Destruyendo la casa prisión

Apóstol Sergio Enríquez.

Los temas matrimonial y familiar son muy importantes aunque no todos le ponemos la atención que debemos. Existen muchos temas en el evangelio que atraen la atención, por ejemplo, la escatología o la alabanza. Este último es uno de los que más congrega y atrae. Es por ello que decimos que los dos temas a los que menos prestamos atención son la oración y el matrimonio, sin embargo, debemos exponemos a la palabra. Hay muchos que no lo hacen porque creen ya saber todo del tema, otra causa por la que dejamos de exponernos ante la palabra referente al matrimonio es porque no ya sabemos que hay un problema pero no queremos corregirlo.

En la Biblia hay muchos personajes que hicieron extraordinarias hazañas en el pueblo de Dios, pero no en sus casas, por ejemplo, el rey Ezequías, a quien le dijeron “pon en orden tu casa, porque de cierto morirás y no vivirás”, pero el Señor le dio otra oportunidad regalándole 15 años más, sin embargo, no arregló su casa, porque cuando los babilonios llegaron a visitarlo, el profeta le preguntó qué les había mostrado y él respondió que había mostrado todos sus tesoros, el profeta entonces le dijo que todo lo que había mostrado, se lo iban a quitar, porque solo lo habían llegado a visitar para saber qué tanto lo podían expropiar.

Lo interesante de esto es que les mostró los tesoros de su casa, nosotros también tenemos tesoros más importantes que el dinero en casa, nuestro cónyuge, pues dice la palabra que el que halló esposa, halló el bien y la benevolencia de Jehová, y que la mujer virtuosa es más valiosa que las perlas y que las piedras preciosas. Las esposas también tienen un tesoro en el cónyuge y entre los dos también tienen tesoros más pequeños que son sus hijos.

Estos grandes hombres y mujeres de Dios que hicieron hazañas, generalmente tuvieron problemas en su matrimonio. Otro ejemplo es Gedeón, que venció a los madianitas con 300 hombres, pero dice la Biblia que su casa se prostituyó cuando pidió oro para hacer un efod, y su casa se fue tras el efod de oro.

Jueces 8:22-27 RV 1960 Y los israelitas dijeron a Gedeón: Sé nuestro señor, tú, y tu hijo, y tu nieto; pues que nos has librado de mano de Madián. 23 Mas Gedeón respondió: No seré señor sobre vosotros, ni mi hijo os señoreará: Jehová señoreará sobre vosotros. 24 Y les dijo Gedeón: Quiero haceros una petición; que cada uno me dé los zarcillos de su botín (pues traían zarcillos de oro, porque eran ismaelitas). 25 Ellos respondieron: De buena gana te los daremos. Y tendiendo un manto, echó allí cada uno los zarcillos de su botín. 26 Y fue el peso de los zarcillos de oro que él pidió, mil setecientos siclos de oro, sin las planchas y joyeles y vestidos de púrpura que traían los reyes de Madián, y sin los collares que traían sus camellos al cuello. 27 Y Gedeón hizo de ellos un efod, el cual hizo guardar en su ciudad de Ofra; y todo Israel se prostituyó tras de ese efod en aquel lugar; y fue tropezadero a Gedeón y a su casa.

Vemos aquí a un gran hombre que hizo una gran hazaña, pero sus actitudes le sirvieron de tropiezo a él a y su pueblo; ahora nos preguntamos, ¿qué es mejor?, ¿hacer hazañas y no edificar nuestra casa, no hacer hazañas y edificar nuestra casa, o hacer hazañas y edificar nuestra casa? La última óptima sería la ideal, pero si no podemos hacer hazañas, lo principal es que se salven los de nuestra casa, puesto que, ¿de qué serviría que muchos más se salven si no se salvan los nuestros? Lo que hacemos con otros, debemos empezar a hacerlo con los nuestros.

Hay otro hombre en el libro de Jueces, su nombre es Jefté, era hijo de una ramera y sus hermanos lo sacaron de su casa; luego involucra a su propia hija en una especie de muerte en la que no debía haber participado. Este hombre hizo hazañas también pero su familia estaba mal.

