El poder de amar a Dios

Apóstol Raúl Martínez.

Como hijos de Dios es necesario que entendamos que Él nos ama desde antes de la fundación del mundo, pues Dios no tiene amor, realmente Él es amor y Dios no tiene vida sino que Él es la vida.

Salmos 18:1 (RV 1960) Al músico principal. Salmo de David, siervo de Jehová, el cual dirigió a Jehová las palabras de este cántico el día que le libró Jehová de mano de todos sus enemigos, y de mano de Saúl. Entonces dijo: Te amo, oh Jehová, fortaleza mía.

En el contexto de este versículo, podemos ver que David se sentía perseguido por la muerte, sentía que el mismo infierno tenía redes en sus pies para quedar atrapado, pero lo curioso es que aún en medio de la muerte decía, “Yo te amo”. David no le dijo a Dios “mira mi conflicto… mira la prueba… mira al enemigo…”, sino su primera expresión fue de amor. Hay muchas personas que pasan luchas, batallas espirituales, batallas del alma, batallas de salud y tienden a entristecerse, preguntándole a Dios dónde está en esos momento. La pregunta debería ser ¿amamos al Señor?

Necesitamos reconocer que debemos llegar a amar a Dios, recordando que al hacerlo obedeceremos el primer mandamiento: amar a Dios con toda el alma, con toda nuestra mente y con todas nuestras fuerzas. Es importante que aún en medio de los conflictos lleguemos a amar a Dios, lo que significa relación, intimidad y comunión con Él.

Salmos 18:2 (LABLA) El Señor es mi roca, mi baluarte y mi libertador; mi Dios, mi roca en quien me refugio; mi escudo y el cuerno de mi salvación, mi altura inexpugnable.

Este versículo nos demuestra que siete son las cosas que significa Dios para el hombre que le ama:

  1. Mi Roca (mi ser elevado)
  2. Mi baluarte (lugar fuerte) Pablo fue perseguido por un enviado de Satanás, en tres

    ocasiones le pidió al Señor que reprendiera el aguijón, sin embargo Dios le contestó lo mismo las tres veces, “Bástate en mi gracia porque mi poder se está perfeccionando en la debilidad”.

  3. Mi libertador, porque no podemos enfrentar al enemigo con nuestras fuerzas.
  4. Mi Dios, mi roca.
  5. Mi escudo.
  6. Cuerno de mi salvación.
  7. Mi altura inexpugnable, lo que significa esconderse en el hueco de la mano del Señor donde nadie nos puede alcanzar.

Romanos 8:28 (RVA1960) Y sabemos que para todos los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

Propósito significa, que es algo que Dios ha puesto en marcha, es una determinación de Dios. Debemos entender que Él que empezó la buena obra en nosotros la va a perfeccionar, aunque el enemigo trabaje para botarnos de ese plan, no debemos tener dudas de las promesas de Dios. Debemos confiar en que Dios ha puesto en marcha un plan para nuestra vida, pero sabiendo que no podremos conocer ese plan si no llegamos a amarlo.

Romanos 8:29-30 (LBLA) Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que El sea el primogénito entre muchos hermanos; [30] y a los que predestinó, a ésos también llamó; y a los que llamó, a ésos también justificó; y a los que justificó, a ésos también glorificó.

Cuando no había nada creado, Dios nos conocía, de tal forma que los que fueron marcados con el número de la bestia, los que no estaban inscritos en el libro de la vida desde antes de la fundación del mundo; esto es entrar en el plan de Dios en la predestinación. Dios nos llamó, es decir que nos puso nombre para justificarnos y luego glorificarnos. Dios ha determinado terminar ese proceso dándonos un cuerpo incorruptible de gloria, pero para ello necesitamos llegar a amar a Dios.

Efesios 6:23-24 (RVA 1960) Paz sea a los hermanos, y amor con fe, de Dios Padre y del Señor Jesucristo. [24]. La gracia sea con todos los que aman a nuestro señor Jesucristo con amor inalterable. Amén.

Existe un anti-atrio del amor, a la iglesia de Éfeso se le reclamó haber olvidado su primer amor, también hay un anti-lugar santo donde se empiezan a hacer maldades cuando se enfría el amor; y existe también un anti-lugar santísimo para los que se les corrompe el amor. En estos versículos hay palabra profética: “paz sea para los hermanos”, es decir a los que fueron engendrados por la voluntad de nuestro Padre Celestial. Dios nos coloca un sello de paz, siendo eso la verdadera prosperidad. Dios quiere que estemos en paz, que estemos con amor y fe pero con una fe activa en obras.

