El pan de vida 2

Apóstol Sergio Enríquez.

Esta es una celebración que Dios dejó claramente: Su muerte, es ahí donde salen muchas cosas a la luz. Después de la muerte del Señor vino Su resurrección y es ahí donde todos tenemos la oportunidad de vida eterna; por eso la celebración de la muerte del Señor no puede significar un fracaso como muchas personas pretenden darlo a entender. El Apóstol Pablo también estuvo en la cárcel y padeciendo algunas circunstancias que parecerían fracasos, pero realmente en medio de la tormenta es donde Dios se manifiesta y es de ahí es de donde desprendemos virtud en Su nombre.

Ahora tenemos la invitación para acercarnos a la mesa del Señor donde el pan de la vida que representa el cuerpo del Señor, nos trasladará a una nueva dimensión; no obstante que necesitamos llenar ciertos requisitos con el propósito que participemos del primer turno de resurrección porque entonces de ahí dependerán los galardones a nuestra vida, porque todos resucitaremos pero no en el mismo turno; algunos resucitarán al final de la tribulación. Entonces lo que debemos hacer es esforzarnos por estar en los primeros lugares de resurrección (1 Corintios 15:23), de aquí entonces que podemos ser parte de la comida del Señor, una comida que alcanzará el sabor especial, de acuerdo a la santidad que alcancemos; si nuestra vida está ardiendo de amor por El, nos comerá y seremos digeridos; pero si somos tibios; nos vomitará de su boca, si hemos estado jugando a la religión, pensando que podemos pecar y emparejarnos en la mesa del Señor; estamos arriesgando toda una vida de oportunidades.

Por eso, hoy lo que nos tiene con vida, es la esperanza de la venida del Señor Jesucristo para encontrarnos con El en las nubes; pero entonces sí existe un galardón para vida eterna; también existe un infierno eterno donde estará todo aquel que haya rechazado el sacrificio de Jesús o el que haya apostatado contra el Señor Jesucristo; recordemos que Dios es perdonador de los pecados que podamos cometer si nos arrepentimos, pero también es fuego consumidor de aquellos que le han dado la espalda. Pero para nosotros existe la eternidad para estar con nuestro Señor Jesucristo.

Juan 14:2 (LBA) En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no fuera así, os lo hubiera dicho; porque voy a preparar un lugar para vosotros.

Dios no es hombre para mentir ni hijo de hombre para arrepentirse de lo que nos ha ofrecido así como lo dejo escrito en este versículo. Pero entonces para poder alcanzar la estatura en la cual seremos agradables a Dios; necesitamos comernos el pan de la vida que descendió del cielo, necesitamos comernos al Señor Jesucristo en la santa cena.

El Profeta Elías llegó a un punto en el cual no quería nada porque había sido confrontado a su vida pasada estando en la casa de sus padres. De pronto se le presenta un ángel con una torta hecha por ángeles, con ingredientes celestiales y el resultado que tuvo después de haberla comido fue que estuvo corriendo durante 40 días con sus noches. Hoy lo que tenemos delante de nosotros, no es la torta de Elías, sino el pan de la vida que es nuestro Señor Jesucristo mismo, el cual después de haberlo comido, si lo hacemos con fe; seremos fortalecidos de una forma extraordinaria.

Publicado en Apóstol Sergio Enríquez.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *