Pacto de sangre

Pastor Fernando Campos

Marcos 14:24 (DHHE) “Les dijo: -Esto es mi sangre, con la que se confirma el pacto, la cual es derramada en favor de muchos”.

Dios es un Dios de pactos y ha hecho pactos con sus siervos, con sus escogidos, con Israel, con la iglesia, etc. Algunos de los pactos que Dios hizo son :

  • El pacto que hizo con Adán (pacto Adámico) acerca del cuidado de la tierra.
  • El pacto que hizo con Noé (pacto Noaico) de que ya no volvería a destruir la tierra con un diluvio.
  • El pacto con Abraham (pacto Abrahánico) fue un pacto expansivo, porque a nosotros se nos cambia el nombre y en el cual tenemos un encuentro con el Señor y a partir de ese día las cosas son distintas.
  • El pacto con Moisés (pacto Mosáico) para organizar, ordenar y establecer una ley, para establecer un orden y evidenciar los pecados, errores y transgresiones que el pueblo cometía.
  • El pacto con David (pacto Davídico) para adorar.
  • El pacto en Jesús el Mesías (el Nuevo pacto)
  • El pacto de paz (Milenial) donde terminará la situación para la humanidad en este sistema.

Pacto:

Se traduce del hebreo “Berit” que significa alianza, convenio o acuerdo entre dos o más personas. Esto lo ratificamos según el siguiente verso:

Gálatas 3:15 (TLA) hermanos míos, les voy a dar un ejemplo que cualquiera puede entender. Cuando una persona hace un pacto con otra, y lo firma, nadie puede anularlo ni agregarle nada.

Pablo compara este pacto con un pacto inalterable, al que no se le puede agregar ni quitar nada pues es un pacto eterno. En la Escritura encontramos varias palabras que se traducen pacto:

El pacto verbal (H3772 Karat)
Oseas 10:4 hablan meras palabras, hacen pactos de juramentos vanos, y el juicio brotara como hierbas venenosas en los surcos del campo.

Todos hemos fallado en algún pacto de este tipo, pues mucha veces decimos las cosas a la ligera.

El pacto por escrito (H548 Amanah)
Nehemías 9:38 (TLA) “Por todo esto que nos ha pasado, nosotros los israelitas nos comprometemos firmemente a obedecer a Dios. Este compromiso lo ponemos por escrito, sellado y firmado por nuestros jefes, los sacerdotes y sus ayudantes”.

Muchas veces fallamos en lo que decimos pero, como hijos de Dios debemos saltar esa muralla y ser constante en nuestra palabra.

El pacto de hecho (H2374 Chozeh)

 

Isaías 28:15 (LBA) “Porque habéis dicho, hemos hecho pacto con la muerte, hemos hecho un convenio con el Seol; cuando pase el azote abrumador, no nos alcanzara, porque hemos hecho de la mentira nuestro refugio y en el engaño nos hemos escondido”.

Al momento de alguien decir “quisiera morirme”, se está haciendo un pacto con la muerte el cual tiene que ser roto.

El pacto por delegación
1 Samuel 2:30 (LBA) “Por tanto el Señor, Dios de Israel, declara: “Ciertamente yo había dicho que tu casa y la casa de tu padre andarían delante de mi para siempre”; pero ahora el Señor declara: “Lejos esté esto de mí, porque yo honrare a los que me honran, y los que me menosprecian serán tenidos en poco”.

Hay pecados que cometimos cuando estábamos en el mundo y vivíamos en ignorancia, y eran delicados, pero es aún más delicados los pecados que se cometen sabiendo ya la palabra de salvación (puede ser considerado como iniquidad).

El pacto con objetos,
La palabra nos señala varios ejemplos, como los pactos hechos con piedras, al ser puestas como señal; pactos con regalos, cuando Abraham le regala a Abimelec ovejas (Génesis 20), pactos con comidas como el ejemplo de Esaú, que por una comida perdió su primogenitura (Génesis 25:24-34) y también pactos de sangre (relacionados con el sexo y la intimidad) que deben ser rotos por el pacto de Sangre Nuevo con Cristo Jesús, que se consumará en las bodas del Cordero, pues es un pacto de boda.

Sin embargo la gran ramera quiere entrometerse para desvirtuar este pacto eterno a nivel de carne, es decir, muchos nos comprometemos con pactos de sangre, nos atamos y esos pactos de sangre tienen que quedar destruidos para que el pacto de sangre en el Señor tenga total validez en nuestra vida.

El pacto de sangre con el Señor trae dos cosas:
Juan 6:54 (LBA) “El que me come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final”.
Juan 6:56 (LBA) “El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él”.

