La primera batalla

Apóstol Sergio Enríquez.

Para el Señor Jesús, el hacerse hombre y vivir en la tierra, nacer en un establo y ser perseguido de muerte fueron procesos de humillación, sin embargo, bautizarse también lo fue porque Jordán significa “El que desciende”, pero al salir del Jordán el Espíritu de Dios lo llevó al Desierto para ser tentado por el Diablo. Entonces la primera batalla que libró se llevó a cabo en el Desierto, según vemos en el siguiente verso:

Mateo 4:1 (LBA) Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo.

Mateo 4:5 (LBA) Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo.

En versículo 1, de este capítulo se ve que Jesús es transportado por el Espíritu Santo al Desierto, pero en el versículo 5, es el diablo que lo transporta a la santa ciudad. Entonces, surge una pregunta después de leer esto, si el más Santo que estuvo sobre la tierra fue transportado por el diablo, ¿podemos ser transportados nosotros?

Mateo 4:8 (LBA) Otra vez el diablo le llevó a un monte muy alto, y le mostró* todos los reinos del mundo y la gloria de ellos

El Espíritu Santo lo expuso a las tentaciones, pero no lo abandonó, Jesús después de ser transportado a la santa ciudad le dijo al diablo “No tentarás al Señor, tu Dios”. Las tres partes de la tentación fueron en tres lugares distintas; primero en el desierto, luego en el pináculo del templo y por último sobre un monte alto. En esta última faceta de la tentación, es cuando el diablo le dice: ”Todo esto te daré, si postrado me adorares” y Jesús le responde con la palabra ““Al Señor tu Dios adoraras, y solo a Él servirás”.

En total Jesús estuvo en cinco lugares distintos, estos fueron: Jordán, desierto, santa ciudad, pináculo del templo y monte muy alto. Debido a que las tentaciones fluyen mejor en lugares específicos, entonces lo que prepara el diablo son ambientes.

¿Porque un monte muy alto? Resulta que el monte de la tentación está enfrente de Jericó y la primera batalla que tuvo Israel después de cruzar el río Jordán fue contra Jericó. Quiere decir que después de nosotros cruzar el río Jordán seremos tentados. El cruce por el Jordán puede ser tipificación del bautismo en agua, humillación delante de Dios o del descenso nuestro para luego ascender.

A Jesús lo tientan en tres apectos distintas: cuerpo, alma y espíritu. Él fue tentado con comida que es algo que el cuerpo necesita, luego fue tentando en emociones (¡Lánzate!) que afectan al alma y por último fue tentado en su espíritu, cuando el diablo le pidió su adoración.

Se cree que el monte de la tentación está en el desierto de Judea, y se asume que es el monte Quarantania ubicado al noroeste de Jericó, donde hay un templo ortodoxo y un lugar dedicado a exorcista ortodoxo. Pero ¿Qué tiene que ver esto con nosotros? Pues podemos decir que si Jesús 

fue tentado, nosotros también lo seremos con la diferencia de que podemos caer, porque no somos perfectos.

Por esta causa Jesús, cuando nos enseñó a orar, dijo la frase “No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal”. Esta oración no es una invención humana, porque Él dijo que debíamos orar de esta manera, sin embargo, si ya caímos en la tentación Pablo dejó escrita nuestra esperanza en Jesús, “Si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo”.

Josué 2:1 (LBA) Y Josué, hijo de Nun, envió secretamente desde Sitim a dos espías, diciendo: Id, reconoced la tierra, especialmente Jericó. Fueron, pues, y entraron en la casa de una ramera que se llamaba Rahab, y allí se hospedaron.

Cuando analizamos la primera batalla que Israel libró en Jericó, vemos en este versículo que se les dan tres órdenes: “Id, reconoced la tierra y especialmente Jericó”. Esto significa que nosotros no debemos de aislarnos, porque la tentación va estar presente en todos lados. Sin embargo, ¿Por qué debían prestar atención especial a Jericó? Se cree que es la ciudad más antigua del mundo, es decir que todas las ciudades posteriores tomaron de modelo a Jericó. Entonces para conquistar Canaán, primero se empieza con Jericó, lo más antiguo, porque es lo que estuvo desde el inicio y porque de allí viene la genética del mal, aplicándolo a nuestra vida. Si se podía destruir Jericó, entonces sería fácil destruir las demás ciudades, por ese motivo, Dios se enojó tanto con aquel hombre que guardó las tres objetos de Jericó (Acán), pues cuando Dios quiere destruir algo, Él lo hace de raíz, por eso dice en Hebreos 12:15 que debemos cuidarnos de que no brote ninguna raíz de amargura, pues esto nos conduciría a dejar de alcanzar la gracia de Dios.

Si hay cosas que no hemos podido vencer y nos fijamos detenidamente, podremos identificar la raíz de eso que nos abate, justo como David lo hizo “Yo nací en iniquidad, y en pecado me concibió mi madre”. Si David no hubiera caído en pecado, no se hubiera notado lo que había en su corazón; si Elías no hubiese sido amenazado por Jezabel, no se hubiera dado cuenta que se sentía mejor que sus padres.

Daniel 11:35 (LBA) También algunos de los entendidos caerán, a fin de ser refinados, purificados y emblanquecidos hasta el tiempo del fin; porque aún está por venir el tiempo señalado.

Esto quiere decir que hay gente que no consideró la tentación como algo peligroso y cayó; pero luego fueron refinados y purificados. Como los que se quedaron en la Gran tribulación a lavar sus vestiduras, nosotros debemos de ir con Dios para confesarle todas las cosas que no podemos vencer, y pedir su auxilio porque Él nos creó para que fuéramos vencedores.

Publicado en Apóstol Sergio Enríquez.

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