Los tiempos 3

Apóstol Sergio Enríquez.

El apóstol Pablo señala que hay tiempos de ignorancia, sin embargo hay cosas que no debemos ignorar, como los dones espirituales, el endurecimiento del corazón de israelitas, etc. El apóstol Juan también explica que hay otro tipo de ignorancia aún más marcada, por ejemplo, indica “no sabes que eres ciego, pobre, miserable, desnudo…”, dado que como seres humanos sabemos que esto no se puede omitir ante nosotros, ni ante los demás.

Otra de las cosas que no podemos ignorar es cuál es nuestra herencia, siendo también importante saber cuál es nuestro tiempo ya que de alguna manera es una herencia que Dios nos dio. A todos el Señor nos dio 24 horas, ni más ni menos, por lo que debemos saber como usar nuestro tiempo.

En el libro de los Salmos la palabra nos deja ver que es necesario que aprendamos a contar nuestros días para adquirir sabiduría, así también en Eclesiastés 3 nos señala de que hay tiempo de nacer y tiempo de morir, y cantares señala que hay tiempos para amar.

También hay otros tiempos: tiempo de volver a casa y tiempo de volver a edificar la casa del Señor, por ejemplo, a David, el Señor no le dejó edificarle casa, sino lo hizo su hijo Salomón, y esto porque no era tiempo de Dios para hacerlo. No debemos vivir fuera del tiempo, hay que vivir el tiempo del Espíritu, que se da a partir a partir de Hechos 2.

Así también hay tiempo de recibir ofrenda, tal como sucedió con Eliseo, quien no le recibió ofrenda a Naamán, pero al Rey si le recibió, esto por que lo hizo en el tiempo correcto. También hay tiempo de Conquistar, como les sucedió a los israelitas al conquistar Canaán, quienes por no cerlo en el tiempo correcto, fueron destruidos cuando decidieron subir.

Existe también, un tiempo de visitación, tal como le sucedió a Jacob cuando tuvo una revelación viendo ángeles que subían y bajaban de una escalera. Y por supuesto, también hay tiempo de morir, ya sea a nuestras pasiones o de partir de esta tierra.

Muchos héroes de la fe, supieron el tiempo en el cual iban a morir. Si nosotros avanzamos en el conocimiento de los tiempos, primeramente, el nuestro y luego de quienes nos rodean, nos será más fácil saber cuál es el tiempo de la venida del Señor y solo aquellos que han avanzado en su conocimiento del tiempo, nos creerán. Necesitamos que hijos de Isacar, quienes son expertos en discernir los tiempos nos ayuden a conocerlos, (1 corintios 12:32)

Esther 1:5 (BDN) En los últimos días de aquellas fiestas el rey organizó en el patio del jardín del palacio real un banquete de siete días para todo el pueblo de la ciudadela de Susa, desde el más grande hasta el más pequeño.

Asuero, quien era el Rey, realizó una fiesta donde hizo un banquete por seis meses, donde no invitó a algunas personas, como al pueblo de la ciudadela, ni a su esposa Vasti; sin embargo, cuando se llegaron los últimos días de ese fiesta, el Rey decidió organizar otra fiesta por siete días en donde quería que Vasti estuviera presente ante el pueblo. Vasti decidió no presentarse porque se consideraba despreciada y realizó su propia fiesta, pero no entendió que el tiempo de la fiesta de seis meses no era su tiempo. A veces nosotros, decidimos hacer nuestra propia fiesta, haciendo actividades sin el conocimiento ni consentimiento de nuestras autoridades, pero no entendemos que no debemos empujar a la fuerza esos tiempos que no son para nosotros, por lo que debemos conocer el tiempo de nuestra fiesta para no ser desechados como lo fue Vasti.

En este sentido vemos que la Biblia se relata la discusión entre Pablo y Bernabé cuando se separaron al no ponerse de acuerdo en quien los acompañaba (Hechos 15:36-40), sin embargo, la diferencia entre ambos es que Pablo pidió la dirección de Dios, pero Bernabé no, por lo que fue la última vez que se oyó de él en la Palabra. Esto nos enseña que no podemos hacer nuestras propias fiestas, aún cuando se encaminen a predicar la palabra de Dios, debemos tener cobertura.

Deuteronomio 4:30 (BDA) En medio de tu angustia, cuando te hayan sucedido estas cosas en los últimos días, te convertirás al Señor tu Dios y escucharás su voz.

Al final de los tiempos vendrá una angustia, donde habrá conversión al escuchar la voz de Dios; sin embargo no debemos afligirnos pues ese tiempo no será para muerte, sino para que aumente nuestra confianza en el Señor. En la angustia sentimos aún más la presencia de Dios y al escuchar su voz y Palabra, encontramos reposo. En los últimos días habrá bendición para el pueblo de Dios, Él será nuestro reposo y podremos descansar sus tiempos perfectos.

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