Los códigos secretos de las oraciones de Jesús

Apóstol Mario Rivera

Es importante que hablemos un poco más de la oración, ya que esta nos habla de la intimidad de nuestra relación con Dios. Las relaciones interpersonales pueden tener cuatro niveles: la relación casual, el compañerismo, la relación familiar y luego la intimidad de esposos, que es figura de la relación que debemos alcanzar con el Señor Jesús, pues somos Su Amada. En una relación de esposos es indispensable que haya comunicación, por lo tanto no podemos decir que tenemos una relación con Dios si no nos comunicamos con Él por medio de la oración, que no es un don sino una disciplina que se desarrolla en la medida en que nos comunicamos con Dios.

En la Biblia casi no encontramos las palabras que el Señor Jesús dijo cuando oraba, pues cuando Él enseñó a orar por medio del llamado “Padre Nuestro”, no era un patrón a repetir sino una muestra de los elementos que debe contener nuestra oración. Jesús era un hombre de oración pues constantemente encontramos pasajes donde se nos dice que Él se apartaba para orar pero no quedó registro de sus palabras, sino salvo en pocas ocasiones, una de ellas en el siguiente pasaje:

Marcos 14:34-36 (LBLA) Y les dijo: Mi alma está muy afligida, hasta el punto de la muerte; quedaos aquí y velad. [35] Adelantándose un poco, se postró en tierra y oraba que si fuera posible, pasara de El aquella hora. [36] Y decía: ¡Abba, Padre! Para ti todas las cosas son posibles; aparta de mí esta copa, pero no sea lo que yo quiero, sino lo que tú quieras.

Es casi al final de Su ministerio que las oraciones de Cristo quedaron registradas, por lo que solo es por medio de la revelación que obtendremos ese nivel de intimidad en nuestra comunicación con Dios. Lo que no se ocultó en las escrituras fueron los lugares donde Jesús oraba y en la escritura podemos ver por lo menos tres lugares en donde Jesús lo hacía constantemente, en donde encontramos esos códigos secretos que nos muestran los peligros a los que nos enfrentaremos, y de los cuales nos libraremos por medio de la oración. Estos tres lugares son:

  1. El monte de la Tentación
  2. El monte de Galilea
  3. El jardín del Getsemaní

1. El monte de la Tentación

Mateo 4:1-2 (LBLA) Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. [2] Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, entonces tuvo hambre.

Jesús oró durante esos cuarenta días, pues el ayuno implica estar en comunión con Dios, por lo tanto podemos decir que en ese lugar fue donde Jesús más oró. Todos en algún momento de nuestra vida estamos en peligro de caer en tentación, pues Satanás la utiliza porque sabe que en un porcentaje muy alto la gente va a pecar, sin embargo la Biblia declara que no vendrá sobre nosotros una tentación sin que se nos presente también la salida (1 Corintios 10:13), que es la oración.

Mateo 6:13 (LBLA) “Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal. Porque tuyo es el reino y el poder y la gloria para siempre jamás. Amén.”

En nuestras oraciones siempre debemos considerar el suplicar al Señor que nos ayude a enfrentar la tentación para no pecar.

Mateo 26:40-41 (LBLA) Vino entonces a los discípulos y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Conque no pudisteis velar una hora conmigo? [41] Velad y orad para que no entréis en tentación; el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil.

La Biblia promete que el diablo no utilizará sus poderes sobrenaturales para tentarnos pues dice que no vendrá sobre nosotros una tentación que no sea humana (1 Corintios 10:13), estas serán dirigidas a nuestra humanidad, en las partes de nuestra vida donde la tentación tiene injerencia.

El blanco de las tentaciones:

La tentación es enviada de parte del enemigo para atacarnos de diferente forma. Primero nos ataca en lo físico, pues afecta los químicos que regulan nuestras emociones y el placer humano, (el más común es la dopamina), de tal forma que toda tentación trabaja nuestra necesidad de sentir deleite, es decir que ninguna tentación causará repudio a nuestro sentidos. Es por eso que la mayoría de los creyentes pecan, pero a nosotros Dios nos está dando la salida en la oración para que podamos sojuzgar esos químicos del placer y entregarlos a los pies de Cristo. Jesús fue tentado en todo pero no se encontró en Él pecado, por lo tanto Él nos puede socorrer cuando somos tentados.

