La corona matrimonial

Apóstol Sergio Enríquez.

En estos últimos días hemos empezado con una fiesta como la celebrada por el rey Asuero, porque en el Ministerio hemos sido visitados por 17 apóstoles y una gran cantidad de pastores, profetas, evangelista y maestros, representando así los cinco ministerios, y eso trae una gloria grande para el pueblo de Dios. Esto está sucediendo porque viene una época de mucho júbilo por cosas claves, y es que dice la Biblia en el Libro de Apocalipsis 19:7-8 “Regocijémonos y alegrémonos, y démosle a Él la gloria, porque las Bodas del Cordero han llegado y su esposa se ha preparado. Y a ella le fue concedido vestirse de lino fino, resplandeciente y limpio, porque las acciones justas de los santos son el lino fino.” Por eso Dios está permitiendo muchos gozos por la proximidad de las Bodas del Cordero.

El gozo que viene de Dios es extraordinario, es más, ya está viniendo sobre nosotros, que así mismo nos deja ver que se aproxima un año donde las bodas del Cordero son anunciadas, y para recibir la proclama que el Señor anuncia para este nuevo período que se acerca, tenemos que ser como niños creyéndole a Dios y no encerrándonos en una incredulidad humana.

El gozo que recibimos en medio de la congregación, tenemos que llevarlo hasta nuestra casa, porque si se manifiesta en la iglesia, también tiene que manifestarse en la casa para que traspase hasta los ambientes donde nos encontremos, y ante esto dice la Palabra que “gritos de júbilo y de salvación hay en la casa” y es precisamente por lo que el Señor está haciendo en nosotros, que posiblemente sea por la salvación de alguno de los miembros de nuestra familia.

Dice el pasaje de 2 Samuel 6:18-19, que cuando David terminó de ofrecer holocausto delante del Señor, repartió entre su pueblo un frasco de vino y una torta de pan para que la compartieran en la casa, por eso es necesario que la fiesta que vivimos en la iglesia alcance nuestra casa, para que dentro de ella haya también gran júbilo. El gozo y la sonrisa que experimentamos en medio de la congregación tienen que llegar hasta nuestra casa, porque cuando la alegría prevalece las cosas son hechas con amor y ya no pesan.

Es en el momento de nuestro matrimonio donde empieza la historia y no donde termina nuestra vida, con esto comprendemos que es preciso que analicemos éste principio, porque cuando los fariseos le preguntaron al Señor Jesús si era lícito divorciarse por cualquier causa, Él les respondió que no, y en algunas versiones de la Biblia del pasaje de Mateo 19:3, encontramos que dice que “solo por causa de fornicación o infidelidad” pero no dice que por cualquier razón. Y los fariseos insistiendo le preguntaron de nuevo, por qué Moisés decía que si era licito dar carta de divorcio, pero Él les contesto que fue por la dureza de su corazón, pero en el principio no fue así.

Es importante ver que el Señor recalcó que en el principio o fue así, por ello es necesario que lleguemos al principio de las cosas para conocer y determinar las circunstancias que rodearon nuestro matrimonio en el principio, cuando dejamos de ser personas individuales para convertimos en una unidad compuesta, porque a partir de este momento ya no somos dos, sino que uno, y esto es increíble porque nuestro cónyuge es la única persona de nuestra familia que no tiene nuestra 

genética y es con este ser independiente con quien nos pide el Señor hacernos uno, a diferencia de nuestros hijos, padres, hermanos, abuelos, tíos, sobrinos, etc., con quienes sí tenemos una vinculación genética.

Por otro lado también debemos ver que en el Señor tenemos medicina curativa, pero es bueno analizar esta medicina que nos conduce hasta el principio y que nos hace ver las circunstancias que rodearon nuestro matrimonio cuando inició. Esto sucede porque algunos matrimonios no fueron unidos por el vínculo cristiano, es decir, las bendiciones que recibieron fueron convertidas en maldiciones, esta puede ser una de causas que explica el origen de los problemas que afrontamos en el hogar. Otra posible causa puede ser que al llegar al matrimonio engañamos o le ocultamos cosas a nuestra pareja, posiblemente por temor a perderla, es decir, aquella relación se construyó basada en la mentira, y dice la Biblia al respecto que “…nadie engañe a su hermano en esto, porque el Señor lo vengará.”

