La pascua

Apóstol Sergio Enríquez.

Dios tiene toda la disposición de bendecir nuestra vida, lamentablemente por alguna extraña razón unos no reciben Su bendición, es ahí donde se cumple este versículo:

2 Tesalonicenses 2:10 (LBA) …y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, porque no recibieron el amor de la verdad para ser salvos.

Tristemente podemos decir que esa situación tuvo lugar porque su corazón estaba puesto en otras cosas y no pudieron discernir adecuadamente, su espíritu no estaba presto a recibir la verdad; porque también debemos saber que cuando escuchamos algo, algunos lo interpretan de una forma y otros de otra; el problema es tener una mala interpretación; ahora bien, cuando tenemos una interpretación guiada por el Espíritu Santo, podemos tener interpretaciones diferentes, pero que nos llevaran a un mismo punto de bendición, un ejemplo lo podemos ver en los evangelios, uno relata unas cosas y otro relata otras aunque como ya lo mencionamos, algunas cosas tienen cierta coincidencia y entonces llegan al mismo punto, son los versículos que conocemos como versículos paralelos.

No obstante, también podemos hacer la observación que los primeros 3 evangelios escribieron solamente 1 carta y el último que es Juan, escribió 1 evangelio, 3 epístolas y 1 libro de revelaciones o sea, el Apocalipsis. ¿Será que fue la misma razón por la que le llamaban el Apóstol del amor y porque se le recostaba en el pecho al Señor y eso lo hizo tener mayor interpretación de las cosas y querer escribir más que los otros que también escribieron 1 evangelio?

Aunque cuando vemos en las historias que describe la Biblia respecto a lo que hicieron los apóstoles, vemos que el Apóstol Pedro era el más atrevido en algunas cosas, pero Juan fue movido por amor para hacer determinadas cosas, porque el amor nos mueve a que hagamos cosas que parecerían una locura a los ojos de los demás, igualmente cuando debemos hacer cosas que se salen de control y que las hacemos solamente cuando tenemos el valor suficiente, sabemos que es por amor. Por eso debemos ver que necesitamos el valor de Pedro y el amor de Juan; aunque para saber qué es la pascua, ya como punto central de este estudio, es necesario que analicemos por el espíritu qué vieron los escritores de los 4 evangelios y el Apóstol Pablo porque aun Pablo, aunque no escribió uno de los evangelios, tuvo revelación de la pascua.

Es interesante que Mateo y Marcos relatan 1 pascua, Lucas 2 pascuas y Juan 3 pascuas; es más, con la perspectiva de Juan es con lo que decimos que Jesús ministró 3 años solamente; pero esa pascua era prototipo de la Santa Cena. Veamos entonces la siguiente cita:

Lucas 2:41-44 (LBA) Sus padres acostumbraban ir a Jerusalén todos los años a la fiesta de la Pascua. 42 Y cuando cumplió doce años, subieron allá conforme a la costumbre de la fiesta; 43 y al regresar ellos, después de haber pasado todos los días de la fiesta, el niño Jesús se quedó en Jerusalén sin que lo supieran sus padres, 44 y suponiendo que iba en la caravana, anduvieron camino de un día, y comenzaron a buscarle entre los familiares y conocidos.

De aquí podemos ver muchas cosas, pero la primera es que asombrosamente algunos padres llevan a sus hijos a la Iglesia y ahí los pierden como le sucedió a José y María; porque se enfocan tanto en lo personal, por hacer vida social cristiana y por servirle al Señor, que se les olvida que 

son pastores de su familia y deben llevarlos como ovejitas que Dios les ha encomendado. Por eso debemos permitirle a Jesús que El crezca en nosotros y así menguaremos, realmente eso es lo que debemos esforzarnos en hacer para que muramos a nosotros mismos y entonces hagamos Su voluntad.

Ahora bien, si los padres de Jesús lo perdieron precisamente después de participar de la pascua, figura de la Santa Cena, podemos preguntarnos, ¿hemos dejado olvidado a Jesús después de participar de la mesa del Señor?, porque quizá aun no tenemos dominio de la lengua y resulta que al salir de la Iglesia, de pronto algo nos quita la paz y empezamos a ofender a nuestro cónyuge o a los pequeños sin ninguna razón, es más, aunque tuviéramos razón para estar enojados, en ningún momento debemos ofender a nuestra familia si verdaderamente seguimos llevando a Jesús en el corazón, principalmente cuando hemos participado de Su mesa. Aunque también debemos saber que a veces eso sucede para que veamos cuál es el problema que llevamos dentro y que al identificarlo, podamos trabajar en esa área de nuestra vida.

Publicado en Apóstol Sergio Enríquez.

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