Los tiempos 2

Apóstol Sergio Enríquez.

Salmos 90:12 Enséñanos a contar de tal modo nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.

Este versículo nos muestra que en la medida que conozcamos nuestros días, más sabios seremos y esto nos hará conocer otros tiempos que vienen sobre nosotros, añadiendo más sabiduría, a la manera de un círculo virtuoso.

Eclesiastés 3:1 Hay un tiempo señalado para todo, y hay un tiempo para cada suceso bajo el cielo. 2 Hay tiempo de nacer; y tiempo de morir; tiempo de plantar; y tiempo de arrancar lo plantado.

Es importante determinar que el tiempo de nacer es el alfa y el tiempo de morir es el omega de nuestra vida, por lo tanto todos los demás tiempos que leemos en Eclesiastés 3:3-8 se encuentran dentro de estos dos tiempos.

Debemos administrar bien nuestros tiempos, ya que al morir, podemos dejar una buena herencia terrenal. La biblia dice que es estimada a los ojos de Jehová la muerte de sus santos, por lo que no necesariamente esto una tragedia, pero tenemos que aprender a conocer nuestros tiempos.

Oseas 13:13 le vendrán dolores de parturienta; Él no es hijo prudente; No se colocó a tiempo a la hora del nacimiento,

Este pasaje nos muestra, que este niño de nombre Efraín no conoció el tiempo en el que debía nacer y por eso no se puso en la debida posición. Puede ser que en el inicio de nuestra existencia no tengamos conocimiento de nuestros tiempos, pero luego adquirimos conocimiento conforme crezcamos.

1 Reyes 2: 1-2 y acercándose los días de la muerte de David, dio órdenes a su hijo Salomón, diciendo: Yo voy por el camino de todos en la tierra. Se, pues, fuerte y se hombre.

Existen casos como el de David que conocía el tiempo de su muerte, por lo que sabía qué hacer y le dejó a Salomón la administración del reino, diciéndole que fuera fuerte y que fuera hombre.

Génesis 49:1 (CST) Jacob llamó a sus hijos, y les dijo: “Reuníos, y os anunciaré lo que sucederá en los tiempos venideros.

Jacob también es otro caso en donde él sabía su tiempo de morir, por lo que supo que hacer, pues también sabía los tiempos futuros y reunió a sus hijos para darles palabra. Ahora bien, dentro del tiempo de nacer y morir, está el tiempo de amar y la misma biblia lo señala.

Cantares 2:7 (NTV) Prométanme, oh, mujeres de Jerusalén, por las gacelas y los ciervos salvajes, que no despertarán el amor hasta que llegue el momento apropiado.

Lo anterior nos muestra que hay un tiempo para amar, pero muchas veces nos adelantamos o bien nos atrasamos. Por ejemplo, hay padres que no conocen el tiempo de sus hijos para enamorarse, y dejan que tengan pareja a los 13 o 14 años y otros, por el contrario, no los dejan hasta tener una edad muy avanzada, siendo el caso que tampoco los hijos conocen sus tiempos. Debemos comprender que si no es tiempo de amores, no debemos incentivar a los hijos a amar ante de tiempo, porque hacer cosas fuera del tiempo puede ser mortal para su vida espiritual.

Números 24:14 BSO Yo me voy ahora a mi pueblo, por tanto, ven, te indicaré lo que este pueblo ha de hacer a tu pueblo en los últimos días.

En este pasaje, Balaam conoció los tiempos del futuro, pero también sus tiempos presentes.

Hageo 1:2 y 4 Así dice el SEÑOR de los ejércitos: “Este pueblo dice: No ha llegado el tiempo, el tiempo de que la del SEÑOR sea reedificada. 4 ¿Es acaso tiempo para que vosotros habitéis en vuestras casas artesonadas mientras esta casa está desolada?

El Señor nos está diciendo que edifiquemos completamente el cuerpo de Cristo, aún cuando haya personas que piensen que no debemos hacerlo. Si no conocemos los tiempos nos quedamos atrasados y muchas veces dejamos de cumplir las ordenanzas de Dios para nuestras vidas.

2 Reyes 5.26 Entonces él le dijo: ¿No iba contigo mi corazón cuando el hombre se volvió de su carro para encontrarte ¿Acaso es tiempo de aceptar dinero y de aceptar ropa, olivos, viñas, ovejas, bueyes, siervos y siervas?

En este pasaje Giezi, el siervo de Eliseo aceptó la ofrenda que su amo no aceptó de Naamán. ¿Por qué Eliseo no aceptó la ofrenda?, la razón es simple: él sabía que no era el tiempo, ya que Giezi, por haberla aceptado, contrajo lepra. Entonces hay tiempo para recibir una ofrenda y para rechazarla.

2 Reyes 8:9 Y Hazael fue a recibirlo, y tomó un presente en su mano de todo lo bueno de Damasco, la carga de cuarenta camellos; y vino y se puso delante de él y dijo: Tu hijo Ben-adad, rey de Aram, me ha enviado a ti, diciendo: “¿Sanaré de esta enfermedad?”

2 Reyes 4:8 Y aconteció que un día pasaba Eliseo por Sunem, donde había una mujer distinguida y ella le persuadió a que comiera. Y así fue que siempre que pasaba entraba allí a comer.

En estos pasajes, Eliseo si aceptó las ofrendas que le dieron, lo que nos lleva a considerar que hay tiempo para ofrendar, por lo que debemos saber cuándo es el momento preciso para hacerlo.

Números 14:40 y muy de mañana se levantaron y subieron a la cumbre del monte, y dijeron: Aquí estamos; subamos al lugar que el SEÑOR ha dicho, porque hemos pecado.

Dios les dijo a los israelitas que subieran a Canaán y la espiaran, diez espías regresaron con noticias malas y dos espías con noticias buenas, por lo que la gente ya no quiso subir. Ante esto, Dios mató con plagas a los diez espías malos y el pueblo tuvo temor, por lo que entonces decidieron subir a Canaán aún cuando ya no era el tiempo y por lo tanto fueron destruidos. En el tiempo que Dios había señalado, era tiempo de Conquista.

1 Crónicas 12:32 De los hijos de Isacar, expertos en discernir los tiempos, con conocimiento de lo que Israel debía hacer, sus jefes eran doscientos; y todos sus parientes estaban bajo sus órdenes.

Dios quiere levantar en Su iglesia hijos de Isacar, aquellos que conocen los tiempos y que, por ende, saben qué hacer. Isacar es el quinto hijo de Lea lo que nos habla de gracia, en ese sentido, si Dios utiliza a un hijo de Isacar para indicarnos nuestros tiempos, debemos reconocer su autoridad y así conocer que debemos hacer.

Mientras más conocemos nuestros tiempos personales, más nos acercamos a conocer los tiempos del Señor. Es por eso, que debemos entregarle al Señor nuestros tiempos, para no ser destruidos como el pueblo de Israel o contraer lepra como Giezi.

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