Por eso necesitamos reflexionar y preguntarnos cómo estamos en casa porque también debemos saber que hay formas en que podemos medirlo, una es que el Señor nos hable, otra es que les preguntemos a los nuestros qué es lo que no les gusta de nuestro gobierno en casa. Esta especie de terapia puede ayudar a encontrar pequeños problemas en casa y nos puede ayudar a ponernos a cuentas, perdonar y pedir perdón, pues Dios quiere que seamos restaurados y si en algún momento aun tenemos heridas que puedan estar sangrando, que entonces sean sanadas en el nombre de Jesús.

Otro juez que tuvo problemas en casa fue Sansón, le dicen a su mamá quién iba a ser su hijo y qué debía hacer y cómo guardarse para poder hacer hazañas, sin embargo, le dicen también que ella no debía tomar vino, posiblemente porque le gustaba. Había otro problema, el ángel se le apareció a la mamá de Sansón, nos preguntamos ¿porqué a ella y no a su papá Manoa?, otro punto es que no aparece mencionado en la Escritura el nombre de la madre de Sansón, por lo que podemos deducir que había un problema fuerte en ese hogar.

Puede ser que seamos un juez o consejero que Dios está designando a esta tierra; de aquellos menciona el profeta Isaías, donde dice que Dios va a restaurar los jueces de Israel, pero puede ser que hayamos llegado a un hogar como el de Sansón, donde la mujer era borracha y no era apreciada. Por eso es muy necesario que sepamos nuestra condición espiritual antes que la condición de otros, y para ello es importante que tengamos revelación del pecado.

David dijo al Señor en el Salmo 51 lo que pensaba que estaba sucediendo en su vida, es decir, el pecado cometido al haber sido concebido; los grandes teólogos dicen que este es el pecado original, y que todos nacimos con este pecado, pero no es así, la revelación que David tuvo del problema en que se encontraba, cuando su hogar estaba mal; lo menciona aquí y dice que el inicio fue cuando su madre lo concibió en pecado. Debemos analizar si nuestro matrimonio ha estado bien, ya que popularmente se dice que el matrimonio puede ser lo más cercano al cielo o al infierno. Debemos analizar si nuestro hogar es un oasis para nuestro corazón y si lo disfrutamos.

En temas anteriores estudiamos sobre la casa prisión, e indicamos que en el antiguo hebreo no había una palabra que se pudiera decir prisión, por lo cual utilizaban el nombre Bayith que significa, casa antes, de la palabra que podía identificar el tipo de prisión.

Debemos descubrir entonces a dónde llevaron a Sansón al final de su vida:

Jueces 16:21 LBLA Los filisteos lo prendieron y le sacaron los ojos; y llevándolo a Gaza, lo ataron con cadenas de bronce y lo pusieron a girar el molino en la prisión.

En lugar de prisión en el hebreo dice “Bayith Acar”, donde Bayith significa casa y Acar significa amarrar, atar con diferentes tipos de amarras, arneses, cuerdas, cadenas, o cintos.

No importa si somos líderes en la congregación, pero si hay una cárcel en nuestro hogar debemos destruirla, pues no se puede vivir en una cárcel donde Dios ha estimado que es un lugar para vivir en armonía. Por eso el hogar debe ser un remanso de paz, y no importando si vivimos en lugares lujosos o en lugares sencillos, si vivimos en el orden de Dios, tendremos Su presencia y habrá paz.

Al principio de nuestro matrimonio probablemente no teníamos todas la comodidades que tenemos ahora, pero lo importante era estar juntos por nos amábamos, el problema es que conforme va pasando el tiempo, el amor y el deseo de estar juntos se sustituye por la adquisición de cosas materiales, de comodidades que solamente nos llevan al consumismo. La Biblia dice que es mejor comer legumbres donde hay amor, que un buey engordado donde hay odio. Las cosas más simples y pequeñas a veces son las que nos transmiten más alegría, como el comer juntos en una mesa, aunque sea sencilla.

