La primera batalla 3

Apóstol Sergio Enríquez.

Como cristianos, debemos saber que todo lo que le sucedió al cuerpo de Cristo físicamente, también le sucederá al cuerpo místico, de la cual es parte de la iglesia. Paralelamente 1 Corintios 10 nos deja ver que lo que le sucedió a Israel, también nos sucederá a nosotros como iglesia.

La primera batalla que Cristo vivió, fue al llegar al Jordán, para después ser trasladado al desierto y ser tentado por el diablo, como leemos en Mateo 4:1-10. Así también, la primera batalla que tuvo el pueblo de Israel antes de entrar a la tierra prometida, es descrita en Josué 2:1

La primera batalla que tendremos que ganar es la tentación, la cual envuelve cuerpo, alma y espíritu, como la batalla que Cristo tuvo y ganó.

Todo cristiano debe pasar las tres facetas de su vida: sembrador, atleta, soldado. El Sembrador se esfuerza por obtener un fruto, el atleta se esfuerza por obtener un galardón y el soldado se priva de todo par agradar al que lo llamó. Entonces podemos decir que el mayor grado que puede tener un cristiano, es ser soldado. Un buen soldado quiere una corona, pero anhela agradar a Dios. La palabra de Dios nos dice que la obra de cada uno, sea cual fuere, el fuego lo probará. Agradar a Dios no significa que no tendremos pruebas, ya que Él mismo en su palabra nos dice, que en el mundo tendremos pruebas, pero no debemos temer porque Él ya venció al mundo. Por eso, Jesús también nos dice que debemos orar para no caer en tentación.

Ser soldado de Dios implica una gran responsabilidad. No podemos desertar a nuestro puesto, porque eso sería renunciar a la batalla. Cristo empezó su ministerio peleando y finalizó peleando. Como semejantes a él, debemos de seguir peleando hasta el final.

En Josué 2:1 (LBA) se señalan tres órdenes que Josué le da al pueblo de Israel, previo a entrar a la tierra prometida:

1. Id

  1. Reconoced la tierra

  2. Especialmente Jericó

Hemos dicho que Jericó representa la genética del mal, por lo que si le ganamos a Jericó, le ganamos a la genética. Pero, ¿Qué representa Jericó?

Rahab, es la representación de una ramera, es decir, de una persona que vende su cuerpo a cambio de dinero, del cual debemos ser cuidadosos, ya que el espíritu de prostitución hace que vendamos nuestros principios e ideales.
Para vencer la tentación debemos de tener fe, (Hebreos 11:30) la cual nos lleva a la obediencia, pues tenemos obras que son de la fe, porque el que tiene fe, hace. El pueblo de Israel rodeó Jericó por siete días, únicamente por fe, para vencer lo que estaba dentro y después derrumbar los muros.

Manto de Sinar: Sinar es la provincia donde fue fundada Babel por Nimrod. Es una provincia entre dos ríos, esto quiere decir que como hijos de Dios, una de las tentaciones que debemos vencer es la indefinición, porque no podemos servir a Dios y al diablo al mismo tiempo. Definición es lo que debemos tener en nuestras vidas, tal como Josué lo declara al decir que él y su casa servirían a 

Jehová. La definición consiste en seguir a Dios por sobre todas las cosas. No ser como el hombre de doble ánimo, al que Santiago se refiere al decir que el hombre de doble alma es inconstante en todos sus caminos.

Para ganarle la batalla al enemigo, es necesario que nos acerquemos a Dios para que nos fortalezca y nos guíe para vencer al tentador. Dios nos quiere bendecir, pero hoy nos llama para definirnos solo por él, para que le sigamos por sobre todas las cosas.

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