Cuando somos tentados constantemente y no buscamos ayuda en la oración, nuestro dominio propio se desgasta, es por eso que Satanás intentó por 40 días tentar a Jesús. La capacidad de decir no, se encuentra en la corteza pre-frontal del cerebro y, según estudios científicos, al sufrir desgaste, esta tarda dos años en recuperarse naturalmente; sin embargo por medio de la oración la podemos recuperar inmediatamente.

La tentación también afecta el lado imaginario de nuestro cerebro, de tal forma que antes de cometer el pecado, nuestro cerebro comienza a planificarlo. Después de esto llega a afectar nuestro corazón, en lo físico, de tal forma que el magnetismo que este produce se modifica y esto puede hacer que nos sintamos atraídos físicamente por alguien que padece tentaciones similares y está afectado de la misma forma, aún sin necesidad de hablar.

La palabra tentación se traduce del G3986 peirasmos que también significa oponer a prueba por experimento; intento ocasionado por los deseos o las circunstancias externas y también puede definirse como un estímulo que induce a obrar mal o un impulso repentino que excita a hacer una cosa. Jesús fue tentado en todo, pero en el monte de la tentación el enemigo lo tentó con tres situaciones específicas:

1. Abusar del don de Dios para satisfacer necesidades personales:

Mateo 4:3-4 (LBLA) Y acercándose el tentador, le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. [4] Pero El respondiendo, dijo: Escrito está: “NO SOLO DE PAN VIVIRA EL HOMBRE, SINO DE TODA PALABRA QUE SALE DE LA BOCA DE DIOS.”

Satanás le puso esta tentación porque sabía que si Jesús hacía uso de los poderes de Su divinidad hubiera podido convertir las piedras en pan. Era lógico que Jesús tuviera hambre después de 40 días de no comer; de la misma forma nosotros también tenemos necesidades pero no podemos manipular o comerciar con el don que Dios nos dio para saciarnos, sin importar cuál sea este don. No podemos permitir que el enemigo manipule ese químico del placer y nos lleve a manipular la unción que Dios ha derramado sobre nosotros.

2. Abusar del cuerpo para nuestro propio deleite:

Mateo 4:5-7 (LBLA) Entonces el diablo le llevó a la ciudad santa, y le puso sobre el pináculo del templo, [6] y le dijo: Si eres Hijo de Dios, lánzate abajo, pues escrito está: “A SUS ANGELES TE ENCOMENDARA”, y: “EN LAS MANOS TE LLEVARAN, NO SEA QUE TU PIE TROPIECE EN PIEDRA.” [7] Jesús le dijo: También está escrito: “NO TENTARAS AL SEÑOR TU DIOS.”

Esta es la segunda tentación que le presentó el enemigo; como parte de la amada del Señor, no podemos abusar de nuestro propio cuerpo pues es templo y morada del Espíritu Santo, por lo tanto no debemos involucrarlo en cosas que lo pueden afectar. Una de las situaciones que afectan nuestro cuerpo es la fornicación, que se menciona 26 veces en las epístolas; es impresionante que el valor en gematría bíblica de la palabra YHWH también es 26, y ese nombre fue puesto sobre un monte a través de una estructura que era el templo, que tiene la figura de un hombre acostado.

Nuestro cuerpo es del Señor y es valioso, por lo tanto lo debemos alimentar bien, siendo cuidadosos con lo que comemos, apartándonos de vicios, reposando adecuadamente y ejercitándonos para mantenernos saludables, pues la gloria que viene sobre nosotros es mayor a la que vino en el pasado, por lo cual necesitamos que nuestro cuerpo este listo para recibirla.

1 Corintios 3:17 (RV 1909) Si alguno violare el templo de Dios, Dios destruirá al tal: porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.

El Señor quiere enviar Sus espíritus ministradores sobre nosotros pero necesitamos que nuestro receptáculo este preparado.

