Sanando la memoria

Apóstol Sergio Enríquez.

Cuando hablamos de fiesta, sabemos que existe un principio, un final, un reinicio, etc., de tal manera que en este mes no habrá ninguna necesidad que estemos volteando a ver las fiestas del mundo, contrarias al corazón de Dios porque El ha puesto en nuestro corazón que le celebremos fiesta que fluya directamente del corazón para blindarnos de todo aquello con que el mundo es herido en su alma. Por eso es necesario que entonces consideremos lo escrito en la Biblia:

Isaías 43:18 (LBA) No recordéis las cosas anteriores ni consideréis las cosas del pasado.
Isaías 46:9 (LBA) Acordaos de las cosas anteriores ya pasadas, porque yo soy Dios, y no hay

otro; yo soy Dios, y no hay ninguno como yo…

¿CUÁNDO Y QUÉ RECORDAR?

Cuando analizamos el contexto de la Biblia acerca de estos versículos, vemos que Dios ordena que no recordemos unas cosas y que recordemos otras; dejar lo que haya que dejar atrás y retomar lo que en algun momento pudimos haber dejado, por ejemplo: a los israelitas les dijo que se recordaran que habían sido esclavos en Egipto, pero el propósito era para no volver a los mismo de donde Dios los sacó.

Hebreos 10:3 (LBA) Pero en esos sacrificios hay un recordatorio de pecados año tras año. Cuando los israelitas llevaban los sacrificios, era para que recordaran el pecado que los acusaba.

2 Pedro 1:9 (LBA) Porque el que carece de estas virtudes es ciego o corto de vista, habiendo olvidado la purificación de sus pecados pasados.

En Hebreos señala que en el Antiguo Pacto los hebreos llevaban su sacrificio para recordar su pecado, pero después Pedro dice que debemos recordar de lo que Dios nos libró, cómo nos purificó. Lamentablemente algunas personas se sienten orgullosas de los pecados que cometieron cuando estaban en el mundo, principalmente cuando son de tipo sexual, muchos presumen de haber sido muy agraciados y eso les permitió tener muchos pretendientes, cuando la realidad es que estaban endemoniados y por eso atraían al sexo opuesto. Aunque también existen pecados vergonzosos, quizá alguien sin tener necesidad de nada, era cleptómano, robaba solo por no dejar de hacerlo; otro pecado es que quizá alguien estuvo en la cárcel del homosexualismo y lo que menos quiere es recordar hasta donde cayó; en lugar de eso es mejor recordar la purificación que Dios hizo por cada uno de nosotros sin importar el pecado en el que hayamos caído.

1 Corintios 11:24-25 (LBA) …y después de dar gracias, lo partió y dijo: Esto es mi cuerpo que es para vosotros; haced esto en memoria de mí. 25 De la misma manera tomó también la copa después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto cuantas veces la bebáis en memoria de mí.

Una de las bendiciones que podemos alcanzar en la mesa del Señor es que nuestra memoria es sanada de todo lo que en algun momento permitimos que nos encarcelara o esclavizara. Quizá de pronto sentimos un olor o sabor y eso nos hace recordar cosas de nuestro pasado y simultáneamente llega a nuestro corazón un sentimiento de dolor; pero lo que Dios desea es que cuando comamos del pan y bebamos del vino, Su cuerpo y sangre; todo recuerdo del pasado dejará de causarnos dolor porque en Su mesa encontramos consuelo, de tal manera que no se eliminarán los recuerdos, sean bueno o malos, pero no causarán ningún efecto en nuestro corazón porque nuestra memoria ha sido sanada porque Su sacrificio nos ha hecho libres de toda causación, de todo aquello que nos provoca dolor en el corazón y alma.

Aquí podría surgir una interrogante: ¿habrá sacrificio más grande que cause dolor, de aquel con el que Jesús nos ha hecho libres?, no lo hay, por eso el Señor nos dice que nos acordemos de El y que nuestra memoria sea sanada de en el nombre de Jesús, de todo mal recuerdo.

Publicado en Apóstol Sergio Enríquez.

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