El último jubileo de la iglesia

Apóstol Salomón Castro.

El último jubileo de la iglesia se debe dar previo al arrebatamiento, previo a la semana setenta de Daniel y previo a la angustia de Jacob donde somos los beneficiados.

Lucas 4:16-20 (RCB) 16 Vino a Nazaret, donde se había criado; y el día de sábado, entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer. [17] Y se le dio el rollo del profeta Isaías; y abriéndolo, halló el lugar donde estaba escrito: [18] “El Espíritu del Señor está sobre Mí, por cuanto me ha ungido para anunciar el evangelio a los pobres; me ha enviado a proclamar a los cautivos libertad, y a los ciegos recobro de la vista; a poner en libertad a los oprimidos; [19] A proclamar el año agradable del Señor, el año del jubileo”. [20] Y envolviendo el rollo, lo devolvió al ministro, y se sentó, y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en El.

Este pasaje de la Escritura nos indica que nadie podía leer esa porción, estaba reservada para aquel que tenía el Espíritu de Dios, o sea el Señor Jesucristo. Debemos creer que ha llegado el tiempo de nuestra libertad y que es el tiempo donde Dios es propicio a nuestra necesidad. Jesús le dijo a la mujer samaritana, …si bebes el agua del que yo te daré, nuca más tendrás sed y saltará una fuente de agua viva. (Juan 4:14), y hoy nos lo dice a nosotros. Es tiempo de creer que toda deuda será cancelada y no solamente material, sino también todo pecado que hayamos cometido. Como hijos de Dios podemos recibir todas sus promesas, si le creemos de corazón.

Isaías 61:1-2 (RVA) El Espíritu del Señor Dios está sobre mí, porque me ha ungido el Señor para traer buenas nuevas a los afligidos; me ha enviado para vendar a los quebrantados de corazón, para proclamar libertad a los cautivos y liberación a los prisioneros; [2] Para proclamar el año favorable del Señor y el día de venganza de nuestro Dios; para consolar a todos los que lloran,

Nótese en este pasaje que Jesús no leyó: “…y el día de venganza de nuestro Dios…” Él no continuó la lectura porque Él mismo nos dice que no nos toca recibir la venganza y tribulación y que lo que recibiremos es un tiempo de jubileo antes de ser arrebatados.

Lucas 4:21-23 (LBLA) Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura que habéis oído. [22] Y todos hablaban bien de Él y se maravillaban de las palabras llenas de gracia que salían de su boca, y decían: ¿No es éste el hijo de José? [23] Entonces Él les dijo: Sin duda me citaréis este refrán: “Médico, cúrate a ti mismo”; esto es, todo lo que oímos que se ha hecho en Capernaúm, hazlo también aquí en tu tierra.

Jesús no hizo milagros en Jerusalén porque no le creyeron, había demasiada humanidad pues no creían que Él era el verdadero Hijo de Dios, sino solo lo veían como el hijo de José.

Lucas 4:25-27 (RCB) 25 Y en verdad os digo que muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fue cerrado por tres años y seis meses, y había una gran hambre en toda la tierra. [26] Pero a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a la ciudad de Sarepta de Sidón, a una mujer viuda. [27] Y muchos leprosos había en Israel e tiempo del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue limpiado, sino Naamán el sirio,

Este pasaje nos demuestra que aunque vienen cosas duras para el mundo, tiempos de gran escases en estos dos personajes, tenemos dos figuras que nos demuestran lo terrible que será la vida en esta tierra antes del arrebatamiento, la viuda y los leprosos, sin embargo la viuda y el leproso fueron sacados de la situación difícil por un milagro del Señor. Ambas figuras se refieren a la visión profética y debemos creer que Dios ha estado restaurando lo profético.

Eliseo es figura de los ministros que vuelven con unción para ministrar en la tierra, la mujer viuda se refiere a aquella mujer sin cobertura, sin embargo al ser cubierta, Dios le quita el hambre, al igual que al leproso que fue limpio. Jesús les dijo a los diez leprosos que fueran con el sacerdote para cumplir el rito de la ley y mientras ellos iban, fueron sanados, sin embargo hubo uno que se dio cuenta que fue sano y regresó, siendo el leproso samaritano, figura de la iglesia, la cual recibirá el jubileo del Señor.

Anteriormente cuando se tenía lepra, había que cumplir con el rito de ir con el sacerdote, donde se presentaban dos palominos, uno moría y otro vivía (Levítico 14). El sacerdote le quitaba la sangre a uno de los palominos y lo vaciaba en un baldecito con agua, además de utilizar un hisopo y allí mojaban a la avecilla viva para después soltarla, como figura de que el leproso estaba sano.

Posteriormente con lo que quedaba, el sacerdote con su dedo lo rociaba siete veces. En este pasaje, hubo solo uno que regresó al ver que era sano, éste desconocía el rito por ser samaritano pero al ver que fue sano, regresó con el Señor Jesús y sus pecados le fueron perdonados. El samaritano regresó a la sangre verdadera, al “Palomino Mayor”, no necesitó de un rito de la ley porque acudió al Verdadero y Único Sanador.

Creamos que ¡la Santa Cena nos perfecciona, porque llegamos a la mesa del Señor, también entramos al Lugar Santísimo y en ese lugar hay rociamiento de la sangre, donde todo pecado se limpia y toda enfermedad es quitada por la Sangre de nuestro Señor Jesús.