Ahora bien, si una persona está en la cárcel, no debería ser necesario que la amarren, sin embargo, las Escrituras dicen que Pedro, según Hechos 12, estaba en la cárcel, amarrado y con guardia, cuando llegó el ángel, primero le quitó sus amarras y después lo sacó de la cárcel, por ello, hay cárceles espirituales donde a las personas las llevaron a una prisión y además los amarraron. Pero el Señor nos ha dado la autoridad, por medio de la Palabra en Isaías 58, para soltar los yugos de los que están en las cárceles.

Las cadenas

A Sansón, por ejemplo, lo metieron en una cárcel y después le pusieron cadenas.

Proverbios 5:22 TKI Las iniquidades del perverso lo entramparán, todos están atados con las cadenas de su propio pecado.

Este versículo nos indica que las cadenas del pecado no pueden romperse si las personas no aceptan que tienen o han cometido un pecado. No debemos convertir nuestra casa en una cárcel o cueva, sino debe ser un palacio donde hay justicia, donde hay gritos de júbilo y de salvación, porque es una tienda de justos. Nuestros hijos deben sentir nuestro amor y cuando sea el momento de irse de casa porque habrá llegado el momento en que formen el suyo; tengan sentimientos encontrados, y el momento sea agridulce, es decir, que quieran irse bendecidos a un nuevo hogar, pero extrañando la casa de sus padres porque lo que hayan vivido les dejó un recuerdo que van a tomarlo como base para la edificación de su hogar.

Debemos delatar delante de Dios el pecado, debemos entonces confesar el pecado y no justificarnos y creer que somos lo mejor de lo mejor pretendiendo hablar solo de nuestras victorias, debemos saber que todos tenemos algo qué corregir, abrir nuestro corazón y confesarlo para alcanzar bendición.

Eclesiastés 7:26 TKI Yo encontré más amargo que la muerte la mujer que es una trampa, cuyo corazón es un lazo y cuyas manos son cadenas de prisión. El hombre que complace a Elohim escapará de ella, pero el pecador será atrapado por ella.

El adulterio y la fornicación destruyen el hogar (Proverbios 22:14), pero cuando cae alguien, puede llegar a no levantarse nunca, y puede quedarse en esa prisión más amarga que la muerte.

Debemos tener cuidado cuando un hombre que es líder porque es asediado por mujeres, pues no es por su físico sino por una potestad de las tinieblas que encontró un receptor para poderlo manipular y atacar sutilmente a determinada persona. Debemos poner atención también a aquellos varones que físicamente se arreglan en exceso, pues cuando les dicen que su ropa es bonita o bien su rostro es hermoso, pueden estar tratando de hacerles caer. Es por ello, que incluso debemos tener cuidado con las redes sociales, pues pueden conducir a amistades fuera de lugar.

Isaías 58:6 DHH Pues no lo es, El ayuno que a mí me agrada consiste en esto: en que rompas las cadenas de la injusticia y desates los nudos que aprietan el yugo; en que dejes libres a los oprimidos y acabes, en fin, con toda tiranía.

El ayuno que al Señor de agrada es éste, el verdadero ayuno no es solamente sacrificio físico, éste es el que más le agrada. También es compartir el pan con el hambriento.

Nahum 1:13 NTV Ahora romperé el yugo de esclavitud de tu cuello y te quitaré las cadenas de la opresión asiria.

El vivir en un hogar oprimido es una cárcel, pero el Señor no quiere que vivamos de esa forma, porque fuimos llamados a vivir en libertad, nuestra casa debe ser un hogar verdadero, un oasis de amor y un remanso de paz. Es por ello que en todas las decisiones que debemos tomar como pareja, el común acuerdo; debe ayudarnos a ambos, debe haber un beneficio en común y no solamente hacia uno de los cónyuges, considerémoslo que es una herramienta muy poderosa para poder llegar a hacer cualquier cosa (Génesis 11:6), obviamente si estamos en el orden de Dios.

Publicado en Apóstol Sergio Enríquez.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *