Promesa cumplida

Apóstol Fredy Franco.

Sabemos que Dios no es hombre para mentir ni hijo de hombre para arrepentirse, por lo tanto es necesario que nuestra fe crezca y que nos aferremos a las promesas que Dios nos ha dado; sin embargo para cada promesa hay una preparación. Si no hay preparación no estamos listos ni capacitados para soportar el tamaño de la bendición que Dios quiere en nuestra vida, porque para el que cree todo es posible (Marcos 9:32).

 

Lucas 2:25 DHH 2002 En aquel tiempo vivía en Jerusalén un hombre llamado Simeón. Era un hombre justo, que adoraba a Dios y esperaba la restauración de Israel. El Espíritu Santo estaba con él (26) y le había hecho saber que no moriría sin ver antes al Mesías, a quien el Señor había de enviar. (27) Guiado por el Espíritu Santo, Simeón fue al templo. Y cuando los padres del niño Jesús entraban para cumplir con lo dispuesto por la ley, (28) Simeón lo tomó en brazos, y alabó a Dios diciendo: (29) “Ahora, Señor, tu promesa está cumplida: Ya puedes dejar que tu siervo muera en paz. (30) Porque he visto la salvación.

 

Este pasaje nos da a conocer que Simeón fue guiado por el Espíritu Santo hasta donde estaba Jesús y después de haberse cumplido su promesa, él pudo morir en paz; cuando analizamos la oración “pudo morir en paz” nos da a entender que es necesario que busquemos la paz y entremos en el reposo. Podemos decir que lo contrario de paz es la “angustia”, entonces podemos afirmar que alguien que permanece en angustia no puede morir en paz. Sin embargo Dios quiere llevarse a una iglesia llena de paz y en reposo. Quien guió a Simeón al templo fue el Espíritu Santo lo que quiere decir que cuando nos dejamos guiar por Él, cada promesa se va cumpliendo una a una, porque la misma Biblia dice que Dios no se queda con nada. Dios es fiel y cumple sus promesas y eso lo podemos ver en la biblia al leer como cumplió las promesas que les hizo a sus siervos, por ejemplo: Josué, Israel, el apóstol Pablo etc.

 

1 Samuel 1:17 DHH 2002 –Vete en paz –le contestó Elí–, y que el Dios de Israel te conceda lo que le has pedido.

 

Esta misma palabra la podemos recibir hoy para nuestra vida, pues el Señor va a conceder las peticiones de nuestro corazón, entremos en el reposo del Señor y no nos afanemos pues Dios tiene el control.

 

1 Samuel 1:19 DHH 2002 A la mañana siguiente madrugaron y, después de adorar al Señor, regresaron a su casa en Ramá. Después Elcaná se unió con su esposa Ana, y el Señor tuvo presente la petición que ella le había hecho.

 

Ana creyó la promesa, y por eso que fue cumplida la petición que tenía en su corazón. Podemos decir entonces que para que tengamos victoria es necesario que entremos en el reposo de Dios, le adoremos y confiemos plenamente en Él.

 

Una mujer en angustia

 

2 Reyes 4:1-4 DHH 2002 Cierta mujer, que había sido esposa de uno de los profetas, fue a quejarse a Eliseo, diciéndole: –Mi marido ha muerto, y tú sabes que él honraba al Señor. Ahora el prestamista ha venido y quiere llevarse a mis dos hijos como esclavos. (2) Eliseo le preguntó: –¿Qué puedo hacer por ti? Dime qué tienes en casa. Ella le contestó: –Tu servidora no tiene nada en casa, excepto una jarrita de aceite. (3) Entonces Eliseo le dijo: s–Pues ve ahora y pide prestadas a tus vecinos algunas jarras, ¡todas las jarras vacías que puedas conseguir! (4) Luego métete en tu casa con tus hijos, cierra la puerta y ve llenando de aceite todas las jarras y poniendo aparte las llenas.

 

A esta viuda le quedo desorden financiero cuando su esposo murió; esto nos lleva a ver que en medio de ello, Dios nos mandó una promesa; Dios hoy está enviando para nosotros una palabra que va a levantarnos, porque lo que Él prometió, de cierto lo cumplirá

 

Santiago 5:1-3 DHH 2002  ¡Oíd esto, vosotros los ricos! ¡Llorad y gritad por las desgracias que vais a sufrir! (2) Vuestras riquezas están podridas; vuestras ropas, comidas por la polilla. (3) Vuestro oro y vuestra plata se han enmohecido, y ese moho será una prueba contra vosotros y os destruirá como fuego. Habéis amontonado riquezas en estos días, que son los últimos.

 

Cuando no estamos preparados para recibir el cumplimiento de las promesas, puede ser que las asimilemos mal y en lugar de ser de bendición, sea para nuestra destrucción. Es por eso que Dios nos mete a procesos de perfeccionamiento y preparación antes de que recibamos la bendición.

 

Riquezas que Dios le da a sus hijos:

 

Proverbios 10:22 DHH 2002 La bendición del Señor es riqueza que no trae dolores consigo.

 

Recibamos la bendición de Dios para nuestra vida, sabiendo que si estamos preparados para recibirla no traerá consigo ningún dolor.

 

Decreto de Dios para sus hijos:

 

Deuteronomio 28:12 DHH 2002 Te abrirá su rico tesoro, que es el cielo, para darle a tu tierra la lluvia que necesite; y hará prosperar todo tu trabajo. Podrás prestar a muchas naciones, pero tú no tendrás que pedir prestado a nadie.

 

Mateo 11:29 DHH 2002 Aceptad el yugo que os impongo, y aprended de mí, que soy paciente y de corazón humilde; así encontraréis descanso.

 

El Señor ha decretado estas bendiciones para su iglesia, aquella que será arrebatada, por lo tanto necesitamos llenarnos de mansedumbre y humildad, frutos del Espíritu Santo, pues solo así las recibiremos sabiendo que no es por nuestras fuerzas sino por la misericordia del Señor.

 

 

Publicado en Apóstol Fredy Franco.

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