Cantares 3:11 (LBLA) Salid, hijas de Sion, y contemplad al rey Salomón con la corona con la cual su madre lo coronó el día de sus bodas, el día de la alegría de su corazón.

Pero entonces el día de nuestra boda fuimos coronados, incluso la misma esposa es una corona para el hombre. De tal manera que el principio pudo ser el origen del caos que atravesamos, con esto es confirmada la necesidad de regresar en el tiempo -espiritualmente hablando- para conocer las circunstancias que provocan la situación y problemas que hoy vivimos.

Es posible que algunos hayan sido obligados a casarse, y luego conocen a otra persona que verdaderamente llegan a amar, haciendo que se amarguen y como consecuencia, le hagan la vida difícil a la pareja. Sin lugar a dudas, hay momentos preciosos en el matrimonio, como la llegada de los hijos, que son momentos de alegría en medio de un matrimonio que posiblemente lo anheló y que lo pueden hacer pensar que por eso seguirán soportando el vivir con su cónyuge. Esto nos indica nuevamente que es necesario que al momento del matrimonio, le clamemos al Señor para que cambie nuestra manera de pensar y permita que se llegue a la contemplación espiritual, a tal punto que si el tiempo regresara, quisiéramos volver a casarnos con la misma persona y amarla en el orden de Dios. Por eso debemos arreglar la situación, cualquiera que sea, sin tener vergüenza de lo que nos pudiera estar afectando.

Al regresar tendremos que perdonar y encontrar las cosas que hicimos mal, reconociendo que el vengador entró por todo ello, así mimo, buscar ayuda en la ministración para confesar lo indebido de nuestro proceder. Esto lo tenemos que arreglar hoy, porque no podemos continuar así y que entonces hayamos eliminado lo que estorba nuestra vida en pareja, le pongamos la genética divina y podamos ser coronados.

Salmos 133:2 (LBLA) Es como el óleo precioso sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, que desciende hasta el borde de sus vestiduras.

La primer corona, dice este pasaje; es como el óleo precioso sobre la cabeza, y significa nuestros hijos gozándose en nosotros como padres. Para llegar a esta bendición en nuestra casa, debemos llegar al tiempo inicial de nuestro matrimonio, por lo cual debemos arreglar lo que estuvo mal y enmendar lo que no fue como el Señor lo decretó desde el inicio.

Si alguno se siente acusado porque acepta que su hogar no es perfecto, tiene que pensar que Adán no tuvo un hogar perfecto, rápidamente vemos que su hijo mayor Caí, mató a Abel. En el hogar de Abraham tampoco hubo perfección, por salvaguardar su vida, entregó a Sara con Faraón para que él la poseyera como mujer; así mismo, el hogar de Jacob no fue perfecto porque los hermanos mayores vendieron al hermano menor. Con todo esto entendemos que Dios nos ayudará a arreglar nuestro hogar, a fin que se constituya el oasis que esperamos.

La corona de aceite trae sobre los varones unidad para el hogar, aceite que llegará hasta nuestra esposa, porque ella es como una la corona llevada el día de nuestro matrimonio. ¡El aceite pudre los yugos y Cristo rompe las cadenas, Aleluya!

Publicado en Apóstol Sergio Enríquez.

2 Comentarios

  1. Gracias Amado Apóstol.
    Dios Padre le siga bendiciendo cada momento en nuestro Señor Amado Jesucristo.
    Gracias por instruirnos con la bendita Palabra.
    Bueno es Dios.
    Y creo que pronto estaré contando, las promesas que Dios, ha hecho en mi vida.
    En mi hogar y en mis hijos.
    Lo amo mucho en nuestro Señor Amado Jesucristo.

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