Hacia el lugar santísimo

Apóstol Sergio Enríquez.

Según vemos en el libro de los Salmos, el salmista anhelaba estar en los atrios del Señor (Salmos 84:10), pero esto no significaba que se quedaría allí pues sabemos que en Dios debemos avanzar hacia el Lugar Santísimo, ya que el mismo Señor Jesús reconoció que Él era el camino, pero sabía que debía llegar al Padre. Como ministros del Señor es necesario que nos tracemos como meta el llegar al Lugar Santísimo y conducir así a toda la congregación que ministramos, no empujándolos sino avanzando para que ellos nos sigan, recordemos que las ovejas escuchan la voz de su pastor y le siguen (Juan 10:4).

Hebreos 10:19 (VM2) Teniendo pues, hermanos, libertad para entrar en el lugar santísimo, en virtud de la sangre de Jesús,

La palabra que en este verso se traduce Libertad, también significa confianza, es decir que para entrar al Lugar Santísimo debemos confiar en las promesas que Dios nos ha hecho, pero considerando también que no podemos hacerlo sin la sangre de Cristo.

También debemos saber que el tabernáculo de Moisés estaba formado por tres partes muy importantes:

1. Atrio: estaba iluminado por el sol, allí se encontraba el altar del holocausto (figura de la salvación) y el lavacro (figura del bautismo en agua y la ministración del alma).

  1. Lugar Santo: iluminado por la luz del candelero.

  2. Lugar Santísimo: iluminado por la luz shekinah, la luz increada.

Para entrar al Lugar Santísimo había que pasar antes por el atrio, es decir que no podemos hacerlo sin antes ser salvos; pero también debemos considerar el hecho que antes de entrar al Lugar Santo, estaba el lavacro lo cual tipifica el bautismo en agua y la ministración del alma, reconociendo que en algún momento el pecado nos puede alcanzar, por eso esa limpieza debería ser a diario, si el pecado o la contaminación en general nos asedia a diario, igualmente necesitamos estarnos limpiando a diario con el propósito que al escuchar el shofar de Dios, podamos responder con toda tranquilidad: heme aquí.

Adicionalmente a esto; el sumo sacerdote debía pasar por cinco columnas que arquitectónicamente estaban componiendo el tabernáculo; esas columnas en lo espiritual equivalen a los cinco ministerios, de tal forma que como ministros de Dios podemos impedir o facilitar la entrada de la gente al Lugar Santísimo. En lo negativo podemos decir que les vamos a impedir que entren porque podríamos llenarlos de religiosidad; en lo positivo es necesario entonces que nos constituyamos en facilitadores, que enseñemos a la gente cómo entrar pero sin poner cargas mayores a las que Cristo ha determinado, pues Su yugo es fácil y ligera Su carga (Mateo 11:30).

Ante esto es importante que nos preguntemos, ¿en qué parte del tabernáculo estamos? La escritura nos deja ver situaciones que se dan debajo del sol, es decir en el Atrio, y es necesario

que reflexionemos si nos identificamos con alguna de ellas porque aunque podamos haber llegado al Lugar Santísimo, también es posible que hayamos salido del Lugar Santísimo.

Eclesiastés 1:3 (LBLA) ¿Qué provecho recibe el hombre de todo el trabajo con que se afana bajo el sol?

Si permanecemos en el Atrio estaremos trabajando afanados, pero aún así no obtendremos ningún provecho de lo que hacemos, sin embargo cuando nos introducimos dentro de la tienda, es decir nos ponemos bajo cobertura, el Señor prosperará la obra de nuestras manos. Es importante mencionar que como siervos de Dios, no sólo estamos bajo cobertura, sino además hemos sido llamados a ser cobertura de nuestras congregaciones y familias.

Eclesiastés 1:9 (LBLA) Lo que fue, eso será, y lo que se hizo, eso se hará; no hay nada nuevo bajo el sol.

Cuando estamos en el Atrio no podemos tener nada nuevo porque se está bajo la perspectiva humana, es decir que no se reciben Rhemas nuevos de parte de Dios, lo que nos puede llevar a buscar pensamientos de hombres para trasladarlos a la congregación; sin embargo cuando estamos bajo cobertura, llega la revelación de parte de Dios por medio de Su palabra y de la luz del candelero que ilumina en el tabernáculo. La escritura declara que no necesitamos que nadie nos enseñe porque la unción de Dios nos enseña (1 Juan 2:27), lo cual no significa que no escuchemos a nadie, sino se trata de que cuando escuchamos un mensaje, el Espíritu Santo nos ayuda a entender la palabra y nos habla a cada uno según nuestra necesidad.