Hay diferentes niveles en nuestra relación con Cristo: los que hemos sido ungidos (habilitados para hacer algo) y porque hemos tomado la decisión de ir en pos de ello, pero muchos están habilitados para algo y sin embargo sus decisiones están lejos de Dios. Un ejemplo de ello, podemos ver a Ruth que tomó la decisión de seguir a Noemí a donde fuera y estableció un pacto con ella que se respetó hasta la misma muerte. Necesitamos pasar de la unción a la decisión, para llegar a la convicción. La iglesia está sufriendo muchos ataques hacia sus convicciones.

Juan 15:19 (LBA) “Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero como no sois del mundo, sino que yo los escogí de entre el mundo, por eso el mundo os odia”.
Juan 15:16 (NBLH) “Ustedes no me escogieron a mí, sino yo los escogí a ustedes”.

Ya no formamos parte de este sistema porque el Señor en su bendita misericordia nos escogió, es decir que nos apartaron, nos sacaron de un lugar para meternos en otro; esto a pesar de ser lo peor del mundo.

Oseas 1:2 (LBA) “Cuando por primera vez el Señor hablo por medio de Oseas, el Señor le dijo: anda, toma para ti una mujer ramera y engendra hijos de prostitución porque la tierra se prostituye gravemente, abandonando al Señor”.

Hay personas en la iglesia que están luchando por una pareja que está mal y entonces están pelando en un matrimonio que está en yugo desigual, sin embargo vemos en la escritura lo siguiente:

1 Corintios 7:14 (LBA) “Porque el marido que no es creyente es santificado por medio de su mujer, y la mujer que no es creyente es santificada por medio de su marido creyente; de otra manera vuestros hijos serian inmundos, mas ahora son santos”.

Si trasladamos esto en la figura de Cristo y la iglesia, podemos entender que nuestro Señor nos va a santificar, pues somos esa entidad femenina que estaba hecha pedazos. La palabra escoger se traduce del G1586 Eklegomai que quiere decir que fuimos escogidos del kosmos (mundo), es decir que Dios nos escogió antes de que viniéramos a este mundo. Esta mujer (iglesia) escogida del kosmos tiene cinco características y por cada una de ellas le dan cinco regalos en forma de hombres:

  1. Pobre (G4434 ptojós) acurrucarse como un indigente – le dan al evangelista para que la saque de esa condición.
  2. Necia (G3474 morós) aburrido o necio – le dan un maestro para que por medio de la enseñanza aquiete su necedad.
  3. Menospreciada (G1848 exoudsonéo) Poco, reprobar, estima, menor, menospreciable – Le dan al pastor que el hace ver su verdadero valor, que es la sangre de Cristo.
  4. Débil (G772 asdsenés) sin fuerza – Le dan al profeta.
  5. Vil (G36 agenés) sin pariente, innoble – le dan familia y paternidad, por medio de la

    cobertura apostólica.

La mujer en el libro de Oseas, la que escogen, es una Ishshá (H802) Zanún (h2183), que es adultera, idolatra, fornicaria, prostituta. En este punto debemos analizar nuestro interior y ver si hemos estado cometiendo alguno de estos pecados pues por medio de ellos se estableen pactos de sangre.

Ezequiel 16:6 (LBA) “Yo pasé junto a ti y te vi revolcándote en tu sangre. Mientras estabas en tu sangre, te dije: “¡Vive! si, te dije, mientras estabas en tu sangre: “¡Vive¡”.

Esta mujer al ser encontrada recibió muchas dádivas, que encontramos al leer el proceso de restauración que vivió, un proceso de vida.
Ezequiel 16:8 (LBA) “Entonces pasé junto a ti y te vi, y he aquí, tu tiempo era tiempo de amores; extendí mi manto sobre ti y cubrí tu desnudez. Te hice juramento y entre el pacto contigo –declara el Señor Dios– y fuiste mía”.

El tiempo de esta mujer era un tiempo de amores, de pacto, de tener intimidad con el amado. Es como cuando recibimos la ministración de Dios en el servicio y somos transformados pues

estamos en intimidad con el Señor, sin embargo al salir, los pactos antiguos quieren reclamar sus derechos y nos hacen caer, pues leemos más adelante:

Ezequiel 16:30 (LBA) ¡Que débil es tu corazón -declara el Señor Dios- cuando haces todas estas cosas, las acciones de una ramera desvergonzada!

Una de las características que tenía esta mujer es que era débil, entonces le dan un profeta para que le hablen al corazón, por eso es que Dios levantó a Oseas como un profeta para que le hablara al corazón de Israel, pero él tenía que saber en carne y hueso lo que el Señor sentía por su pueblo, por lo que tuvo que escoger a una mujer relativa a la entidad que Dios había escogido, para tener amores con ella.

