Los destinatarios

Apóstol Sergio Enríquez.

En la Escritura vemos constantemente que Dios nos habla en parábolas, y es así como nos va revelando sus misterios (Deuteronomio 29:29). Esto quiere decir que existe una especie de clasificación de aquellas personas que han de recibir esta revelación, por ejemplo, el misterio de la piedad, el misterio de no todos dormiremos y el misterio de Babilonia, les fue entregado a los apóstoles. Cuando el Señor Jesús vino a la tierra experimentó todos los sentimientos que atravesamos los seres humanos: miedo, angustia, enojo, etc., pero demostró gozo cuando el Padre le dio a conocer misterios a los pequeños. (Mateo 11:25); esto quiere decir que los misterios son una especie de mensajes codificados en la Biblia que, aunque cualquier persona los puede leer, no cualquiera tiene acceso a entenderlos, ni a todos Dios les hablará de la misma manera. Vemos el siguiente ejemplo:

Marcos 4:11 (LBA) Y les decía: A vosotros os ha sido dado el misterio del reino de Dios, pero los que están afuera reciben todo en parábolas; para que VIENDO VEAN PERO NO PERCIBAN, Y OYENDO OIGAN PERO NO ENTIENDAN, NO SEA QUE SE CONVIERTAN Y SEAN PERDONADOS.

Entonces no se trata de cuán inteligente tenga que ser una persona para entender la Biblia, sino que depende de a quién el Padre quiera revelarle el mensaje que Él mismo codificó en ella, de esta forma, una persona podría leer cientos de veces un mismo versículo y no entenderlo, y si no entiende no se podrá convertir y si no se convierte, tampoco podrá ser perdonado.

Toda la Biblia es una parábola, desde Génesis hasta Apocalipsis, en la que se han descubierto a través de ciencias exactas como la matemática, mensajes encriptados en secuencias equidistantes entre sus letras, además de esto es un poema tan perfectamente escrito por Dios, en donde El utilizó a distintos prosistas, de diferentes lugares, de diferentes tiempos y profesiones para hablarnos a nosotros.

Por otra parte el conocimiento o revelación que Dios nos dé no siempre será completa, pues el apóstol Pedro fue llamado bienaventurado cuando el Padre le reveló quién era realmente Jesús (Mateo 16:17), sin embargo la revelación que recibió no fue completa, ya que más adelante el Señor lo reprende diciéndole; apártate de mí Satanás (Mateo 16:23), esto nos enseña que puede ser que no estemos comprendiendo la totalidad de lo que Dios nos dice, sin embargo, una sola palabra que se nos haga rhema por haberla entendido será suficiente para cambiarnos la vida, como lo fue el mensaje de salvación.

Parte importante de la encriptación de un mensaje son las personas a las que va dirigido, es decir los destinatarios, pues si una persona no es destinatario de una misiva, aunque la lea, no podrá entenderla ya que no tiene los elementos suficientes para comprender de lo que se le está hablando, por ejemplo: un pareja de enamorados crea entre si un lenguaje único que solamente ellos dos entienden y cualquier persona ajena que lo lea no lo va a entender, mucho menos lo valorará. Lo mismo sucede con la mayor carta de amor escrita, en la que Dios empieza a enviar mensajes encriptados a Su amada y que, aunque un teólogo pueda leerla, jamás descifrará la esencia del mensaje.

Un destinatario no es más que la persona a quien se le dirige algo. En la biblia vemos a varios personajes a quienes se les dirigieron mensajes específicos, es decir que no eran para nadie más, dentro de ellos podemos mencionar a Teófilo, a quien le fue consignado el evangelio de Lucas (Lucas 1:3) y el libro de los Hechos (Hechos 1:1), también podemos mencionar a Timoteo, Filemón, la epístola a los hebreos, la carta a los expatriados (1 Pedro 1:1) etc. Notemos que estos libros de la Biblia tienen una dedicatoria especial, a las que no podemos acceder sin ser de nacionalidad hebrea o si no hemos sido expatriados de forma literal. Ahora es tiempo de preguntarnos ¿Somos realmente destinatarios del mensaje de Dios?