3. Abusar de la autoridad para beneficio personal:

Mateo 4:8-10 (LBLA) Otra vez el diablo le llevó a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, [9] y le dijo: Todo esto te daré, si postrándote me adoras. [10] Entonces Jesús le dijo: ¡Vete, Satanás! Porque escrito está: “AL SEÑOR TU DIOS ADORARAS, Y SOLO A EL SERVIRAS.”

En otras palabras el enemigo le estaba diciendo al Señor que, si le adoraba, lo haría popular y admirado. Al abusar de la autoridad que Dios nos ha dado para obtener un beneficio personal, convertiremos esa autoridad en algo ilegal. La verdadera autoridad no se impone sino se reconoce, de tal modo que es nuestra responsabilidad completa el reconocer a nuestra cobertura y, si cubrimos a otros, nuestra responsabilidad es bendecirles.

Las tentaciones producen deleite y placer pero solo con la oración pueden ser destruidas, de tal forma que si estamos pasando por una, no la dejemos en secreto, sino pidamos ayuda para poderla vencer, pues de lo contrario seremos desgastados en nuestra capacidad de decir no.

 
 

La oportunidad llamada Shení

Apóstol Mario Rivera.

Por mucho tiempo hemos aprendido la importancia que tiene la Mesa del Señor, sus beneficios y significado de cada elemento, por lo que hemos entendido la bendición que recibimos cada vez que nos acercamos a ella, que podemos resumir en una nueva oportunidad. El Apóstol Pablo explica que al no saber discernir el cuerpo del Señor, se pueden sufrir las consecuencias de estar debilitado, enfermo o morir (1Corintios 11:30), pero si le aplicamos a esto la respectiva contraparte positiva podemos afirmar que al hacerlo correctamente, el que está debilitado recibe fortaleza, el que llega enfermo puede recibir salud y el que tiene alguna cosa en su vida que ha estado muriendo, puede recibir nuevamente vida.

Pablo también dice (1Corintios 11:24-25), que debemos comer el pan y beber la copa en memoria de Jesús; la palabra memoria se traduce del griego anamnésis que también se utiliza para hablar de el historial clínico de un placiente; eso significa que cuando nos acercamos a la mesa del Señor le debemos presentar todas nuestras debilidades, pues en el pan y el vino Dios nos ministrará para recibir una nueva oportunidad.

2 Crónicas 30:1-3 (LBLA) Entonces Ezequías envió aviso por todo Israel y Judá, y también escribió cartas a Efraín y a Manasés, para que vinieran a la casa del SEÑOR en Jerusalén a fin de celebrar la Pascua al SEÑOR, Dios de Israel. [2] Pues el rey y sus príncipes y toda la asamblea en Jerusalén habían decidido celebrar la Pascua en el mes segundo, [3] porque no la habían podido celebrar a su debido tiempo, pues los sacerdotes no se habían santificado en número suficiente, ni el pueblo se había reunido en Jerusalén.

Ezequías intercedió para que la pascua pudiera celebrarse en otra fecha, pues no se había podido celebrar en la fecha original (el 14 de 2 según Éxodo12), por la falta de santificación de los sacerdotes, pues en esa condición la ofrenda del cordero no sería aceptada.

2 Crónicas 30:4-5 (LBLA) Y esto pareció bien a los ojos del rey y de toda la asamblea. [5] Así que proclamaron un decreto para hacer correr la voz por todo Israel, desde Beerseba hasta Dan, para que vinieran a celebrar la Pascua al SEÑOR, Dios de Israel, en Jerusalén. Porque muchos no la habían celebrado como estaba escrito.

Dios establece leyes que nadie puede mover, pero en Su soberanía y por Su misericordia accedió a celebrar la pascua en otra fecha. Muchos tal vez no han podido acerarse a la mesa porque saben que este requisito de purificación en la pascua fue trasladado al Nuevo Pacto, pues antes de tomar el vino y el pan debemos examinarnos a nosotros mismos, pero Dios nos da una nueva oportunidad. Dios en Su soberanía muestra también su flexibilidad para que aquellos que tienen la necesidad de acercarse a la Mesa lo puedan hacer y sean transformados.

