Descubriendo imitaciones

Apóstol Sergio Enríquez.

En Mateo 24 los discípulos le hacen tres preguntas al Señor, y el empieza a contestar diciéndoles: “Mirad que nadie os engañe”. Vemos entonces que muchos pueden llegar a ser engañados, pues en el mismo pasaje dice que si no fuesen acortados los últimos días, aún podrán ser engañados algunos de los escogidos, ya que existen muchas falsificaciones en el evangelio y sabiendo que el engaño procede del enemigo, también sabemos que llegará el día cuando empezará la operación de error y aunque el enemigo es la herramienta del engaño, éste procederá del Señor, ya que la Palabra dice que: “Por cuanto no quisieron el amor por la verdad, yo les enviaré la operación de error”; entonces las falsificaciones van a encajar completamente.

Entonces veremos cómo descubrir las imitaciones, pues nos pueden vender una imitación del evangelio si no sabemos qué es verdadero y qué no, por ello es importante que sepamos los detalles del evangelio para distinguir lo que proviene de Dios y lo que no. No importa cuanta unción se sienta o diga él predicador que tiene, no importa qué linda sea la iglesia o si el predicador se viste bien; lo que importa es la sustancia de lo que predique, que sea lo que dice la Biblia. Eso debería servir también a los predicadores, pues Pablo le dijo a Timoteo: “haciendo estas cosas te salvarás tú y los que te oyen”. No queremos que quienes nos escuchan se pierdan, menos aun perdernos nosotros mismos, por ello es tan importante que vayamos a la Palabra para determinar si lo que nos predican es la verdad o no.

Santiago 3:15 LBLA Esta sabiduría no es la que viene de lo alto, sino que es terrenal, natural, diabólica.

En el contexto, (versículo 13) se ve la pregunta, ¿quién es sabio y entendido entre vosotros?, en cuanto a la sabiduría, este mismo libro dice que si no tenemos sabiduría, la podemos pedir al Señor. Sin embargo, es importante que veamos lo que dice el versículo 14, donde indica que si se tiene celos amargos, se puede mentir contra la verdad. En otra versión dice: “envidia amarga y rivalidad en vuestro corazón”. Esto solamente nos da a entender que debemos ser sinceros para poder analizar si en realidad queremos saber la verdad.

En el evangelio no es buena la competencia, pues si hay una sabiduría donde hay rivalidad, ese evangelio no es de Dios, por ejemplo: si queremos tener una iglesia más grande que alguna que conozcamos, eso es rivalidad. Tampoco podemos decir que una iglesia es nuestra, pues para que así sea, la debimos haber comprado con nuestra sangre, haber muerto y resucitar; pero en toda la historia de la humanidad solo ha habido un persona que hizo eso: nuestro Señor Jesucristo.

Tener rivalidad para los verdaderos cristianos no es algo normal, ésta inicia con ser competitivo y siempre querer ganar. Un ministro con rivalidad en su corazón puede tener sabiduría y ser muy buen predicador, pero esto no procede de lo alto. Por ello el Apóstol Pablo decía “algunos predican por contienda, otros por rivalidad, y otros por añadirme males a mis prisiones, yo estoy contento porque el evangelio es predicado”.

Otras versiones dicen en el versículo 14:
BAF Pero si tenéis el corazón lleno de envidia…
DHH Pero si dejáis que la envidia os amargue el corazón y hacéis las cosas por rivalidad…

Esta sabiduría no es de Dios, no está hecha en el cielo.

Santiago 3:16-17 LBLA Porque donde hay celos y ambición personal, allí hay confusión y toda cosa mala. 17 Pero la sabiduría de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, condescendiente, llena de misericordia y de buenos frutos, sin vacilación, sin hipocresía.

Si encontramos a un hermano que tiene ciertos destellos de sabiduría, pero al pedirle un concejo no es amable y condescendiente, no tiene sabiduría de lo alto. Por lógica una persona amable es una persona fácil de amar.

Gálatas 5:1-8 LBLA Para libertad fue que Cristo nos hizo libres; por tanto, permaneced firmes, y no os sometáis otra vez al yugo de esclavitud. 2 Mirad, yo, Pablo, os digo que si os dejáis circuncidar, Cristo de nada os aprovechará. 3 Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que está obligado a cumplir toda la ley. 4 De Cristo os habéis separado, vosotros que procuráis ser justificados por la ley; de la gracia habéis caído. 5 Pues nosotros, por medio del Espíritu, esperamos por la fe la esperanza de justicia. 6 Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión ni la incircuncisión significan nada, sino la fe que obra por amor. 7 Vosotros corríais bien, ¿quién os impidió obedecer a la verdad? 8 Esta persuasión no vino de aquel que os llama.

Gálatas 5:8 ECR Tal persuasión no proviene del que os conoce por nombre y así os llama.

Hay una persuasión que no proviene de Dios. En el libro de Gálatas el Apóstol Pablo habla en contra de aquellos que quieren imponer la ley a los gentiles, a los que como nosotros también vivíamos sin ley. Ahora bien, en el evangelio hay muchas cosas que son fronterizas y que la línea divisoria entre ellas es muy tenue, por lo cual no se logra distinguir dónde está esa frontera. Por esto es tan fácil que a los cristianos los judaícen por la cercanía que tenemos al haber adoptado música o instrumentos judíos, como lo es el shofar. Esto fue lo que Pablo quiso decirle a los gentiles y judíos, que debemos amar a todos aquellos a quienes no han recibido a Cristo como Salvador, no importando la religión que profesen como los musulmanes.

En este pasaje se habla entonces del legalismo, de imponer yugos que jamás Dios tuvo en Su corazón para nosotros, aunque tenía pensado un yugo y una carga para nosotros, pues dijo: “mi yugo es fácil y ligera mi carga”, pero luego los apóstoles le dijeron a los que estaban judaizando “porque tentáis a Dios poniendo sobre los discípulos un yugo que ni nosotros ni nuestros padres hemos podido llevar”. Es una falsificación del evangelio el legalismo que dice que la forma de vestir nos hará ir al infierno, esta clase de pensamiento a veces prevalece en algunas personas dentro de la iglesia, por ello el legalismo es nocivo, hijo de la hipocresía.

En el libro de Efesios, el apóstol Pablo habla de la gracia y que por ella somos salvos.

Efesios 2:8 VMP Porque por gracia sois salvos, por medio de la fe y esto no procedente de vosotros mismos, pues que es el don de Dios;

La salvación no procede de los hombres, pues él mismo ha estado tratando de hacer remiendos en la humanidad, pero Dios nos pide que nazcamos de nuevo, tal como lo dice la parábola del alfarero, que el recipiente debe quebrarse para poder hacerlo de nuevo. Para ser salvo únicamente debemos creer en nuestro corazón en el Señor Jesucristo, confesarlo con nuestra boca, y 

entonces las cosas viejas quedarán en el pasado y todas serán hechas nuevas. No somos salvos por las buenas obras que hagamos, sino por la buena obra que hizo el Padre al enviar a Su Hijo, por la buena obra que hizo el Hijo al morir en el Calvario y la buena obra que hizo el Espíritu Santo al revelarnos quién era Él. Debemos rechazar la sabiduría que no viene de Dios, el legalismo y el humanismo. Le pedimos al Señor que ninguno de nosotros caigamos en una imitación de estas y tengamos la verdad del evangelio del Señor.

Publicado en Apóstol Sergio Enríquez.

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