La palabra débil se traduce del H535 amal, que significa inclinarse, estar enfermo, que desfallece, destruida, enferma, extenuada, inconstante. Muchas veces puede que nos sintamos cansados de la vida, y en ese momento de debilidad es donde la doctrina de la ramera puede entrar a nuestra vida, porque todo lo que nos aparte de la intimidad con Dios viene de la ramera. Si somos buenos cristianos debemos tener ojos para adentro y que el Señor nos encuentre peleando la buena batalla contra el pecado, una lucha franca contra el interior que muchas veces nos quiere gobernar. Esta mujer apostató del pacto que había hecho con Dios.

Ezequiel 16:59-60 “Porque así dice el Señor Dios: yo haré contigo como has hecho tú, que has despreciado el juramento violando el pacto. Yo recordaré sin embargo mi pacto contigo en los días de tu juventud, y estableceré para un pacto eterno”.

El Señor nos dice que a pesar de que hemos violado nuestro pacto con Él, nos recordará este pacto y lo va a restablecer para que sea un pacto eterno.

Ezequiel 16:62-63 (LBLA) Estableceré mi pacto contigo; y sabrás que yo soy el SEÑOR; [63] para que recuerdes y te avergüences, y nunca más abras la boca a causa de tu

humillación, cuando yo te haya perdonado por todo lo que has hecho—declara el Señor DIOS.

Este es un pacto de perdón, de reconciliación y de sanidad. Este pacto va a regenerar nuestro interior.

Salmo 72:14 “Rescatará su vida de la opresión y de la violencia, y su sangre será preciosa ante sus ojos”.

En el contexto de este verso vemos que antes había clamado por auxilio, porque se reconocía necesitado.
Salmo 51:14 “Líbrame de los delitos de sangre, oh Dios, Dios de mi salvación; entonces mi lengua cantará con gozo tu justicia”.

Hay personas que como hicieron un pacto de sangre se quedaron solteras y no se pudieron casar porque ese pacto de sangre les marcó la vida, pero hoy el Señor, lo quiere romper para que puedan casarse. Hay personas que se casaron pero que tenían un pacto de sangre con alguien más y han sido infelices en sus matrimonios porque existe ese pacto de sangre o que ya estando en el Señor hicieron un pacto de sangre con alguien (adulteraron), y esas personas marcaron sus vidas. Hay personas que se dedicaron a prostituirse y hacer pactos de sangre por todos lados, pero el Señor va a romper todo pacto de sangre que cualquiera de nosotros haya hecho. Por esta razón dice el salmista que se va a soltar un cántico nuevo en nuestra boca, porque el Señor nos perdonará esos delitos de sangre.

Proverbios 28:17 (LBA) “El hombre cargado con culpa de sangre humana, fugitivo será hasta muerte; que nadie lo apoye”.

El Señor nos dice que tenemos casa y nos está escogiendo para que vayamos a esa casa. Porque el derramó su sangre por muchos, para perdón de nuestros pecados.

Mateo 27:25 (LBA) “Y respondiendo todo el pueblo, dijo: ¡Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!”

Esto que se dijo en este verso fue una profecía para Israel, pero lo podemos aplicar a nuestra vida, pues muchos hicieron pactos de sangre que ahora se están viendo reflejados en sus hijos.

El poder que tenemos en nuestra mano es de compra, nos compraron, ya no somos esclavos siendo vendidos, porque el poder que tenemos es con el que nos compraron, como lo dice la escritura:

Hechos 20:28 (LBA) “Tened cuidado de vosotros y de toda la grey, en medio de la cual el Espíritu Santo os ha hecho obispos para pastorear la iglesia de Dios, la cual el compro con su propia sangre”.

El Señor nos ha dado el poder para perdonar (Efesios 1:7), un poder para reconciliar para que en todas las cosas haya paz (Colosenses 1:20), este poder es extensivo a nuestro matrimonio, para nuestros hijos, para nuestra descendencia, para nuestros padres, y todas nuestras generaciones.

Efesios 2:13 (LBLA) Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros, que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido acercados por la sangre de Cristo.

Por este nuevo pacto de sangre tenemos el poder para hablar con el Señor, poder para acercarnos confiadamente a Él. Hay poder para romper lo ancestral (1 Pedro 1:18) pues no tenemos por qué heredar los pecados de nuestros ancestros, antes bien tenemos que heredar las promesas que fueron dadas a Abraham, a David y que fueron cumplidas en Cristo Jesús.

Por medio de la Sangre de Cristo, Él nos concede diferentes poderes:

 

Tenemos el poder para santificarnos (Hebreos 13:12).

Hacernos aptos para hacer su voluntad, ya no más inutilidad, que nuestras obras sean multiplicadas y prosperadas. (Hebreos 13:20)

Entrar al Lugar Santísimo (Hebreos 10:29)

Vencer el pecado y vencer la tentación (Apocalipsis 12:10-11).

Poder para gobernar (Apocalipsis 1:5-6)

Poder para vencer la muerte (Hebreos 2:14)

Recibamos hoy los beneficios del nuevo pacto en Su sangre, sabiendo que vence todo pacto antiguo que hayamos hecho.