Ezequías envió cartas para que la pascua fuera celebrada el 14 de Iyar, que es el segundo mes. La palabra Pascua se traduce del H6453 pesakj que significa pasar sobre, pasar de largo, exención o liberación de juicio; esto quiere decir que en la pascua se quitan los juicios, aquello que nos condena y señala las faltas que hemos cometido. La palabra Pascua también es mencionada en el Nuevo Testamento (1Corintios 5:8, 11:27) ya no como una celebración ritual sino como una fiesta representada en Cristo.

Ezequías no fue el que cambió la fecha de la pascua, sino que lo hizo basado en que Dios ya lo había instituido:

Números 9:1-5 (LBLA) El SEÑOR habló a Moisés en el desierto del Sinaí, en el primer mes del segundo año de su salida de la tierra de Egipto, diciendo: [2] Que los hijos de Israel celebren la Pascua a su tiempo señalado. [3] En el día catorce de este mes, al atardecer, la celebraréis a su tiempo señalado; la celebraréis conforme a todos sus estatutos y conforme a todas sus ordenanzas. [4] Mandó, pues, Moisés a los hijos de Israel que celebraran la Pascua. [5] Y celebraron la Pascua en el mes primero, en el día catorce del mes, al atardecer, en el desierto de Sinaí; tal como el SEÑOR había ordenado a Moisés, así lo hicieron los hijos de Israel.

Se cree que Israel acampó dos años en las faldas del monte Sinaí, antes de emprender su peregrinación en el desierto, y fue allí donde Dios le dio todas las ordenanzas a Moisés; Dios estableció la fecha y la forma en que debía celebrarse la Pascua, pero dentro del pueblo de Israel habían algunos que no podrían celebrarla. Lo mismo sucede con la Santa Cena, pues muchos sintiéndose acusados por el enemigo, y llenándose de temor se abstienen de participar, pero Dios siempre da una segunda oportunidad.

Números 9:6-11 (LBLA) Pero había algunos hombres que estaban inmundos por causa de una persona muerta, y no pudieron celebrar la Pascua aquel día. Y vinieron ante Moisés y Aarón aquel día, [7] y aquellos hombres les dijeron: Aunque estemos inmundos por causa de una persona muerta, ¿por qué se nos impide presentar la ofrenda del SEÑOR en su tiempo señalado entre los hijos de Israel? [8] Entonces Moisés les dijo: Esperad, y oiré lo que el SEÑOR ordene acerca de vosotros. [9] Y habló el SEÑOR a Moisés, diciendo: [10] Habla a los hijos de Israel y diles: “Si alguno de vosotros o de vuestros descendientes está inmundo por causa de un muerto, o anda de viaje lejos, puede, sin embargo, celebrar la Pascua al SEÑOR. [11] “La celebrarán a los catorce días del segundo mes, al atardecer; la comerán con pan sin levadura y hierbas amargas.

Lo que contaminaba a estos hombres era haber tenido contacto con un muerto o estar lejos (Levítico 21:11). Sin embargo Dios da otra oportunidad a aquellos que por la contaminación con algo que mata, no necesariamente físicamente sino espiritualmente, o se han alejado o se han sentido lejanos de la comunión con Él, para que se acerquen. Shení es entonces una segunda oportunidad.

Oportunidad se puede traducir de los siguientes vocablos griegos:
– G2120 eukairia : ocasión favorable, oportunidad, un tiempo apropiado
– G2122 eukairos: oportunamente, tiempo; cuando el tiempo es propicio, cuando es oportuno
– G2540 kairos: tiempo fijo o apropiado: oportunidad, sazón, tiempo, momento oportuno, tiempo favorable, tiempo señalado, temporada, estación, época.

