El mayor milagro

Apóstol Sergio Enríquez.

Sabemos que Dios habla de muchas formas, de tal manera que el aspecto profético quedó en 3 formas, unos que profetizaron pero no escribieron; otros que profetizaron, escribieron pero no quedaron en el cano bíblico y otro grupo de profetas que escribieron, lo cual conocemos como palabra profética del Antiguo Testamento. Después vino el Hijo y deja el oficio profético y el Espíritu Santo activa el don de profecía; son 3 cosas diferentes pero íntimamente relacionada; de tal manera que hoy, la palabra profética que está escrita en el Antiguo Testamento, es necesario que sea explicada, para lo cual Dios levantó el ministerio magistral que enseña bajo la unción del Espíritu Santo.

Por eso vimos en el tema anterior que Jesús vino a cumplir una misión de parte del Padre, no vino a abolir la ley sino más bien a cumplirla de una forma que fuera interpretada adecuadamente; por eso nos enfocamos 2 versículos del Profeta Isaías que se cumplieron en el Nuevo Testamento: la sanidad de los enfermos y la encarnación de Dios, este segundo fue el que los judíos nunca pudieron comprender y por lo cual perdieron su bendición.

Ahora veamos otras profecías del Antiguo Testamento cumplidas en el Nuevo Testamento:

Jeremías 16:14-15 (LBA) Por tanto, he aquí, vienen días — declara el SEÑOR — cuando ya no se dirá: “Vive el SEÑOR, que sacó a los hijos de Israel de la tierra de Egipto”, 15 sino: “Vive el SEÑOR, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra del norte y de todos los países adonde los había desterrado.” Porque los haré volver a su tierra, la cual di a sus padres.

Aquí vemos la comparación de 2 milagros: la salida de Israel estando en Egipto hacia el desierto, y el otro es el final de la diáspora, el cumplimiento del aliyá. Recordemos que el pueblo de Israel fue disperso por todo el mundo y su genética pura ha sido disuelta, pero Dios la hará volver a la tierra que les heredó, ¿cómo?, como solamente El sabe hacerlo, de hecho desde hace algunos años empezaron a regresar a la tierra que Dios les heredó.

Jeremías 23:7-8 (LBA) Por tanto, he aquí, vienen días — declara el SEÑOR — cuando no dirán más: “Vive el SEÑOR, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra de Egipto”, 8 sino: “Vive el SEÑOR que hizo subir y trajo a los descendientes de la casa de Israel de la tierra del norte y de todas las tierras adonde los había echado”; y habitarán en su propio suelo.

Es interesante que en el mismo libro del Profeta Jeremías se está hablando 2 veces una misma profecía y que en ambas señalan como un mayor milagro, el segundo porque fueron dispersos durante más de 4000 años, sin embargo, contra toda lógica del hombre; Dios traerá la descendencia de las 12 tribus de Israel a la tierra que les heredó porque eso fue lo que El dijo.

Alguien podría decir que no tenemos ninguna incidencia en esa situación, sin embargo debemos ver este versículo: 

1 Corintios 10:11 (LBA) Estas cosas les sucedieron como ejemplo, y fueron escritas como enseñanza para nosotros, para quienes ha llegado el fin de los siglos.

Eso significa que en lo espiritual también habrá unidad, recordemos que la única vez que la Iglesia estuvo junta fue en pentecostés; y ahora se reunirá nuevamente en la Jerusalén celestial, pero para que eso suceda tenemos que tener a Jesús en el corazón porque es el factor de cohesión. Si en algún momento nos hemos separado de una persona que es cristiana, o sea, una separación porque hubo una diferencia de criterios, discusiones, etc., lo que hoy nos queda es eliminar todo factor de dispersión entre nosotros porque la profecía está pronta a cumplirse; esto incluye el hecho que algún familiar cristiano haya muerto, porque entonces el milagro más grande será que todos estaremos juntos nuevamente. Por eso necesitamos cuidarnos de no ser factores de dispersión porque en tal caso nos quitarán de en medio, considerando que la palabra de Dios se cumplirá con nosotros o sin nosotros, pero sería mejor que le permitamos al Espíritu Santo que amolde nuestro corazón para estar preparados en el levantamiento de la Iglesia.

Zacarías 13:7 (LBA) Despierta, espada, contra mi pastor, y contra el hombre compañero mío — declara el SEÑOR de los ejércitos. Hiere al pastor y se dispersarán las ovejas, y volveré mi mano contra los pequeños.

De aquí lo que podemos comprender es que Dios quitará de en medio al que hiera pastores para que no se dispersen las ovejas. Recordemos que Dios desea unidad en el pueblo de Dios, eso no significa que nos convirtamos en ecuménicos, porque no estamos diciendo que Dios busca la unidad de todas las religiones, eso es algo que los hombres buscan como parte de su humanismo; recordemos que Dios no es religión, sino íntima comunión con El; entonces lo que Dios desea es que aquellos que tengamos el factor de cohesión, entiéndase con esto, a Jesús en el corazón; tengamos una verdadera unidad.

¿Cómo podemos herir a los pastores? Criticándolos cuando su actuar no sea de nuestro agrado, pero recordemos que si somos ovejas, no nos corresponde estarlos juzgando, ellos estarán delante de Dios y es a El a quien deben presentarse un informe detallado de todo cuanto hicieron y lo que dejaron de hacer en la obra de Dios.

¿Qué sucederá si criticamos a los pastores? Lo más seguro es que desde el pulpito se defienda de la critica de las ovejas; y si las ovejas de ese pastor se incomoda con aquella situación, esas ovejas terminarán dispersándose y nosotros habremos sido el factor de dispersión, en tal caso lo que puede suceder es que Dios nos quite de en medio del rebaño porque la profecía que estamos estudiando está pronta a cumplirse y Dios velará por ese cumplimiento, eliminando todo tropiezo que haya y que pretenda estorbar.

Job 4:11 (LBA) El león perece por falta de presa, y los cachorros de la leona se dispersan.

Con este versículo podemos comprender que los cachorros se dispersan por falta de presa, o sea de víctima, de alimento. Si esto lo unimos a lo que dice Malaquías 3:10, podemos comprender que al llevar el diezmo al alfolí, habrá víctima o presa; habrá alimento, tendremos el rhema en la Biblia para alimentarnos espiritualmente, tendremos revelación de Dios respecto a Su palabra; el mayor milagro será entonces que tendremos la revelación el cielo en relación a que debemos diezmar en obediencia, eso a su vez nos producirá abundante cacería de rhemas, entiéndase con esto, mayor revelación de palabra de Dios, esto a su vez tendrá un efecto colateral, será eliminado el factor de dispersión; porque si no hay alimento en la casa del Señor, las ovejas se dispersan, recordemos que las ovejas tienen que estar debidamente alimentadas espiritualmente hablando.

1 Reyes 22:17 (LBA) Y él respondió: Vi a todo Israel esparcido por los montes, como ovejas sin pastor; y el SEÑOR dijo: “Éstos no tienen señor, que cada uno vuelva a su casa en paz.”

El factor de dispersión en este versículo es el hecho de no reconocer señorío, dicho en otras palabras; son personas que no se sujetan a sus autoridades lo cual provoca que surja el factor de dispersión. Necesitamos reconocer el señorío del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo y aun que Sus ordenes a veces parezcan difíciles de cumplir, necesitamos enfocarnos en complacer Sus deseos lo cual incluye que seamos sujetos a las autoridades que El ha delegado sobre nuestra vida, entiéndase con esto, los ministros primarios, principalmente el pastor que cuida de nosotros.

Publicado en Apóstol Sergio Enríquez.

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