El pan de vida

Apóstol Sergio Enríquez.

Cuando vemos la Biblia, encontramos que el Señor dijo que recordáramos Su muerte y no Su nacimiento como lo hace el mundo. Adicionalmente podemos ver que Dios es claro en que recordemos algunas cosas específicas; lamentablemente muchos lo que han estado celebrando son fiestas a la usanza del mundo, las cosas que el mundo les dice que celebren, eso hacen, cayendo deliberadamente en el engaño del enemigo. Por eso mientras estemos en el cuerpo, es necesario que busquemos a Dios sin importar las situaciones que estemos viviendo porque El conoce nuestra condición y no permitirá que pasemos por cosas más fuertes de lo que podamos soportar. También necesitamos recordar que el mundo siempre buscará apresar nuestro corazón y pensamiento en medio de cualquier tribulación que estemos viviendo; sin embargo en Cristo tenemos libertad; por eso no debemos prestar oídos a la murmuración porque muchas veces es la voz del enemigo tergiversando las cosas,

Veamos los versículos contundentes a la enseñanza de esta oportunidad:

Juan 6:35 (LBA) Jesús les dijo: Yo soy el pan de la vida; el que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed.

Podemos ver 2 cosas: la primera es que no es lo mismo llegar a Jesús, y creer en El; también vemos que lo está relacionando con el pan y el vino, la carne y sangre del Señor Jesucristo. Ahora lo que tenemos que ver es qué constituye el pan de la vida; por ejemplo: si dice la Biblia que la suma de Su palabra es verdad; de igual forma existen varios elementos que constituyen en pan de vida. Es como el pan natural, para llevarlo a producto terminado como tal, son necesarias varias cosas; lo mismo es el pan de la vida. Veamos otro versículo:

Éxodo 29:34 (BJ3) Si a la mañana siguiente sobra algo de la carne o del pan de la investidura, quemarás este resto; no ha de comerse, porque es cosa sagrada.

Empecemos por ver lo que es investidura: conferir a alguien una dignidad o cargo importante. Basándonos en esto, podemos decir entonces que el pan de vida que es nuestro Señor Jesucristo, nos ha hecho dignos para sentarnos a Su mesa sin importar si alguien nos ha deshonrado, porque con la Santa Cena volvemos a ser dignos; es un reinicio el que podemos experimentar si creemos a la palabra de Dios. Una figura de eso es lo que describe esta cita:

Zacarías 3:4-5 (R60) Y habló el ángel, y mandó a los que estaban delante de él, diciendo: Quitadle esas vestiduras viles. Y a él le dijo: Mira que he quitado de ti tu pecado, y te he hecho vestir de ropas de gala. 5 Después dijo: Pongan mitra limpia sobre su cabeza. Y pusieron una mitra limpia sobre su cabeza, y le vistieron las ropas. Y el ángel de Jehová estaba en pie.

Recordemos que Dios ha tomado lo vil y menospreciado del mundo, para constituirnos en reyes y sacerdotes; entonces no importa la humillación que alguien nos haya hecho para sentirnos poca cosa; Dios nos ha tomado en Su mano poderosa porque para El somos Sus hijos y nos defenderá de cualquier enemigo, aunque a veces las circunstancias digan lo contrario. Quizá alguien tiene un pasado que ha sido desagradable y que muchos lo han señalado de determinado pecado; pero a Dios no le importa cómo hayamos llegado a esta Tierra. Un ejemplo lo vemos con David; llega un momento en que dice que en pecado lo concibió su madre y que en iniquidad fue dado a luz, sin 

embargo ese hombre al que muchos menospreciaron, en el momento en que el Profeta Samuel derramó de un cuerno el aceite de la unción sobre su cabeza; en ese momento fue investido para un cargo importante entre el pueblo de Dios.

En el momento cuando estemos comiendo de pan de la Santa Cena, estaremos siendo investidos espiritualmente, a un cargo importante; quizá no se vea a los ojos naturales, pero en el mundo espiritual si, de tal manera que las potestades espirituales puede ver y respetar porque es Dios el que nos ha investido. Por eso, cuando llegan aquellos momentos en los que de pronto olvidamos lo que hoy somos a los ojos de Dios, El ordena que nos vuelvan a investir para que recobremos la memoria de quiénes somos dentro de Su reino y que sigamos adelante en el nombre de Jesús.

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