Carne y sangre

Apóstol Sergio Enríquez.

El mensaje del evangelio no ha sido recibido en muchas oportunidades, por no haber sido entendido, aunque en parte; algunos no lo reciben porque no quieren. Por otro lado, algunos que reciben a Cristo, no logran entender muchas cosas, porque no van más allá de lo que pueden escuchar sus oídos naturales, como lo deja ver el Apóstol Pablo, aunque él se refiere al entendimiento, pero eso está relacionado con el escuchar. Otros contradicen lo que está escrito en la Biblia porque no aceptan las parábolas que el Señor dejó escritas, las cuales tienen que ser explicadas por el Espíritu Santo para que nuestro entendimiento crezca cada vez más; pero los que no aceptan la explicación del Espíritu, se quedan sin fruto en su interior y eso les impide crecimiento espiritual.

Pero entonces el problema es que el mundo tiene su percepción y con eso quiere contagiar o engañar la mente de los cristianos, diciendo que no se necesita de un dios o religión para ser buena gente; cuando la realidad es que Dios vino para salvarnos de terminar en el infierno y que en lugar de eso podamos estar con El eternamente aceptando a Jesús como nuestro Señor y Salvador.

Uno de los problemas con la humanidad es que desconocen el plan inicial de Dios, para lo cual es necesario que veamos lo que está escrito en la Biblia desde el principio; porque dice la Biblia que en el principio Dios creó que los cielos y la Tierra; después dice que la Tierra estaba desordenada y vacía; pero El no la hizo así; hubo una historia que deberíamos asimilar en el paréntesis que existe entre Génesis 1:1 y 1:2.

Pasado ese paréntesis, Dios hace un hombre y una mujer; ellos debían evolucionar; les dio instrucciones en cuanto todo lo que debían hacer; pero entonces ellos fallaron y posteriormente formó a otro hombre; al primero lo hizo y al segundo lo formó, le dio instrucciones de qué podía comer y cuáles eran las prohibiciones; hace a los animales y posteriormente extrae del hombre a la mujer. Ella fue hecha entonces carne de la carne del hombre y hueso de los huesos del hombre, pero no tenían sangre, lo que corría por las venas de ambos era luz; ellos eran seres lumínicos, se multiplicaban sin tener sexo; así como las plantas se multiplican sin tener sexo, este hombre tampoco se multiplicaba por medio del sexo. Solamente para darle un pincelazo a esto; Adán se multiplicó sin tener sexo y una prueba es que Eva fue su primera hija.

Recordemos que ellos tenían la limitante de no comer de un fruto en el Edén, porque el dia que lo comieran ese día morirían. Desobedecieron y perdieron la luz para que entonces les corriera sangre por sus venas, dejaron de ser carne y hueso para ser carne y sangre, en la cual está la vida, como lo dice el libro de Deuteronomio. El problema es que partiendo de ahí; el hombre involucionó a tal grado que el enemigo lo engaña al grado que la humanidad dice que el hombre proviene del mono, incluso hay científicos que tienen sus propias teorías; pero realmente se necesita más fe para creer que provenimos del mono, que creer que somos producto del amor de Dios.

Notemos que falló el primer hombre, falló el segundo y hubo muchos más adanes hasta que Dios envía al postrer Adán, a nuestro Señor Jesucristo, porque lo que Dios desea es que seamos restaurados para que reconquistemos el universo, pero para eso es necesario que volvamos a tener luz en lugar de sangre; es ahí donde el plan del Padre se pone en marcha para que todos los hijos que hemos sido enviados a la Tierra (Juan 6:45), para tener un cuerpo de carne y sangre, tengamos la oportunidad de ese cambio programado en el plan maravilloso del Padre.

Génesis 4:10 (LBA) Y Él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra.

Esta es la primera vez donde se menciona la sangre en la Biblia.

Deuteronomio 12:23 (LBA) Sólo cuídate de no comer la sangre, porque la sangre es la vida, y no comerás la vida con la carne.

La sangre llegó tanto al hombre como a los animales en general.
Juan 1:4 (LBA) En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
Este versículo nos enseña claramente que en el principio la luz estaba en los hombres, no era sangre.

Hebreos 2:14 (LBA) Así que, por cuanto los hijos participan de carne y sangre, Él igualmente participó también de lo mismo, para anular mediante la muerte el poder de aquel que tenía el poder de la muerte, es decir, el diablo…

Este es el versículo que nos enseña que el Hijo, nuestro Señor Jesucristo, vino y participó de una vida como la nuestra, pero sin pecado, con lo cual venció a la muerte, por medio de la muerte para darnos libertad; El venció porque no hubo pecado que lo pudiera retener en la tumba.

Efesios 6:12 (LBA) Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

Es lamentable que todos en algún momento somos movidos por un titiritero espiritual, es ahí donde terminamos pronunciando palabras o accionamos lo que no debemos; pero el punto es que nuestra lucha es contra seres espirituales que nuestros ojos naturales no ven, pero no por eso, no existen; es por eso que debemos estar conscientes que somos afectados por un mundo espiritual que nos afecta constantemente.

Gálatas 1:15-16 (LBA) Pero cuando Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre y me llamó por su gracia, tuvo a bien 16 revelar a su Hijo en mí para que yo le anunciara entre los gentiles, no consulté enseguida con carne y sangre…

Uno de los mayores problemas que podemos tener, es que nos dejemos guiar por consejos humanistas producto de carne y sangre; es mejor que nos dejemos guiar por el Espíritu Santo en todo momento y que la sangre de la Santa Cena nos traiga vida eterna.

Juan 6:55 (LBA) Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.

Publicado en Apóstol Sergio Enríquez.

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