Al analizar espiritualmente los nombres de los destinatarios que citamos anteriormente, se sobre entiende que sus nombres o títulos son características que debemos tener como cristianos y que nos harán absorber las verdades descritas en los libros que llevan sus nombres, por ejemplo; Teófilo, quiere decir amigo de Dios, entonces si nos convertimos en amigos de Dios, los libros de libro de Lucas y Hechos los vamos a digerir con mayor facilidad que alguien que no es amigo de Dios, los que no son amigos de Dios se pueden aprender los versículos y citarlos de memoria, pero no extraer su sustancia. Entonces, si queremos que se vuelvan nuestros libros debemos volvernos amigos de Dios, ahora bien, qué más podemos hacer para convertirnos en Sus amigos, sino ¡creerle! pues Abraham le creyó le fue contado por justicia y fue llamado amigo de Dios, por esa razón el enemigo nos atacará queriendo sembrar incertidumbre que vendría a ser la anti fe, esto con el fin de no convertirnos en amigos de Dios.

Lucas 1:1-3 (LBA) Por cuanto muchos han tratado de compilar una historia de las cosas que entre nosotros son muy ciertas, tal como nos las han transmitido los que desde el principio fueron testigos oculares y ministros de la palabra, también a mí me ha parecido conveniente, después de haberlo investigado todo con diligencia desde el principio, escribírtelas ordenadamente, excelentísimo Teófilo,

Notemos que éste libro es exclusivamente para Teófilo, es decir para los amigos de Dios, pero nadie más nos puede nombrar amigos de Dios sino es Dios mismo; no a todos les está permitido este privilegio, pues a Abraham le hablaba cara a cara y le contaba lo que habría de hacer. Es tiempo de creer con todo nuestro corazón y serle fiel, porque es muy fácil decir que somos amigos de Dios y participar de fiestas paganas de las cuales claramente dice la Biblia que quien quiera hacerse amigo del mundo se constituye en enemigo de Dios.

Si queremos entender la Biblia está muy bien leerla pero no es así como lo conseguiremos, tratemos por todos los medios de convertirnos en destinatarios y seguramente lograremos que se nos haga vida. Debemos acceder a la siguiente faceta para convertimos en el siguiente grupo de destinatarios.

LOS AMADOS

Este mensaje es para los amados, es decir que un requisito indispensable para recibir este mensaje es sentirse amado, caso contrario al leerlo lo que se sentirá será condenación. Para eso la primera pregunta es ¿Nos sentimos amados por Dios? porque podemos saber en nuestra mente que Dios nos ama, pero vivir el amor de Dios es diferente, o hay alguna persona de la quien sepamos que nos ame incondicionalmente, en la que nuestro corazón pueda estar confiado tal como lo dice Proverbios 31:11

Uno de los personajes a quien le dijeron que era muy amado fue a Daniel, (Daniel 9:23) y se lo dijeron cuando se encontraba cautivo en Babilonia y él pudo haber cuestionado el amor de Dios debido a lo que estaba padeciendo, sin embargo las persona que se saben amadas, también se saben restauradas. Es por eso que hay personas en las congregaciones que se quejan diciendo que no hay amor para ellos, es evidente que no se sienten amados y que necesitan avanzar, dejar a un lado el menosprecio para dejar de ofenderse por situaciones insignificantes, de lo contrario no podrán acceder a la categoría de destinatarios.

Romanos 12:19 (LBA) Amados, nunca os venguéis vosotros mismos, sino dad lugar a la ira de Dios, porque escrito está: MIA ES LA VENGANZA, YO PAGARE, dice el Señor.

Si una persona no está en la categoría de destinatario llamado amado, puede leer este versículo y aun así querer vengarse, pero si realmente nos convertimos en amados de Dios podemos descansar sabiendo que Él es quien pelea por nosotros y nos defiende.

En la Biblia encontramos al menos a dos personajes que quisieron vengarse, como el caso de José, quien afligió a sus hermanos cuando llegaron buscando alimento a Egipto, otro caso es el de Abel, a quien la biblia lo coloca como un héroe de la fe, pero a pesar de eso vemos como también dice que su sangre clama desde la tierra (por venganza), mientras que la de Jesucristo clama por misericordia.

3 Juan 1:2 (LBA) Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.

Muchos personas no pueden adueñarse de esta palabra porque no se sienten amados; el evangelio está basado en el amor y si por muchos años el enemigo nos hizo creer que no fuimos deseados y aun nuestros padres lo han hecho, debemos saber que el amor de Dios fue manifestado en nosotros y que si podemos amar es porque Él nos amó primero. Permitamos que el amor de Dios inunde nuestras vidas para así sentirnos verdaderamente amados por Él y ser los destinatarios de este mensaje poderoso.

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