La gracia es la influencia divina sobre el corazón de un hombre, lo que determina su estilo de vida, es decir que necesitamos la influencia del Espíritu de Dios en nuestra vida para manifestar la vida de Cristo en nosotros. No somos lo que la gente dice, no somos lo que decimos ser, somos lo que Dios dice de nosotros pues somos un vaso en las manos de Dios, un depósito de paz y de amor. Dios demanda de nosotros amor incorruptible, un amor que nadie puede contaminar, seducir o confundir. Al tener ese amor, Dios pone de su gracia en nuestra vida y nos protege del mal.

Salmos 119:132-133 (LBLA) Vuélvete a mí y tenme piedad, como acostumbras con los que aman tu nombre. [133] Afirma mis pasos en tu palabra, y que ninguna iniquidad me domine.

Dios tiene por costumbre mostrarle misericordia a los que le aman, de tal forma que si le amamos, le obedeceremos en todo tiempo y aceptaremos sus disposiciones en nuestra vida y disfrutaremos de esa maravillosa misericordia. El pensamiento de alguien que ama a Dios debe ser caminar firme en Su palabra y que ninguna iniquidad llegue a controlar su vida. En este sentido es necesario que entendamos que el problema no es la tentación, sino que la iniquidad llegue a dominar nuestra vida y es por eso que, la palabra constantemente debe bajar a nuestro corazón y saber que es útil, creyendo que Dios la envía con el propósito de advertirnos.

Salmos 119:164-166 (LBLA) Siete veces al día te alabo, a causa de tus justas ordenanzas. [165] Mucha paz tienen los que aman tu ley, y nada los hace tropezar. [166] Espero tu salvación, SEÑOR, y cumplo tus mandamientos.

Sabemos que el Salmo 119 es un acróstico de las letras hebreas, de tal forma que a este pasaje le corresponde iniciar con la letra Shin, que es figura del fuego de la revelación divina.

Es necesario que creamos que no hay tropiezos, obstáculos o ruina para los que aman a Dios; Pablo le dice a la iglesia y a Timoteo, “esto te escribo para que sepas como debes conducirte”, por lo tanto hay formas de vida que debemos seguir para agradar a Dios. Esperemos con ansias el día que el Señor nos lleve con Él y seamos glorificados, pero mientras tanto debemos cumplir sus mandamientos.

Salmos 70:4 (LBLA) Regocíjense y alégrense en ti todos los que te buscan; que digan continuamente: ¡Engrandecido sea Dios! Los que aman tu salvación.

Los que aman la salvación de Dios siempre están contentos.

Isaías 33:15-17 (LBLA) El que anda en justicia y habla con sinceridad, el que rehúsa la ganancia injusta, y se sacude las manos para que no retengan soborno; el que se tapa los oídos para no oír de derramamiento de sangre, y cierra los ojos para no ver el mal; [16] ése morará en las alturas, en la peña inexpugnable estará su refugio; se le dará su pan, y tendrá segura su agua. [17] Tus ojos contemplarán al Rey en su hermosura, verán una tierra muy lejana.

En este pasaje la Biblia nos enseña seis características de los que moraran en las alturas.

  1. El que anda en justicia
  2. El que habla con sinceridad
  3. El que rehúsa la ganancia injusta
  4. El que sacude sus manos para no retener soborno
  5. El que tapa los oídos para no oír los derramamientos de sangre.
  6. El que cierra sus ojos para no ver el mal. (Cerrar los ojos permite tener intimidad con Dios

    para no contaminarse).

Necesitamos alcanzar madurez pero esta solo se dará cuando en nuestra relación con Dios, le entreguemos nuestro corazón, sentimientos y pensamientos, y solo así contemplaremos al Rey y su hermosura.

2 Timoteo 4:8 (LBLA) En el futuro me está reservada la corona de justicia que el Señor, el Juez justo, me entregará en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.

Nadie conoce el futuro pero los que amamos a Dios si conocemos nuestro futuro pues esta corona de justicia está reservada para los que han aprendido a ser justos y a los que aman a Dios. No importa el tiempo que llevemos orando, Dios cumplirá sus promesas, solamente pidamos al Señor un amor incorruptible pues Él quiere que le amemos así como nos ama y que Su amor nos haga mantenernos en pie, aún en medio de la adversidad.