Es necesario aclarar que podemos estudiar la Biblia para preparar un mensaje, pero lo debemos hacer sabiendo que Dios nos puede dar una nueva revelación en cualquier momento para enriquecer el tema. Esto tampoco quiere decir que no podamos repetir un mensaje que ya hemos predicado pues el Apóstol Pablo lo hacía porque era seguro para el pueblo (Filipenses 3:1), pues así nos cercioramos de que todos reciban la misma instrucción, la entiendan y la pongan por obra. Otro aspecto que debemos considerar es que puede ser que el Señor nos brinde un mensaje que pero que tenemos que dosificar, explicándolo minuciosamente durante varias prédicas, por lo que no debemos apresurarnos a darlo en un solo servicio; si Dios nos revela un misterio, quizá debamos diluirlo adecuadamente para comprenderlo y así ministrarlo a la congregación.

Eclesiastés 1:14 (LBLA) He visto todas las obras que se han hecho bajo el sol, y he aquí, todo es vanidad y correr tras el viento.

Todo lo que hacemos para vernos bien o para tener una vida más cómoda puede ser considerado vanidad, sin embargo esto puede ser en el Atrio (espiritualmente hablando), debajo del sol; pero si estamos bajo cobertura, esas comodidades que al ojo humano son vanidades, las consideraremos regalos de parte de Dios y las recibiremos con humildad de corazón.

Eclesiastés 2:17 (LBLA) Y aborrecí la vida, porque me era penosa la obra que se hace bajo el sol, pues todo es vanidad y correr tras el viento.

No podemos pretender que todo el tiempo permanecemos en el Lugar Santísimo, sino que es necesario que reconozcamos que en ocasiones nos encontramos en el Atrio; podemos afirmar esto porque en la Biblia vemos casos de siervos de Dios que llegaron a aborrecer la vida, tal es el caso de Moisés (Números 11:15), Elías (1 Reyes 19:4) y Job (Job 3:3), lo que nos hace pensar que no estamos exentos de llegar a sentirnos de esa forma, por lo que si estamos en esa condición nos debemos introducirnos nuevamente a la tienda, ponernos bajo cobertura para que disfrutemos la vida en abundancia.

Eclesiastés 3:16 (BSO) Vi más cosas debajo del sol: en lugar del juicio, la maldad; y en lugar de la justicia, la iniquidad.

Cuando estamos en el Atrio hay injusticia pero si estamos bajo la sombra de la cobertura es necesario que amemos la justicia y aborrezcamos la iniquidad.

Eclesiastés 4:1 (LBLA) Entonces yo me volví y observé todas las opresiones que se cometen bajo el sol: Y he aquí, vi las lágrimas de los oprimidos, sin que tuvieran consolador; en mano de sus opresores estaba el poder, sin que tuvieran consolador.

En el Atrio no hay consolador para el oprimido, esto quiere decir que alguien que no tenga la cobertura de los cinco ministerios puede ser salvo, pero no podrá disfrutar de la consolación del Espíritu Santo cuando llegue la opresión.

Pidamos al Señor que no permanezcamos en el Atrio debajo del sol, sino que podamos entrar al Lugar Santo y al Lugar Santísimo para que aquellos a quienes ministramos la palabra de Dios, nos puedan seguir en ese maravilloso caminar, y así disfrutemos los beneficios de estar bajo cobertura.

Publicado en Apóstol Sergio Enríquez.

6 Comentarios

  1. Amén,es de gran bendición cada palabra explicada y clara, para permanecer en el lugar santísimo y animar a otros a entrar y permanecer, bendiciones

  2. Cada vez Dios me sorprende más. Me enseña por intermedio de barones de el como nuestro amado apóstol Sergio …Gracias por esto Dios les rebendiga muchooooooo……Y lo que ustedes acen..Y su tiempo que dan a Dios. ..El se los multiplique …..

  3. Me gusto este mensaje. Porque es certero. A pesar de nuestros delitos y pecados aún Dios con su misericordia nos habla y nos exorta. Realmente si cometimos una falta, aún el Espíritu Santo nos revela el origen de ello y me he dado cuenta en este ultimo mes. Cuando uno piensa que uno tras otro mensaje son casi del mismo tema es porque son dosis que Dios nos da minuciosamente para que comprendamos que hay algo dentro de nosotros que debemos cambiar para poder llegar a un nuevo nivel o dimención. Gracias Dios por darnos a este Siervo que nos permite ver más allá por medio del Espíritu Santo.

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