Revelación para la familia

Pastor Abraham De La Cruz

Como sabemos la revelación es muy importante, pues nos ubica, nos muestra a dónde debemos ir, nos puede mostrar nuestro entorno y también nuestro interno. Es por ello que debemos tener la revelación de nosotros mismos y también de nuestra familia, pues todos queremos saber qué es lo que Dios tiene para nosotros, para nuestra esposa y para nuestros hijos. Veamos en las Escrituras entonces a una pareja muy especial.

Génesis 25:20-21 LBLA Tenía Isaac cuarenta años cuando tomó por mujer a Rebeca, hija de Betuel, arameo de Padán-aram, hermana de Labán arameo. 21 Y oró Isaac al SEÑOR en favor de su mujer, porque ella era estéril; y lo escuchó el SEÑOR, y Rebeca su mujer concibió.

Isaac fue un hijo de promesa, un joven temeroso de Dios, pues fue obediente, podríamos decir que hasta la muerte. Rebeca, era una mujer muy especial también pues dio más de lo que le pidieron y era muy trabajadora, pastoreaba las ovejas de su padre.

Sin embargo, en el matrimonio, hubo una situación que ellos no esperaban, pues resultó que Rebeca era estéril, pero para poder determinar que ella padecía de esta condición, tuvo que haber pasado un buen tiempo, pues no había tecnología como la actual para determinar esto. Ahora bien, consideremos que esta situación debe ser difícil y debe provocar inconformidades, pero en medio de esto Isaac lo que hizo fue ir delante de Dios para exponer su situación, con un corazón sincero y justo; el Señor lo escuchó y visitó a su esposa.

Esto nos indica que en medio de cualquier dificultad en casa debemos presentarnos delante del Señor y Él escuchará nuestras peticiones y obrará.

Este hombre preocupado por la condición de su casa va al Señor y El hace el milagro, pero ya estando embarazada, veamos lo que pasa dentro de su vientre.

Génesis 25:22 LBLA Y los hijos luchaban dentro de ella; y ella dijo: Si esto es así, ¿para qué vivo yo? Y fue a consultar al SEÑOR.

Cuando Isaac vio el problema en su casa fue delante de Dios, y de alguna forma Rebeca vio lo que había hecho su esposo, entonces al tener ella un problema hizo lo mismo que su esposo. Esto significa que lo que la cabeza de hogar haga, la esposa lo aprenderá y lo hará, es decir, que el varón tiene la responsabilidad de enseñar a su casa cómo deben buscar al Señor y cómo enfrentar los problemas que se tienen.

Debemos considerar que Rebeca había sido estéril, Dios le permite llegar a estar embarazada y los movimientos de los niños dentro del vientre hicieron que ella sintiera tanta aflicción, que tuvo ganas de morir. Esto no concuerda, porque para una mujer normalmente los movimientos de su hijo en el vientre le causan satisfacción, aunque a veces son dolorosos, ya que el niño muestra que está bien y vivo, moverse. La aflicción deber haber sido fuerte, pero fue a consultar al Señor, al igual que su esposo.

Génesis 25:23 LBLA Y el SEÑOR le dijo: Dos naciones hay en tu seno, y dos pueblos se dividirán desde tus entrañas; un pueblo será más fuerte que el otro, y el mayor servirá al menor.

En medio de situaciones complicadas o pruebas, si buscamos al Señor, Dios nos va a revelar lo que está pasando, porque a Rebeca le fue revelado lo que estaba sucediendo en su vientre y lo que sucedería después.

Los niños estaban peleando por ser el primero en nacer, es decir, por ser el primogénito y tener la bendición de la primogenitura, el primer lugar. A veces en nuestro hogar, nuestros hijos pelean por el primer lugar. Pero, debemos pedir revelación de cómo administrar la revelación que el Señor nos da referente a la vida de nuestros hijos, porque esto nos puede llevar a causar división entre ellos.

Posiblemente los niños estaban peleando dentro del vientre de Rebeca porque no tenían revelación. Si hubieran tenido la revelación de quienes eran, no hubiese habido pleito entre ellos. De igual forma en la iglesia, peleamos con los hermanos queriendo lo que tienen; su puesto, sus dones, sus talentos, pero es porque desconocemos lo que somos por falta de revelación. No debemos pelear por un privilegio, pues solo estamos mostrando que no tenemos revelación, no solo de nuestra función, sino del tiempo de Dios.

Génesis 25:24-26 LBLA Y cuando se cumplieron los días de dar a luz, he aquí, había mellizos en su seno. 25 Salió el primero rojizo, todo velludo como una pelliza, y lo llamaron Esaú. 26 Y después salió su hermano, con su mano asida al talón de Esaú, y lo llamaron Jacob. Isaac tenía sesenta años cuando ella los dio a luz.

Fueron 20 años de espera de Isaac para tener un hijo, 18 años intercediendo por el vientre de su esposa, diciéndole sus anhelos al Señor, diciéndole el anhelo de ambos de padres.

Génesis 25:27 LBLA Los niños crecieron, y Esaú llegó a ser diestro cazador, hombre del campo; pero Jacob era hombre pacífico, que habitaba en tiendas.

Esaú era muy diferente a Jacob, nuestros hijos también son diferentes, tienen diferentes características, diferentes virtudes y talentos.

Génesis 25:28 LBLA Y amaba Isaac a Esaú porque le gustaba lo que cazaba, pero Rebeca amaba a Jacob.

