Sanando la memoria 2

Apóstol Sergio Enríquez.

El hecho de acercarnos a la casa de Dios, nos puede hacer experimentar situaciones extraordinarias; más aun cuando nos acercamos a la mesa del Señor porque estamos delante de la carne y la sangre del Señor, la cual cuando la comemos y tomamos respectivamente; si hemos tenido fe para los efectos que podemos alcanzar, tendremos cambios inimaginables que nos llevarán por caminos que nunca imaginamos que andaríamos. Es por eso que cuando participamos entonces de la mesa del Señor, nuestra memoria puede tener un cambio asombroso, considerando que podemos tener un poder en la memoria afectándonos en lo positivo o en lo negativo y eso puede repercutir en nuestra alma, de tal manera que si nuestra memoria se activa con algún olor o con el hecho de pasar por algún lugar; podría incluso manifestar las cadenas que aun podríamos tener; pero cuando nos apropiamos de las palabras de Dios, todo eso cambia.

1 Corintios 11:24-25 (LBA) y después de dar gracias, lo partió y dijo: Esto es mi cuerpo que es para vosotros; haced esto en memoria de mí. 25 De la misma manera tomó también la copa después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto cuantas veces la bebáis en memoria de mí.

Lo que Dios nos está diciendo aquí es que el hecho de estar delante de Su mesa es que a pesar de haber cometido muchos pecados; lo que Dios nos pide es que tengamos memoria de lo que El hizo en la cruz del calvario para salvación de nuestra vida y que Su sacrificio está muy por encima de cualquier cosa que hayamos hecho en la vida; con el propósito que si bien es cierto que quizá no lo podremos desprender de nuestra memoria, no tendrá ninguna repercusión.

Podríamos tener una contradicción al pensar que si estamos siendo limpios de cualquier mal recuerdo, ¿por qué seguimos recordándolo en algún momento?, pero realmente el punto es que quizá lo recordemos sin que eso nos cause daño alguno; es como una cicatriz, la llevamos y la vemos pero no nos causa dolor, quizá nos hace recordar lo que hicimos por lo cual la tenemos, pero todo estará en un pasado que no volverá a causarnos dolor. Por eso necesitamos renovar los pensamientos de nuestro cerebro, con el propósito que toda nuestra vida sea renovada también.

Romanos 12:2 (LBA) Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto.

Aquí vemos que para ministrar y bendecir la memoria, debemos darle cosas nuevas cada día; pero eso nos hace ver que dice la Biblia que no hay nada nuevo bajo el sol; pero eso sucede cuando estamos en el Atrio; de tal manera que cuando somos trasladado de dimensión para estar en el Lugar Santo, ya no estamos bajo el sol, tenemos sombra de pieles de carnero, teñidas de rojo y pieles de tejón; ahí es donde empiezan a verse cosas nuevas y empezamos a tener la renovación de nuestros pensamientos y memoria. Por eso dice la Biblia que alcanzaremos a ver cosas que ojo no vio ni oído oyó; son cosas nuevas, pero para eso necesitamos tener la renovación de nuestra mente y que logremos alcanzar a tener la memoria de Cristo, los pensamientos del Señor y así entonces pensar y caminar como El.

Cantares 5:2 (LBA) Yo dormía, pero mi corazón velaba, ¡Una voz! ¡Mi amado toca a la puerta!”Ábreme, hermana mía, amada mía, paloma mía, perfecta mía, pues mi cabeza está empapada de rocío, mis cabellos empapados de la humedad de la noche.”

Una de las sanidades que podemos alcanzar a nuestra vida es de nuestros pensamientos, memoria y recuerdos, de tal manera que sin necesidad de experimentar una liberación de demonios, digan que mejor abandonan nuestra vida porque estamos teniendo la renovación de pensamientos, el roció de la palabra de Dios está descendiendo sobre nuestra cabeza y corazón constantemente para limpiarnos de cualquier cosa que sea contraria a El.

Publicado en Apóstol Sergio Enríquez.

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