Subiendo de la tierra

Apóstol Sergio Enríquez.

Los hijos de Isacar eran expertos en discernir los tiempos y en saber qué hacer. A veces se confunde en saber qué hacer en un tema propiamente devocional, aunque un tema devocional también es importante porque es necesario saber qué hacer en nuestra vida cotidiana. Pero para adentrarnos propiamente en el estudio de esta oportunidad, vamos a introducirnos diciendo que no podemos ignorar que todos los escenario escatológicos siguen avanzando, por ejemplo, en lo que va del año, la Tierra ha sufrido varios miles de terremotos considerados como tal; por otro lado el ambiente político en Estados Unidos de América se sigue poniendo cada vez más tenso al grado existe serias acusaciones entre los candidatos a la presidencia que serian determinantes para que aquella nación determine finalmente por quién votará, obviamente que no estamos hablando de política sino que aquello es un evento que alcanzará a la Iglesia con serias implicaciones.

Pero entonces de esa forma podemos seguir mencionando muchos acontecimientos que conforman cada uno de los 6 escenarios que oportunamente los hemos abordado; con la diferencia que hoy parecería que se están terminando de llenar los escenarios con lo que les faltaba.

Entones lo más importante es saber qué hacer con el hecho que el arrebatamiento está muy cercano, consecuentemente la venida secreta del Señor Jesucristo, aunque muchos se levanten para decirnos que no hay arrebatamiento, no hay tribulación, etc. Los que se atreven a decir eso y muchas otras cosas, dicen que el día y la hora nadie la sabe; pero si analizamos detenidamente ese versículo, podemos decir que en aquel momento Jesús no lo sabía pero no dijo que nadie lo sabría; para ese preciso momento ciertamente sólo el Padre lo sabía, porque Jesús solamente estaba exaltado, pero ahora ya está en Su naturaleza divina y sí lo sabe, por consiguiente la Iglesia novia, la que se casará con El, lo llegará a saber pero no para enseñarlo desde un púlpito, sino que será algo que cada uno sabrá en secreto unos días antes que eso suceda.

Éxodo 1:10 (T99) Vamos, seamos más astutos que ellos para que no se multipliquen, y sea que en caso de guerra, se una también él a nuestros enemigos y luchen contra nosotros, y suban de la tierra”.

Con este versículo podemos ver que si hay alguien que está interesado en que la Iglesia no participe del arrebatamiento, es el diablo, para lo cual está ofreciéndole muchas cosas al pueblo de Dios para que no subamos de la Tierra; por eso es necesario que amemos la verdad de Dios para que no seamos engañados y estemos seguros que dentro de poco tiempo nos iremos de aquí rumbo al tribunal de Cristo y después rumbo a las bodas del Cordero. Muy lamentablemente el engaño ha alcanzado incluso a ministros primarios que después de haber enseñado acerca de la venida del Señor, un día empezaron a decir que el Señor Jesucristo no viene ni en 400 años, ¿cómo fueron engañados? Puede ser de muchas formas, lo que sabemos con todo el corazón es que el Señor sí viene muy pronto aunque haya burladores como lo señala la Biblia.

Por esa razón lo que mejor podemos hacer hoy es ceñirnos los lomos del entendimiento para seguir amando la venida del Señor Jesucristo y que creamos a Sus promesas que mientras estemos en la Tierra, subiremos cuando escuchemos la trompeta de Dios, por eso en el sentido 

espiritual es necesario que tengamos nuestro oído debidamente agudizado porque solamente los que hayamos desarrollado ese sentido, somos los que escucharemos cuando el Señor nos diga que la hora de subir ha llegado.

Éxodo 24:12 (LBA) Y el SEÑOR dijo a Moisés: Sube hasta mí, al monte, y espera allí, y te daré las tablas de piedra con la ley y los mandamientos que he escrito para instrucción de ellos.