A Rebeca le fue revelada la situación que pasarían sus hijos. El padre se inclinaba hacia Esaú y la madre se inclinaba hacia Jacob, pero posiblemente porque sabía del futuro de ellos. Como padres debemos tener el cuidado de no hacer distinción entre nuestros hijos porque alguno de ellos tenga una cualidad o virtud diferente a los demás.

Génesis 25:32-33 LBLA Y Esaú dijo: He aquí, estoy a punto de morir; ¿de qué me sirve, pues, la primogenitura? 33 Y Jacob dijo: Júramelo primero; y él se lo juró, y vendió su primogenitura a Jacob.

Muy posiblemente Esaú no conocía de la bendición que le correspondía. Debemos enseñarle a nuestros hijos que deben apreciar las cosas que el Señor les dio. Isaac no le explicó a Esaú la bendición que era ser el primogénito y Rebeca no le explicó a Jacob la revelación que Dios le había dado. Es decir que Rebeca no supo administrar la revelación que tuvo de parte de Dios, sobre la vida de sus hijos. Los muchachos van notando la preferencia de los padres conforme van creciendo, por ello debemos ser cuidados en nuestro trato con ellos para no tener preferencias por alguno.

En este caso, ambos padres debieron enseñar a sus hijos sobre sus destinos, a Jacob enseñarle sobre cómo sobrellevar la elección de Dios, y a Esaú cómo sobrellevar lo que Dios haría con su hermano; todo con el propósito de que no hubiese rivalidad entre ellos.

Génesis 26:1-2 LBLA Y hubo hambre en la tierra, además del hambre anterior que había ocurrido durante los días de Abraham. Y se fue Isaac a Gerar, a Abimelec, rey de los filisteos. 2 Y se le apareció el SEÑOR, y dijo: No desciendas a Egipto; quédate en la tierra que yo te diré.

Debemos saber que no es el lugar donde Dios nos lleva, sino su mano la que nos prospera y guarda cuando le obedecemos. Por ello, necesitamos revelación de nuestro entorno también, porque éste puede ser el que nos conduzca a presentarnos delante del Señor y recibir la revelación de lo que Dios hará en nuestra vida y casa.

Si tenemos problemas en casa, debemos ir delante del Señor para que Él nos revele qué hará, no debemos desmayar, sino permanecer donde Dios nos ha puesto y creer que el Señor cumplirá sus promesas.

Génesis 26:23-24 LBLA De allí subió a Beerseba. 24 Y el SEÑOR se le apareció aquella misma noche, y le dijo: Yo soy el Dios de tu padre Abraham; no temas, porque yo estoy contigo. Y te bendeciré y multiplicaré tu descendencia, por amor de mi siervo Abraham.

Dios le dio promesas de prosperidad a Isaac.

Génesis 27:6-8 LBLA Rebeca habló a su hijo Jacob, diciendo: He aquí, oí a tu padre que hablaba con tu hermano Esaú, diciéndole: 7 “Tráeme caza y prepárame un buen guisado para que coma y te bendiga en presencia del SEÑOR antes de mi muerte.” 8 Ahora pues, hijo mío, obedéceme en lo que te mando.

Rebeca por el hecho de saber el destino de sus hijos, quiso ayudar al Señor, empujando a su hijo a recibir la bendición de la primogenitura. Sin embargo, no supo administrar bien la revelación que obtuvo de parte de Dios. Pero si lo vemos literalmente, Jacob engañó a su padre, se aprovechó de su debilidad, pues casi estaba ciego, para poder entregar la bendición. Debemos cuidarnos porque no por querer alcanzar la bendición de Dios, debemos caer en engaños y mentiras.

Génesis 27:41 LBLA Esaú, pues, guardó rencor a Jacob a causa de la bendición con que su padre lo había bendecido; y Esaú se dijo: Los días de luto por mi padre están cerca; entonces mataré a mi hermano Jacob.

Debemos aprender a administrar la revelación y enseñarle a nuestros hijos de igual manera, y que en medio del proceso de crecimiento de uno de ellos, si así lo revela el Señor, que los demás no sean dañados. Jacob tuvo que salir de su casa, a causa de que su hermano lo quería matar, entonces tuvo que aprender en otra casa lo que debió aprender en casa de su padre.

Ahora bien, ¿cómo debió sentirse Rebeca por lo que hizo, y también Isaac por la decisión que tomó, y que sus hijos no se quisieran?

Hebreos 11:20-21 LBLA Por la fe bendijo Isaac a Jacob y a Esaú, aun respecto a cosas futuras. 21 Por la fe Jacob, al morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró, apoyándose sobre el extremo de su bastón.

Jacob entendió que la bendición que le dio su padre tuvo frutos, y entonces pudo bendecir a sus nietos. Y entonces tuvo revelación y de igual manera que a él y su hermano, Dios eligió al menor para bendición y Efraín fue bendecido antes que Manasés, aunque José le dijo el orden de su nacimiento, pero Dios le había revelado a Jacob cómo debía bendecir a sus nietos.

Ahora bien, si por tener problemas en casa tuvimos que salir de allí, Dios quiere darnos una casa firme y estable en Cristo Jesús. Dios va restaurando nuestras vidas y corazones, hasta que todo aquello que vivimos, que nos marcó sea sanado, es como si no lo hubiésemos vivido.