El perfil del profeta Jesús

Pastor Estuardo Bran

Es necesario comprender que aunque no tengamos el ministerio primario de profeta, todos somos proféticos, pues Abraham fue reconocido como profeta por Dios y somos sus hijos por la fe, por lo tanto en nuestra genética está lo profético que necesitamos activar.

Mateo 21:11 (LBLA) Y las multitudes contestaban: Este es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea.

El único profeta de oficio que no ha cometido errores es el Señor Jesucristo, por lo tanto es importante que estudiemos cómo se desenvolvió como profeta, sin menospreciar a todos los profetas que se encuentran en las Escrituras, de los cuales también debemos aprender muchas cosas. Antes de que Elías fuera levantado, habían tres grupos proféticos a su lado, Eliseo y los dos grupos de hijos de profetas que le preguntaban a Eliseo si sabía que ese día se llevarían a Elías; esto tiene una relación muy importante con nuestros tiempos, pues también estamos esperando el arrebatamiento, por lo tanto la ministración profética previa al levantamiento es muy importante, pero también en ese mover debemos tener cuidado de los falsos profetas.

Mateo 24:11 (LBLA) Y se levantarán muchos profetas falsos, y a muchos engañarán.

Dentro de los muchos que se quedarán a la gran tribulación estarán los que fueron engañados por los falsos profetas, por lo que es de suma importancia que tengamos conocimiento, discernimiento y entendimiento acerca de lo profético. La palabra griega que en este verso se traduce engaño es el G4105 planao que también significa hacer vagar, errar, extraviar, descarriar y seducir, por lo que podríamos decir que estos profetas harán todo esto con los muchos, para que la iglesia se convierta en una vagabunda, es decir que no tenga una casa espiritual donde morar. Jesús mismo tenía una casa y un lugar donde se desarrolló, por lo tanto es importante que todos aquellos que fluimos en lo profético tengamos una casa donde establecernos.

Marcos 12:24 (RVA 1989) Entonces Jesús les dijo: —¿No es por esto que erráis, porque no conocéis las Escrituras ni tampoco el poder de Dios?

Los que son susceptibles a ser engañados y convertirse en vagabundos son aquellos que desconocen las escrituras, aquello que está escrito, por lo tanto tampoco tenían rhema de parte de Dios. Es necesario que como ministros, enseñemos la palabra a las ovejas, y que ellas sean amantes de la lectura de la Biblia, pues de esa forma no serán susceptibles al engaño.

Los falsos profetas se levantan con el propósito de desviar a la iglesia con:

  1. Oráculos falsos
  2. Sueños falsos
  3. Visiones falsas
  4. Profecías falsas
  5. Interpretaciones proféticas falsas

Por lo anterior es importante que conozcamos el desarrollo del Profeta Jesús y tratemos de caminar en esa misma vía, agradando a Dios. Podemos observar en Cristo cuatro aspectos de su ministración como profeta que necesitamos adoptar para ser una iglesia profética con profetas que fluyan bajo el perfil que Dios ha dejado en su palabra. Estos aspectos son:

  1. El cumplimiento profético de su ministerio
  2. Su formación
  3. Su confirmación
  4. Su ministerio en desarrollo

El cumplimiento profético de Su ministerio:
Hechos 7:37 (RVA 1989) Este es el mismo Moisés que dijo a los hijos de Israel: Dios os

levantará un profeta como yo de entre vuestros hermanos.

En este verso Esteban recuerda la profecía que fue dada a Moisés, señalando que vio su cumplimiento cuando Cristo fue enviado a la tierra.

Deuteronomio 18:18 (RVA 1989) Les levantaré un profeta como tú, de entre sus hermanos. Yo pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mande.

Dios dejó establecido que Jesús sería este profeta que hablaría lo que Él le mandara. Esto es importante pues muchos profetas en la actualidad hablan cosas que Dios no les ha dicho, y esa palabra no solo no es espiritual, sino que trae una mezcla de humanismo que en lugar de edificar puede destruir.

Mateo 2:19-23 (LBLA) Pero cuando murió Herodes, he aquí, un ángel del Señor se apareció en sueños a José en Egipto, diciendo: [20] Levántate, toma al niño y a su madre y vete a la tierra de Israel, porque los que atentaban contra la vida del niño han muerto. [21] Y él, levantándose, tomó al niño y a su madre, y vino a la tierra de Israel. [22] Pero cuando oyó que Arquelao reinaba sobre Judea en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allá; y advertido por Dios en sueños, partió para la región de Galilea; [23] y llegó y habitó en una ciudad llamada Nazaret, para que se cumpliera lo que fue dicho por medio de los profetas: Será llamado Nazareno.

Es impresionante que en la Escritura se encontraba profetizado aún el lugar donde Jesús se establecería, por lo tanto también es importante el lugar en dónde nos desarrollamos en lo profético, dónde nos congregamos y quién nos cubre apostólicamente.

La formación de Su ministerio:
Lucas 4:16 (LBLA) Llegó a Nazaret, donde se había criado, y según su costumbre, entró en la

sinagoga el día de reposo, y se levantó a leer.