Dios nos puede dar una segunda oportunidad en el área que lo necesitemos, ya sea en lo financiero, en la relación matrimonial, en la relación con los hijos, etc. Ezequías sabía que Dios da segundas oportunidades, pues él mismo lo había experimentado cuando Isaías le profetizó que iba a morir, sin embargo él clamó y trajo a memoria del Señor todas las cosas que había hecho, con las que lo había agradado, por lo cual Dios vio sus lágrimas y le concedió quince años más de vida

(1Reyes 20:1-6). La palabra shení (H8145) significa una segunda oportunidad; dando a entender que no todo está perdido, que nunca es tarde, que se puede corregir, que queremos cambiar. Esta segunda oportunidad fue dada a aquellos que se habían contaminado por tener contacto con un muerto y los que estaban lejos.

Contacto con un muerto:

  • La iglesia de Sardis, que tenía nombre de que vivía pero estaba muerta ( Apocalipsis 3:1), nos habla de que puede ser que nuestro testimonio haya sido dañado por algo que hicimos, de lo cual ya nos arrepentimos y apartamos, pero que todavía la gente y el enemigo nos sigue etiquetando con eso, pues nuestro nombre “quedó manchado”. Dios puede restaurar nuestro nombre porque para el que quiere restauración siempre habrá una segunda oportunidad. El buen nombre es más valioso que las muchas riquezas (Proverbios 22:1).
  • La que se entrega a placeres desenfrenados está muerta (1Timoteo 5:6), si alguien está en esta condición pero anhela una segunda oportunidad, Dios se la puede dar (Efesios 5:14).

    Solo en el evangelio de Lucas se narra que Jesús dijo que debían comer el pan y tomar el vino “en memoria de Él”; Lucas era médico e incluyó este término que, como ya dijimos anteriormente, es como presentando el historial médico de la persona. Nuestra información es valiosa para que Cristo nos pueda diagnosticar, no porque Él no nos conozca, sino porque quiere que nosotros confesemos aquellas cosas que nos afectan y a cambio Él nos dará las memorias de Su Cuerpo, y en Su Sangre, es decir que cambiará nuestra genética.

    Estar lejos:
    Lucas 15:13 (LBLA) No muchos días después, el hijo menor, juntándolo todo, partió a un país

    lejano, y allí malgastó su hacienda viviendo perdidamente.

    El hijo pródigo se alejó de la casa del Padre, y cuando llegó a una condición miserable se dio cuenta que necesitaba una segunda oportunidad.

    Isaías 39:3 (LBLA) Entonces el profeta Isaías vino al rey Ezequías, y le dijo: ¿Qué han dicho esos hombres y de dónde han venido a ti? Y Ezequías respondió: Han venido a mí de un país lejano, de Babilonia.

    El país lejano es Babilonia; esta ejerce una influencia diferente a la de Egipto que simboliza la esclavitud, pero Babilonia simboliza el cautiverio. Egipto hace esclavos por medio de cadenas, capataces, duros trabajos, mete a la cárcel, etc.; Babilonia no hace nada de esto, pues aquellos que fueron llevados cautivos no sufrían ninguno de estos vejámenes pero no se podían ir de aquel lugar. Esto es figura de aquellos que están “libres aparentemente”, pero se encuentran cautivos en sus pensamientos; por ejemplo no han podido ser libres de la amargura que fue provocada por una injusticia que constantemente viene a su mente, reviviendo el dolor que sintieron; pensamientos que nos hacen creer que no podemos perdonar. Estas circunstancias definitivamente nos pueden alejar.

2 Corintios 10:4-5 (LBLA) porque las armas de nuestra contienda no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas; [5] destruyendo especulaciones y todo razonamiento altivo que se levanta contra el conocimiento de Dios, y poniendo todo pensamiento en cautiverio a la obediencia de Cristo,

Una de estas armas es la Santa Cena, que hace que estos pensamientos cautivos sean destruidos. Un pensamiento cautivo tiene cinco facetas:

  1. No poder olvidarlo, constituyéndose en una batalla mental cíclica.
  2. Te lleva a hacer más grande el problema.
  3. Te hace crear más imágenes negativas por medio del prejuicio y la victimización.
  4. Te hace crear memorias o recuerdos falsos, dañando nuestra imaginación.
  5. No te permite cambiar tu vida, establece limitaciones.

Todo aquello que nos aleja será cortado en la segunda oportunidad shení que Dios nos está dando por medio de la Santa Cena.