Carne y sangre 3

Apóstol Sergio Enríquez.

La forma en la que hemos estado explicando la Santa Cena, no es de lo más ortodoxa; sin embargo es necesario que analicemos el por qué de muchas cosas y cómo es que Dios empieza la restauración de nuestra vida, para lo cual instituye la Santa Cena, pero para eso vimos mucha de la historia de la humanidad en cómo fue que todo cambió; el hombre teniendo luz, se la cambian por sangre; de tal manera que cuando Adán estaba en el huerto, tenía carne, huesos y luz, cuando sale del Edén, deja de tener luz por el pecado y se la cambian por la sangre.

Ahora bien, para que todo cambiara en nosotros, el Padre envía al Hijo para que derrame Su sangre bendita y que entonces pueda ser sustituida la nuestra, es ahí donde entra la Santa Cena para que podamos ser rescatados de la trampa llamada carne y sangre que el enemigo ha estado manipulando. Lo que el enemigo nunca se esperó es que el Padre pusiera en marcha Su maravilloso plan de salvación donde el Hijo derramaría Su sangre por completo y que moriría en la cruz del calvario, descendería al lago de fuego y al tercer día lo levantaría el Espíritu Santo; a partir de ahí es donde nos invita a que nos comamos Su carne y tomemos Su sangre para que nuestra sangre sea redimida de la vana manera de vivir que heredamos de nuestros padres, como lo hemos dicho en la segunda parte de esta enseñanza; herencia de nuestros padres no solamente los más próximos, sino que desde Adán.

Gálatas 1:16 (LBA) …revelar a su Hijo en mí para que yo le anunciara entre los gentiles, no consultéenseguida con carne y sangre…

Hoy el problema por el que atraviesa la humanidad es que todo lo que hacen es consultar con la carne y sangre, cuando lo que debemos hacer es consultar por cuanto en la multitud de consejos está la sabiduría; pero a través del Espíritu Santo, y no en carne y sangre.

1 Corintios 15:50 (LBA) Y esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios; ni lo que se corrompe hereda lo incorruptible.

Es interesante que carne y sangre no heredarán; claro que cuando vemos en otros versículos de la Biblia, dice claramente que para ver y para entrar en el reino de Dios, hay ciertos requisitos; pero para heredar, necesitamos un cambio de genética.

Hebreos 12:4 (LBA) Porque todavía, en vuestra lucha contra el pecado, no habéis resistido hastael punto de derramar sangre…

Es interesante que a veces desde el nacimiento viene la gente con ciertas actitudes de rebeldía porque esa situación es congénito.

Isaías 48:8 (R60) Sí, nunca lo habías oído, ni nunca lo habías conocido; ciertamente no se abrió antes tu oído; porque sabía que siendo desleal habías de desobedecer, por tanto te llamé rebelde desde el vientre.

Isaías 48:8 (BDA) Ni las escuchaste ni las sabes, ya que desde antiguo te has hecho el sordo; pues sé que eres infiel y que te llaman “Rebelde de nacimiento”.

Entonces lo que debemos hacer es procurar el cambio genético en nuestra vida, ¿cómo?, por medio de una transfusión de sangre, dejándola nuestra y aceptando la de nuestro Señor Jesucristo.

Salmos 58:3 (LBA) Desde la matriz están desviados los impíos; desde su nacimiento se descarrían los que hablan mentiras.

Notemos que el cambio genético que necesitamos es urgente, aunque también para eso debemos creerlo.

Salmos 58:3 (NTV) Estos malvados son pecadores de nacimiento, desde que nacieron mienten y siguen su propio camino.

Hechos 3:2 (LBA) Y había un hombre, cojo desde su nacimiento, al que llevaban y ponían diariamente a la puerta del templo llamada la Hermosa para que pidiera limosna a los que entraban al templo.

Con estos versículos podemos ver que en la invitación que Dios nos hace para acercarnos a Su mesa, deberíamos sentirnos privilegiados por sobre todas las cosas porque es cuando podemos optar a que haya un cambio de genética en nuestra vida, porque según estos versículos, dejaremos de ser malvados y mentirosos, así como estaremos aptos para correr la carrera en lugar de estar buscando la compasión de otros.

Salmos 51:5 (LBA) He aquí, yo nací en iniquidad, y en pecado me concibió mi madre.

Con esto podemos decir que desde aquí la vida de David tuvo una marca que lo hizo cometer todos los pecados, incluso matar para quedarse con la mujer de otro; pero con la Santa Cena nos restauran al estado que Dios desea vernos.

Mateo 16:17 (LBA) Y Jesús, respondiendo, le dijo: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

Esto nos deja ver que hay revelaciones que las trae carne y sangre, pero esas las rechazamos porque lo que necesitamos es la llenura del Espíritu Santo en todo momento y que sea El quien nos revele lo que debemos saber.

Juan 6:53 (LBA) Entonces Jesús les dijo: En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del Hombre y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.

Cualquier carne trae cosas malas, pero la de Cristo, nos trae vida.

Juan 6:54 (LBA) El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final.

Nos quietarán el vestido heredado humanamente para ponernos uno nuevo.

Juan 6:55 (LBA) Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.

Este es el antídoto de la revelación con carne y sangre.

Juan 6:56 (CEE) El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él.

Cuando aceptamos a Cristo, El está en nosotros, pero cuando habitamos en Cristo es muy diferente; por eso dice la Biblia que para los que habitan en Cristo no hay condenación.

Apocalipsis 3:20 (LBA) ‘He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo.

Lo que esto está diciendo es que si comemos con El, El come con nosotros; si está en nosotros, estaremos con El también.

Publicado en Apóstol Sergio Enríquez.

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