Si Cristo necesitó formación en Su ministerio, cuánto más nosotros necesitamos crianza, un lugar donde seamos formados y alimentados, pues de eso dependerá qué clase de profetas o hijos proféticos seremos, pues si fuimos alimentados con leche adulterada, debemos ser limpios de ella para que no haya mezcla en el ejercicio de la función profética. Al hablar de crianza estamos hablando de lactancia, que en un niño debería ser como mínimo de seis meses, sin embargo luego de la lactancia viene el destete, que en un ministro significa el tiempo en el que debe desprenderse de la cercanía de quien lo ha alimentado, esto con el propósito de madurar.

Jesús regresó al lugar de su crianza, esto quiere decir que no debemos olvidar la casa que nos crió, el lugar en donde fuimos alimentados pues si lo hacemos nos convertiremos en profetas errantes. Otro aspecto que podemos notar en este verso es que Jesús se congregaba, pues entró a la sinagoga; es necesario que, si anhelamos fluir en lo profético, nos congreguemos. De igual manera es importante que seamos como Jesús, que en este verso observamos que leía la escritura; alguien que profetiza debe estar constantemente leyendo la escritura para que al profetizar no se salga de los parámetros bíblicos, pues esto puede desviar a la iglesia.

Dentro de las técnicas de alimentación al seno materno, la madre debe tener sus pechos limpios (quién nos amamanta en lo espiritual es muy importante), y lavarse las manos antes de amamantar (las manos hablan de las obras, que deben coincidir con lo que se habla).

Isaías 66:11 (LBLA) para que maméis y os saciéis del pecho de sus consolaciones, para que chupéis y os deleitéis de su seno abundante.

Este es uno de los pechos que encontramos en la escritura que nos dan leche de consolación, esto es importante pues una de las funciones de la profecía es consolar (1Corintios 14:3). Si no somos alimentados por pechos de consolación en nuestro período de crianza, la palabra que hablemos no llevará consolación a la iglesia.

Isaías 28:9 (LBLA) ¿A quién enseñará conocimiento, o a quién interpretará el mensaje? ¿A los recién destetados? ¿A los recién quitados de los pechos?

Alguien que no recibió un amamantamiento adecuado no entiende la doctrina, y aunque ya esté ejerciendo la función profética debe recibir la doctrina básica.

Isaías 28:9 (CST) ¿A quién enseña la lección? ¿A quién explica la revelación? ¿A los recién destetados? ¿A los retirados de los pechos?

En esta versión, este mismo verso nos deja ver que necesitamos tener un período de crianza y lactancia para que podamos entender la revelación. Una iglesia profética necesita la revelación de la palabra.

1 Samuel 1:21-22 (LBLA) Subió el varón Elcana con toda su casa a ofrecer al SEÑOR el sacrificio anual y a pagar su voto, [22] pero Ana no subió, pues dijo a su marido: No subiré hasta que el niño sea destetado; entonces lo llevaré para que se presente delante del SEÑOR y se quede allí para siempre.

El profeta Samuel también fue amamantado por Ana, cuyo nombre significa gracia; esto significa que necesitamos ser alimentado por la gracia para que no queramos fluir en la ley. Después de ser destetado, un profeta debe permanecer en el templo, aún cuando hayan circunstancias adversas. El destete implica madurez, pues se aparta al hijo de las atenciones de su casa para que aprenda a valerse por sí mismo.

Hechos 22:8 (LBLA) Y respondí: “¿Quién eres, Señor?” Y El me dijo: “Yo soy Jesús el Nazareno, a quien tú persigues.”

Esto sucedió cuando Saulo se convirtió en Pablo; es impresionante notar que en ese tiempo Cristo ya estaba glorificado en el plano celestial, sin embargo no se olvidaba de sus orígenes, que era de Nazaret. Si el Señor nos engrandece, es importante que nunca olvidemos el lugar que nos albergó cuando éramos pequeños, el lugar donde nos amamantaron.

Lucas 2:51-52 (LBLA) Y descendió con ellos y vino a Nazaret, y continuó sujeto a ellos. Y su madre atesoraba todas estas cosas en su corazón. [52] Y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia para con Dios y los hombres.

Aquí Jesús ya tenía doce años, pero sin embargo seguía sujeto a sus padres; esto significa que alguien que fluye en lo profético debe estar sujeto a su autoridad, pues si no lo es, cuando hable ministrará rebeldía. Según vemos en estos versos, para poder crecer en sabiduría, estatura y gracia debemos ser sujetos.

La confirmación de Su ministerio:

Hechos 2:22 (LBLA) Varones israelitas, escuchad estas palabras: Jesús el Nazareno, varón confirmado por Dios entre vosotros con milagros, prodigios y señales que Dios hizo en medio vuestro a través de El, tal como vosotros mismos sabéis,

El profeta Jesús fue confirmado por Dios mismo en el ministerio. Si bien no todos somos profetas con ministerio primario, todos somos proféticos y debemos imitar aquellos aspectos del ministerio profético de Jesús el profeta.