiéndole al Señor, sino de la fe que podamos tener para ser sanos, porque así como Abraham tuvo fe para obedecer a Dios y saber que su hijo no moriría aunque estaba obedeciendo al ofrecérselo el sacrificio a Dios; de igual forma debemos complacer al Señor Jesucristo sabiendo que El derramó Su sangre por nosotros, no fue por el mundo, fue por Su Iglesia amada, de tal manera que si tenemos al único Dios verdadero, caminaremos viendo sobrenaturalidades, viendo sanidades que aun ni la ciencia puede razonar para saber lo que sucede, porque el poder de Dios es indescriptible.

Por eso la Santa Cena no la aprovechará como es debido quien no tenga verdaderamente fe en el Señor Jesucristo porque al que cree, todo es posible.

LA SALIDA DE ABRAHAM
Hebreos 11:8 (LBA) Por la fe Abraham, al ser llamado, obedeció, saliendo para un lugar que

había de recibir como herencia; y salió sin saber adónde iba.

Aquí vemos un ejemplo de fe, Dios lo llamó a que saliera de su tierra, lo llamó a que dejará todo y sin mediar palabra, obedeció.

LAS ORDENES DE DIOS
Génesis 12:1 (LBA) Y el SEÑOR dijo a Abram: Vete de tu tierra, de entre tus parientes y de la

casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré.

Cuando vemos el contexto de este versículo, podemos notar que hubo obediencia, sin embargo dentro de la orden que Dios le había dicho a Abraham, estaba que dejara a sus parientes, a todos, pero lamentablemente se llevó a Lot.

EL ALTAR DEL SEÑOR

 

Génesis 12:7 (LBA) Y el SEÑOR se apareció a Abram, y le dijo: A tu descendencia daré esta tierra. Entonces él edificó allí un altar al SEÑOR que se le había aparecido.

Abraham le levantó un altar al Señor en gratitud porque se le había revelado lo cual es lo mismo a decir que se le apareció. Hoy lo que tenemos es una revelación de la presencia gloriosa del Señor.

LLEGÓ A BETEL

Génesis 12:8 (LBA) De allí se trasladó hacia el monte al oriente de Betel, y plantó su tienda, teniendo a Betel al occidente y Hai al oriente; y edificó allí un altar al SEÑOR, e invocó el nombre del SEÑOR.

Además de levantar altar al Señor, debemos invocarlo con todo nuestro corazón, clamarle desde lo más profundo de nuestro ser porque cuando clamamos a Dios, suceden cosas asombrosas.

Jeremías 33:3 (LBA) “Clama a mí, y yo te responderé y te revelaré cosas grandes e inaccesibles, que tú no conoces.”

Nuestro clamor a Dios no se quedará sin respuesta, es más, nos revelará cosas que nunca hemos visto ni oído; eso es lo que dice la Biblia y si Su palabra lo dice, así es, no debemos dudar de lo que El ha dicho.

ENTRE BETEL Y HAI

Génesis 13:3-4 (LBA) Y anduvo en sus jornadas desde el Neguev hasta Betel, al lugar donde su tienda había estado al principio, entre Betel y Hai, 4 al lugar del altar que antes había hecho allí; y allí Abram invocó el nombre del SEÑOR.

A veces tenemos altar a Dios y por las circunstancias que vivimos, cometemos el error de movernos y abandonar el altar y dejamos de escuchar la voz de Dios. Es necesario que, si Dios nos ha dicho que permanezcamos en determinado lugar, obedezcamos porque donde estemos, ahí seremos prosperados y recibiremos la revelación que necesitemos para hacer lo que debemos hacer, pero para eso debemos asimilar la Santa Cena, porque no es un momento más; es la invitación para acercarnos a la mesa del Señor donde seremos transformados.

INSTITUCIÓN DE LA CENA DEL SEÑOR
Mateo 26:26 (LBA) Mientras comían, Jesús tomó pan, y habiéndolo bendecido, lo partió, y

dándoselo a los discípulos, dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo.

Necesitamos de la revelación de Dios para que se haga vida en nuestro corazón el verdadero impacto de lo que conlleva participar de la mesa del Señor Jesucristo donde veremos restauración de vidas, sanidades, se rompen cadenas, hay liberación de espíritus y demonios porque ante la sangre del Señor, nada se puede oponer.