Una de las cosas que debemos hacer para una práctica espiritual cuando llegue el momento en que debemos subir; es subir al monte a recibir las instrucciones para nuestra vida, acerca de lo que necesitamos hacer mientras terminamos de ser equipados. A este respecto y viendo este versículo, debemos saber que existen mandamientos del Padre, mandamientos del Hijo y mandamientos del Espíritu Santo. Los mandamientos del Padre son lo que conocemos como los 10 mandamientos, los del Hijo los podemos ver en los evangelios cuando Jesús enseña las ampliaciones de los 10 mandamientos; y los del Espíritu Santo debemos recibirlos en cada oportunidad que subamos al monte.

Éxodo 34:2 (LBA) Prepárate, pues, para la mañana, y sube temprano al monte Sinaí, y allí preséntate a mí en la cumbre del monte.

Después de 10 capítulos, vemos que Moisés había roto las tablas y habían sucedido muchas cosas, incluso había hecho que los israelitas bebieran oro líquido; pero el punto es que Moisés ya había recibido las tablas. Esto tipifica el momento cuando somos aceptos por Dios, empezamos a caminar en el cristianismo y de pronto empezamos a pecar otra vez deliberadamente. Pero entonces Dios pone el arrepentimiento en nuestro corazón y es entonces cuando El nos llama para que volvamos a subir como lo hizo con Moisés, y entonces nos vuelva a instruir para que descendamos con Su mandamiento y lo hagamos rhema en nuestra vida para que no volvamos a pecar.

Quizá el ejemplo más claro que podemos ver en este momento es el pecado que cometió David con Betsabé; conocemos la historia y de pronto vemos en la Biblia que ella le habla a Salomón y empieza diciéndole: hijo de mis votos (Proverbios 31:2); eso nos deja ver que en algún momento hubo arrepentimiento por el adulterio que cometió con David, que incluso le costó la vida de su esposo Urías; pero el punto es que Dios la escuchó y vemos quién fue Salomón, es considerado el hombre más sabio sobre la Tierra.

Números 20:25 (BNC) Toma a Aarón y a su hijo Eleazar y sube con ellos al monte Hor…

Cuando subimos al monte vemos cómo es que Dios permite que asimilemos el cambio sacerdotal. Esto lo podemos ver cuando en las congregaciones o misiones cristianas hay un cambio de pastor general y lo que las ovejas necesitan es subir al monte de Dios para asimilar ese cambio, en caso contrario, por no subir constantemente a recibir la instrucción de Dios, podríamos dejar de recibir las bendiciones que el Señor ha determinado para nuestra vida en los cambios que El tiene 

considerados. Recordemos que Dios siempre tendrá nuevas y mejores bendiciones dispuestas a que las recibamos si tenemos Su revelación al subir al monte, en caso contrario, estaríamos en peligro de quedarnos incluso sin congregación porque al no asimilar los cambios de Dios, simplemente los rechazando y si rechazamos lo que Dios desea que hagamos, estamos fuera porque el que no es con Dios es contra El.

Recordemos que somos el fruto del sufrimiento del Siervo amado descrito en el libro del Profeta Isaías que murió por nosotros; de tal manera que no tenemos nada que decir en contra de Su instrucción; hoy tenemos la promesa de vida eterna cuando subamos de la Tierra, si le creemos, lo alcanzaremos a vivir.

Números 27:12 (LBA) Entonces el SEÑOR dijo a Moisés: Sube a este monte Abarim, y mira la tierra que yo he dado a los hijos de Israel.

Este es el momento cuando moriría Moisés; es el momento entonces cuando debemos morir a nosotros mismos, a nuestros deseos y pasiones para hacer totalmente la voluntad de Dios porque en breve escucharemos esta voz diciéndonos:

Apocalipsis 4:1 (LBA) Después de esto miré, y vi una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que yo había oído, como sonido de trompeta que hablaba conmigo, decía: Sube acá y te mostraré las cosas que deben suceder después de éstas.

Publicado en Apóstol Sergio Enríquez.

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