El reposo

Apóstol Sergio G. Enríquez O.

Estudio para Pastores

Es necesario que, luego de recibir la proclama del Año del Reposo, la entendamos no solo en nuestra mente sino también en nuestro corazón, pues sabemos que no se trata de un slogan publicitario sino de una semilla que fue sembrada y que debemos cuidar para que nadie la robe.

En la Escrituras podemos observar que, mientras estuvo en la tierra, el Señor Jesús abordó temas muy polémicos especialmente para los religiosos, sobre su persona, su posición como Hijo de Dios, etc., lo que causaba que lo criticaran o se burlaran de él. Los burladores son una estirpe que impide que la gente sea restaurada, por lo que tenemos que cuidarnos aún de nuestras bromas, pues podemos caer en ser escarnecedores, pues no podemos hacer mofa del mensaje del Señor. Uno de los temas más polémicos para el Señor fue el reposo, pues los religiosos siempre lo vigilaban para ver si hacía algún milagro en el día de reposo, pues ante sus ojos era incorrecto. En la actualidad, el día de reposo también causa polémica pues se ha malinterpretado, ya que diferentes corrientes contienden por que día de la semana se debe celebrar, sin embargo nosotros hemos entendido que no se trata de celebrar un día específico, sino de un principio eterno.

Hebreos 4:11 (LBLA) Por tanto, esforcémonos por entrar en ese reposo, no sea que alguno caiga siguiendo el mismo ejemplo de desobediencia.

Esforzarse para reposar puede ser tomado de muchas formas, la primera interpretación de reposo que muchos tienen es dejar de hacer, sin embargo algunos, aún sin hacer nada no pueden reposar, por ejemplo aquellos que sufren de estrés.

Hebreos 4:8-9 (LBLA) Porque si Josué les hubiera dado reposo, Dios no habría hablado de otro día después de ése. [9] Queda, por tanto, un reposo sagrado para el pueblo de Dios.

En la Biblia no encontramos que a Josué se le haya dicho que le diera reposo al pueblo de Israel, la orden que se le dio fue que guiara al pueblo para entrar a Canaán, por lo tanto entendemos que Canaán es sinónimo de reposo; a pesar de que el pueblo de Israel entró a Canaán no terminaron de conquistarla mientras Josué estuvo vivo, por lo tanto se cumple lo que dice este verso, que Josué no les dio el reposo, por lo que Dios les ofrece un reposo sagrado.

En las Escrituras encontramos seis veces en que el Señor le dice a Josué “esfuérzate y sé valiente” (Josué 1:6, 1:7, 1:9, 1:18 y Deuteronomio 31:23, 31:7); se lo dice directamente, por medio de Moisés y también el mismo pueblo. Entonces podemos decir que Josué es sinónimo de esfuerzo y de reposo, de tal forma que todo a lo que la Biblia nos llama a esforzarnos nos conducirá al reposo.

Judas 1:3 (OSO) Amados, por la gran solicitud que tenia de escribiros de la común salud, me ha sido necesario escribiros amonestándoos que os esforcéis a perseverar en la fe, que ha sido una vez dada a los Santos.

Cada vez que nos esforzamos en perseverar en la fe, nos estamos esforzando por entrar en el reposo. De tal forma que si alguien no persevera en lo que nos ha sido enseñado por el Señor no entrará en el reposo. Por lo anterior es necesario que sepamos acertadamente porque creemos lo que creemos referente a la doctrina, pues solo así no caeremos en desobediencia.

2 Pedro 3:14 (AFM) Por esto, carísimos, en espera de estos acontecimientos esforzaos por ser hallados en paz, limpios y sin culpa.

Para entrar en el reposo también debemos esforzarnos por estar en paz, en lo que dependa de nosotros (Romanos 12:18), aun con aquellos que nos han hecho daño, bendiciéndolos. Primeramente debemos estar en paz en nuestra casa, luego en la iglesia con las ovejas que nos han dado a cuidar y también con nuestros consiervos. Al seguir leyendo este verso vemos que también debemos esforzarnos por estar limpios; en este sentido sabemos que todos somos susceptibles a tropezar, por lo que la Biblia nos exhorta a que el que esté firme se cuide de no caer (1 Corintios 10:12), de tal forma que si hemos manchado nuestras vestiduras debemos ir con un ministro de una estatura espiritual más alta a la nuestra, al que le tengamos confianza, y confesar nuestra falta para que nos corrija, de esa forma nos estaremos esforzando para estar limpios. Finalmente, también debemos esforzarnos por estar sin culpa, pues esta viene de la acusación, y es seguida por la condenación, la separación y la destrucción. Cuando buscamos ministración la culpa se va y no le damos lugar a la condenación.

Podemos resumir entonces que todo aquello a lo que la Biblia nos exhorta a esforzarnos, es un sinónimo de entrar en reposo, por lo tanto debemos asimilarlo en nuestro corazón y trasladarlo a la ovejas que el Señor nos ha dado a ministrar.

 

 
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