Carne y sangre 2

Apóstol Sergio Enríquez.

En la primera parte de la enseñanza de hoy, vimos el extracto de la historia de la creación, cómo era el hombre en el inicio, cómo se reproducía, etc., pero entonces todo quedó para que la Tierra fuera el escenario de una guerra entre la luz de Dios y las tinieblas del diablo; también podemos decir que por eso dice la Biblia que la Tierra es el estrado de Sus pies y que Dios reinará hasta que todos Sus enemigos sean derrotados a Sus pies; debe ser esa la razón por la cual este planeta tiene un grado superlativo de importancia; aquí es donde quedarán los enemigos de Dios para que cuando El descienda y ponga Sus pies sobre la Tierra se cumpla lo escrito en Hebreos 10:13. Obviamente que cuanto hablamos de enemigos de Dios, aunque eso dice la Biblia; el Señor no tiene enemigos que lo pueda enfrentar, nadie tiene el nivel suficientemente grande como para decir que podría ser rival para Dios; pero también vemos que el diablo anda como león rugiente viendo a quién devorar.

Aquí es cuando vemos entonces que Job de pronto tiene que enfrentar el ataque del diablo por una conversación que vemos entre Dios y el diablo, cuando él llega ante el Señor presentándose después de rodear la Tierra; es como un león, como ya lo dijimos, rodea su presa para asaltarlo y destruirlo. Cuando Dios le dijo al diablo, preguntándole si ya había considerado a Job como un personaje intachable; el diablo le dijo, en otras palabras; si Job perdía la batalla al ser tentado, Dios perdía y así perdía la Tierra, por consiguiente, el estrado de Sus pies, para proyectarse después por el trono de Dios; aunque como ya lo dijimos, nadie es rival para Dios. Conocemos el desenlace de la historia que Job, lo perdió todo, solamente le dejaron su hueso, su esposa porque eso fue lo que ya aprendimos en la primera parte de esta enseñanza, ella era hueso de sus huesos.

Vimos que el hombre de Génesis 1 y Génesis 2 le fallaron a Dios; tuvieron cuerpos lumínicos, pero cuando pecaron, les pusieron sangre y con eso automáticamente entraron en el tiempo con límite en sus vidas porque como ya vimos, dejaron de ser carne y hueso, para ser carne y sangre donde la humanidad pretende convertir personas, en buena gente, olvidándose de su dios y religión, cuando la realidad es que necesitamos que haya un reconocimiento del Señorío de Jesús para que seamos salvos, no buena gente; además no hay otra forma y no hay otra cosa que busquemos; claro que dentro de todo eso hay un proceso muy grande.

Recordemos entonces que los Adanes que vinieron a la Tierra, fueron castigados con carne y sangre; venimos los hijos de Dios a la Tierra para participar de un cuerpo igualmente de carne y sangre para que al reconocer a nuestro Señor Jesucristo, a través de Su sacrificio y al acercarnos a Su mesa; con Su sangre, la nuestra sea sustituida y entremos en el proceso de cambio de ADN; por eso fue que Jesús vino para participar de carne y sangre, pero sin pecado y con eso sea eliminada la maldición con la cual los Adanes anteriores nos bautizaron, nos heredaron; porque fuimos heredados con una vana manera de vivir, pero no solamente de nuestros padres biológicos inmediatos, sino que esa contaminación viene desde mucho más atrás, por eso dice la Biblia que por un hombre entró el pecado al mundo del cual éramos participantes de forma desenfrenada.

Veamos algunos versículos de la carne y sangre juntas:

Hebreos 2:14-15 (LBA) Así que, por cuanto los hijos participan de carne y sangre, Él igualmente participó también de lo mismo, para anular mediante la muerte el poder de aquel que tenía el poder 

de la muerte, es decir, el diablo; 15 y librar a los que por el temor a la muerte, estaban sujetos a esclavitud durante toda la vida.

Efesios 6:12 (R60) Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contrapotestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

Existen 4 jerarquías espirituales que antagonizan a Dios y manipulan la carne y la sangre:

1. Principados 2. Potestades
3. Gobernadores 4. Huestes

El problema es que siendo cristianos podríamos ser manipulados por estas 4 entidades espirituales las cuales lo que buscan es un receptor donde haya carne y sangre; por eso vemos que en determinado momento Jesús les dice a Sus discípulos que se vayan de determinado lugar porque estaba llegando el príncipe de este mundo, pero no tenía nada en El (Juan 14:30), aunque tenía carne y sangre, no había pecado en Jesús. Por eso lo que El nos pide es que le abramos la puerta de nuestro corazón y que lo dejemos gobernar nuestra vida; el problema es que en muchos lugares lo que se está predicando es humanismo, enseñándole a la gente que tiene derechos que debe ejercer para ser buena gente; sin embargo, la Biblia lo que dice es que debemos permitirle al Señor que crezca para que mengüemos; entonces no es por ser buena gente que seremos salvos de los horrores que vienen sobre la Tierra; sino que es por la sangre de Jesús.

Esto podemos lograrlo solamente cuando aceptamos a Cristo en el corazón y dejarlo que crezca, aunque cuando eso empieza a suceder, surgen los problemas familiares porque los que empiezan a ver el cambio de nuestra vida, en muchos casos, la familia en primer lugar; empieza a pretender amenazarnos para que no le demos lugar a Jesús en nuestro corazón. Esto sin contar con lo que padecemos en los lugares de trabajo, porque cuando ven que dejamos la vida mundana, inclusive los que son nuestros jefes, nos amenazan diciéndonos que no estaremos dentro de los ascensos ni aumentos salariales, pero el punto en todo esto es que hay una constante amenaza que nos invita a que no muramos a nosotros mismos y que Jesús no tome el trono de nuestro corazón, que no hagamos la voluntad de Dios, sino que sobresalga el humanismo en todo momento.

Por eso vemos que, como parte del humanismo de este mundo, surgen muchas prohibiciones de las ordenanzas que Dios ha dejado en el proceso de perfeccionamiento, porque el humanismo lo que busca es que se vea nuestra carne y sangre, y no darle lugar a la carne y sangre de Jesús; pero si obedecemos, alcanzaremos un nivel espiritual indescriptible.

Publicado en Apóstol Sergio Enríquez.

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