Los límites de los profetas

Pastor Hugo García

Job 11:7 (LBLA)¿Descubrirás tú las profundidades de Dios? ¿Descubrirás los límites del T odopoderoso?

A través de la revelación conoceremos los límites que Dios pondrá a los profetas. Un límite es una línea real o imaginaria, por lo tanto tenemos límites territoriales, espirituales y también en nuestra vida.

Desde Dan hasta Beerseba:
1 Samuel 3:20 (LBLA) Y todo Israel, desde Dan hasta Beerseba, supo que Samuel había sido

confirmado como profeta del SEÑOR.

Este fue el límite que Dios le dio al profeta Samuel; Dan significa juez y Beerseba pozo de los juramentos. Como profetas necesitamos fluir dentro estos límites, para seguir la voluntad de Dios.

El profeta despierta la guerra contra la iniquidad

Jueces 20:1 (LBLA) Entonces salieron todos los hijos de Israel, desde Dan hasta Beerseba, incluyendo la tierra de Galaad, y la congregación se reunió al SEÑOR como un solo hombre en Mizpa.

En ese momento Israel estaba en lucha contra Benjamín a causa de la violación de la concubina del levita; esto representa que el profeta puede unir al pueblo para que se levante a pelear en contra de la iniquidad que se pueda dar dentro de nuestras congregaciones. El Señor viene por una iglesia sin mancha y sin arruga y nuestro trabajo debe ser el limpiar la iniquidad que puede estar sobre nuestras vidas, sin embargo para poder limpiar, los primeros que deben estar limpios somos los ministros.

1 Samuel 3:11-12 (LBLA) Y el SEÑOR dijo a Samuel: He aquí, estoy a punto de hacer una cosa en Israel la cual hará retiñir ambos oídos a todo aquel que la oiga. [12] Ese día cumpliré contra Elí todo lo que he hablado sobre su casa, desde el principio hasta el fin.

El Señor es paciente pero también llega un punto en que ya no deja que sigamos en la misma actitud.

1 Samuel 3:14-18 (LBLA) Por eso he jurado a la casa de Elí que la iniquidad de su casa no será expiada jamás, ni por sacrificio ni por ofrenda. [15] Samuel se acostó hasta la mañana; entonces abrió las puertas de la casa del SEÑOR; pero Samuel temía contar la visión a Elí. [16] Pero Elí llamó a Samuel, y le dijo: Samuel, hijo mío. Y él respondió: Heme aquí. [17] Y Elí dijo: ¿Cuál es la palabra que el SEÑOR te habló? Te ruego que no me la ocultes. Así te haga Dios, y aún más, si me ocultas algo de todas las palabras que te habló. [18] Entonces Samuel se lo contó todo, sin ocultarle nada. Y Elí dijo: El SEÑOR es; que haga lo que bien le parezca.

Elí había sido un sacerdote de Dios, un ministro que permitió que la iniquidad entrara en su casa, pues no reprendió a sus hijos cuando comenzaron a transgredir la ley, pecando de manera constante. Puede ser que dentro de nuestra casa o congregación la iniquidad haya entrado y es entonces que la voz profética se debe levantar para señalar y acabar con esta iniquidad.

El profeta como atalaya

Jueces 20:1 (LBLA) Entonces salieron todos los hijos de Israel, desde Dan hasta Beerseba, incluyendo la tierra de Galaad, y la congregación se reunió al SEÑOR como un solo hombre en Mizpa.

Mizpa significa atalaya. Es responsabilidad del profeta vigilar su territorio, su región y preguntarle al Señor cuál es Su voluntad para ese lugar. El atalaya debe estar en lo alto, esto quiere decir que el profeta debe subir de dimensión de tal forma que pueda ver más allá que todo el pueblo. Aarón no subió al monte y esto ocasionó que el pueblo lo desviara hacia le becerro de oro (Éxodo 32:1- 4), figura del pueblo que se desvía hacia el dinero. No podemos tener profetas terrenales, sino espirituales, que suban al monte a traer la bendición para los demás. Toda la iglesia es profética por lo tanto debe saber subir al monte. En esta figura Josué es como un aprendiz que se quedó a la mitad del monte, que está aprendiendo a escuchar la voz de Dios y a ser un atalaya. Necesitamos crecer en lo profético para llegar a lo alto del monte y desde allí poder discernir al pueblo.

2 Samuel 18:24-27 (LBLA) David estaba sentado entre las dos puertas; y el atalaya subió al terrado de la puerta en el muro, y alzando los ojos miró, y he aquí, un hombre que corría solo. [25] Y el atalaya llamó y avisó al rey. Y el rey dijo: Si viene solo hay buenas noticias en su boca. Mientras se acercaba más y más, [26] el atalaya vio a otro hombre corriendo; y el atalaya dio voces al portero, y dijo: He aquí, otro hombre corriendo solo. Y el rey dijo: Este también trae buenas noticias. [27] Y el atalaya dijo: Creo que el correr del primero es como el correr de

Ahimaas, hijo de Sadoc. Y el rey dijo: Este es un buen hombre y viene con buenas noticias.

David estaba sentado, pero él no fue el que se levantó, sino el atalaya que subió a traer la bendición. El profeta atalaya no debe ver lo terrenal sino lo celestial, pues de lo alto viene nuestro socorro. El atalaya debe avisar y no quedarse con lo que vio, sino comunicarlo a su cobertura. Este atalaya no se quedó con lo primero que vio sino que esperó para confirmar la noticia, por lo tanto como profetas no podemos quedarnos viendo solo la superficialidad de las situaciones sino discernirlas.

El profeta establece el trono de David
2 Samuel 3:10 (LBLA) transferir el reino de la casa de Saúl y establecer el trono de David sobre

Israel y sobre Judá desde Dan hasta Beerseba.

Saúl representa al enemigo al que le fue quitado el trono de nuestro corazón y le fue trasladado al rey David, que es figura de Cristo. Samuel amaba a Saúl y le costó sacarlo de su corazón, de tal forma que cuando fue enviado a ungir al nuevo rey, se confundió al pensar que el Señor ungiría a alguno de los hermanos de David, pues lo impresionó su apariencia, por lo tanto no podemos dejarnos engañar por aquellos que nos hablan solo cosas buenas o por las apariencias, sino también debemos ver en su interior pues es eso lo que el Señor ve en los que usará.

El profeta rápido

2 Samuel 17:11 (LBLA) Pero yo aconsejo que todo Israel se reúna contigo, desde Dan hasta Beerseba, abundantes como la arena que está a la orilla del mar, y que tú personalmente vayas al combate.

Husai dio este consejo a Absalón con el fin de salvar a David. Husai significa rápido, lo que quiere decir que el profeta es un medio rápido que el Señor utiliza para llevar un mensaje para librar al pueblo. Necesitamos estar conectados proféticamente con Dios para tener la agilidad de escuchar Su voz, pues de ello puede depender que la vida del pueblo sea salvada.

El profeta consejero
2 Samuel 24:15 (LBLA) Y el SEÑOR envió pestilencia sobre Israel desde la mañana hasta el

tiempo señalado; y desde Dan hasta Beerseba murieron setenta mil hombres del pueblo.

Debido al censo de David (desde Dan hasta Beerseba) Dios envió pestilencia y el profeta Gad le dijo a David que hiciera un holocausto en la era de Arauna Jebuseo. Gad representa a los profetas que son consejeros para el pueblo, que llevan un mensaje que enseña al pueblo a agradar a Dios con actos que quiten la plaga del pueblo.

1 Crónicas 27:32 (LBLA) También Jonatán, hombre de entendimiento, tío de David, era consejero y escriba; y Jehiel, hijo de Hacmoni, instruía a los hijos del rey.

Un profeta consejero debe tener entendimiento, pues en la abundancia de consejeros está la victoria (Proverbios 11:14).

El profeta guía hacia la cobertura
1 Reyes 4:25 (LBLA) Y Judá e Israel vivieron seguros, cada uno bajo su parra y bajo su higuera,

desde Dan hasta Beerseba, todos los días de Salomón.

Estos eran tiempos de sabiduría salomónica y el pueblo prosperó en gran manera, cada uno bajo su cobertura. Eso representa a que el profeta indica al pueblo el buscar cobertura y que todo el pueblo esté cubierto. Un profeta verdadero debe estar cubierto por un apóstol.

El profeta guía hacia la Santa Cena

2 Crónicas 30:5 (LBLA) Así que proclamaron un decreto para hacer correr la voz por todo Israel, desde Beerseba hasta Dan, para que vinieran a celebrar la Pascua al SEÑOR, Dios de Israel, en Jerusalén. Porque muchos no la habían celebrado como estaba escrito.

 

Nosotros ya no celebramos la Pascua porque Cristo es nuestra pascua (1 Corintios 5:7). El profeta debe tener una relación estrecha con la Santa Cena, ya que este mismo es un acto profético que hace vida en nosotros, por lo tanto al profeta se le debe revelar la bendición de la Santa Cena. Pidamos al Señor que podamos fluir en lo profético, dentro de los límites que el Señor ha dejado, y así atraigamos la bendición de Dios a Su pueblo.